viernes, agosto 29, 2014

Le vent nous portera

Escuché esta canción en la película  Café de Flore. He de decir que en ese momento no me interesó mucho e incluso pensaba que era una versión de la canción que daba nombre a la película, una versión a la que habían añadido letra. Las dos canciones ni se parecen pero cuando no prestas mucha atención tienes este tipo de confusiones.

La canción que aparece en la película está interpretada por Sophie Hunger. Se trata de una versión pues la canción fue compuesta por Noir Desir, una banda francesa. Manu Chao colabora tocando la guitarra.

Ambas versiones son muy diferentes. La de Hunger es mucho más melódica, la dulce voz de la cantante la transforma en otra canción, la aleja de la original mucho más étnica, con un ritmo muy diferente, no sé si podría denominarse Ska con cierto toque rock (o viceversa).

La letra, claro, sí que es la misma. En las primeras escuchas no entiendes prácticamente nada aunque sepas algo de francés. Si que pillas frases como Taxis a las galaxia, el viento nos llevará o palabras sueltas como cromosomas o perfume que puestas así, una junto a la otra, no consiguen tener mucho sentido.

Luego buscas la letra y más o menos te quedas igual porque tu nivel de francés da para lo que da, que es bien poco. Buscas traducciones y tienes la suerte de que a alguien también le dio por la dichosa canción.
La letra la encontré en un blog llamado Teoría del Caos que, cómo no, recomiendo.

Je n'ai pas peur de la route 
Faudrait voir, faut qu'on y goûte 
Des méandres au creux des reins 
Et tout ira bien là 
Le vent nous portera

Ton message à la Grande Ourse 
Et la trajectoire de la course 
Un instantané de velours 
Même s'il ne sert à rien va 
Le vent l'emportera 
Tout disparaîtra mais 
Le vent nous portera

La caresse et la mitraille 
Et cette plaie qui nous tiraille 
Le palais des autres jours 
D'hier et demain 
Le vent les portera

Génetique en bandouillère 
Des chromosomes dans l'atmosphère 
Des taxis pour les galaxies 
Et mon tapis volant dis ? 
Le vent l'emportera 
Tout disparaîtra mais 
Le vent nous portera

Ce parfum de nos années mortes 
Ce qui peut frapper à ta porte 
Infinité de destins 
On en pose un et qu'est-ce qu'on en retient? 
Le vent l'emportera

Pendant que la marée monte 
Et que chacun refait ses comptes 
J'emmène au creux de mon ombre 
Des poussières de toi 
Le vent les portera 
Tout disparaîtra mais 
Le vent nous portera

No le tengo miedo al camino, 
Habrá que ver, habrá que probar, 
los meandros del hueco de la espalda 
y todo estará bien. 
El viento nos llevará.

Tu mensaje a la Osa Mayor 
Y la trayectoria del viaje 
Un instante resplandeciente 
Incluso si no sirve para nada 
El viento triunfará. 
Todo desaparecerá pero 
El viento nos llevará.

La caricia y la metralla 
Y esta herida que nos lastima 
Los palacios de otras épocas, 
De ayer y de mañana, 
El viento los llevará.

La genética al hombro 
Los cromosomas en la atmósfera 
Los taxis para las galaxias 
¿Y qué de mi alfombra mágica? 
El viento triunfará. 
Todo desaparecerá, pero 
El viento nos llevará.

Este perfume de nuestros años muertos 
Aquello que puede tocar a tu puerta 
Una infinidad de destinos 
Se elige uno ¿y qué es lo que queda? 
El viento triunfará.

Mientras que la marea sube 
Y cada quien rehace sus cuentas 
Llevo al hueco de mi sombra 
El polvo de ti 
El viento se los llevará 
Todo desaparecerá, pero 
El viento nos llevará.

miércoles, agosto 27, 2014

The Fault In Our Stars

Este fin de semana vi una película, The Fault in our stars, en la que hablaban de infinitos. En una de las escenas un histérico William Dafoe, daba vida a un escritor que residía en Amsterdam, gritaba a un par de chicos algo así como que había infinitos más grandes que otros. Lo repite varias veces hasta que los chicos salen a la calle asustados y cierran la puerta.



Ambos jóvenes, chica y chico, tienen cáncer y se han conocido en un grupo de ayuda para jóvenes que padecen esa enfermedad. Nada más conocerse ella le presta el libro del escritor que les acabará echando a golpe de gritos de su casa. El libro se llama Un dolor imperial y parece que trata sobre la relación entre un padre y una niña enferma de cáncer.

Parece que al final la niña del libro muere mientras está recitando un poema, dejándolo a medias. La chica, se llama Hazel Grace, tiene dudas sobre ese final, sobre qué ocurre sobre los personajes que no mueren en la historia. El chico, se llama Gus y tiene una pierna amputada, consigue que puedan viajar a Amsterdam para hacerle esa pregunta al escritor.

Cuando van a Amsterdam se encuentran con que el escritor tiene el cuerpo de William Dafoe. Por si eso fuera poco, también es alcohólico y tiene muy malas pulgas. Es entonces cuando se pone a gritar eso de los infinitos y los pobres chicos se largan diciéndole de todo.

Visitan tras esto la casa de Anna Frank, cosa que me gustó porque creo es lo único que no he visitado en Amsterdam al haber siempre mucha cola para pasar, luego pierden la virginidad, los dos porque no es fácil perderla cuando tienes que ir a todos lados con una bombona de oxígeno o con una pierna amputada.

Al día siguiente el chico le dice que va a morir en poco tiempo porque en los últimos análisis su cuerpo parecía un árbol de Navidad. Lo dice así, tal cual, queriendo decir que muchas zonas de sus cuerpo salían remarcadas a estar afectadas por la enfermedad. El chico muere al poco tiempo, en uno de sus últimos ataques series la chica le recita La carretilla roja de William Carlos Williams.

El final es muy sensiblero. Lleno de discursos que buscan que el espectador rompa a llorar por la belleza de ese primer y último amor de ambos junto con frases emotivas, demasiado perfectas para haber sido escritas en momentos tan difíciles.

La película me ha gustado, es muy sensiblera y algo edulcorada pero los dos chicos me caen bien y mantienen diálogos ingeniosos. Me gusta que hayan comenzado su flirteo hablando de libros y que a través de Un dolor imperial hicieran ese viaje a a Amsterdam, que puede que sea mi ciudad favorita.

Lo de que existen infinitos mayores o menores me gusta durante los diez primeros segundos. La chica le lee el discurso que tiene preparado cuando el chico muera. En él viene a decir algo así como que un infinito entre los números 1 y 2 es mayor que el de 1.1 a 1.2. Con esto quiere decir que el amor que han sentido ha sido breve por las circunstancias de ambos pero que, al fin y al cabo, será igual de infinito que aquellos que duran toda una vida.

“I can’t talk about our love story, so I will talk about math. I am not a mathematician, but I know this: There are infinite numbers between 0 and 1. There’s .1 and .12 and .112 and an infinite collection of others. Of course, there is a bigger infinite set of numbers between 0 and 2, or between 0 and a million. Some infinities are bigger than other infinities. A writer wee used to like taught us that...

...I want more for Augustus Waters than he got. But, Gus, my love,I cannot tell you how thankful I am for our little infinity. I wouldn’t trade it for the world. You gave me a forever within the numbered days, and I’m grateful.”

A mi yo de letras le asombra esta comparación pero mi otro yo, el de ciencias que es ingeniero, sabe que los infinitos son eso; infinitos, y no los hay mayores ni menores. Ni siquiera son medibles para poder hacer con ellos una comparación.  A veces le pegaría una paliza al sabiondo pero tiene razón. Otra cosa sería si habláramos del tiempo, que es relativo y podemos jugar a hacernos los listos con viajes al espacio.

Con el tema de los infinitos ando algo obsesionado y quedó rodando sobre mi cabeza, esos niveles de infinitos; unos mayores que otros. Estoy revisionando, por tercera vez, Seinfeld y ayer vi necesario escribir sobre esto al interpretar como señal una discusión que Elaine mantenía con Rava, una escritora finlandesa, sobre las casualidades y sus niveles.

Es tonto y una casualidad poco tiene que ver con un infinito pero las dos son cosas inmateriales; de difícil medición. En este sentido me hubiera puesto de parte de Elaine, al menos los diez primeros segundos. En fin, por ver Seinfeld tres veces deberían convalidarte media carrera de filosofía...




Colabora con la lucha contra el cáncer:

https://www.aecc.es/colabora/particulares/contuaportacion/donaciononline/paginas/opcionesdonacionconmapa.aspx




martes, agosto 26, 2014

'The Killing' Final de la serie.

Muchos Spoilers.

Hay regalos que parecen caídos del cielo pero que terminan no sirviendo para nada. Sólo un engorro pues a veces incluso sientes estar decepcionando a quién te lo hizo por el mero hecho de no disfrutarlo.
Es lo que siento ante 'The Killing' y la inesperada prórroga que Netflix le dio tras su sensacional tercera temporada.



Un regalo porque nadie lo esperaba y porque era un delicia disfrutar de la química de Holder y Linden, Kinnaman y la genial Mireille Enos. Ambos han sabido sacar provecho a las peculiaridades de los protagonistas sin caer en la sobreactuación, hubiera sido fácil en según que momentos.

El engorro fue viniendo capítulo a capítulo. En una comienzo la nueva trama (el asesinato de toda una familia excepto de uno de los hijos que, claro, se convierte en el máximo sospechoso) no parecía malo. Estaba centrado en un personaje muy interesante, una coronel que es directora de una especie de instituto militar lleno de problemáticos niños ricos. Joan Allen es la interesante actriz que da vida a la coronel Margaret Rayne. Un buen personaje por sus matices, puño de hierro... que busca otra mano para bailar un vals.


Por otro lado se retomaba la trama de la tercera temporada. Skinner muerto, tirado al lago con sus víctimas. Mientras Holder y Linden, autora de los dos disparos que acabaron con el pervertido policía, evitan ser pillados por el repentinamente minucioso ex-compañero de Holder.

Esta trama se supone principal para aprovechar la inercia que dejó la tercera temporada mientras que la otra es el pasatiempo que hace que los dos detectives se olviden un poco del rollo cazador cazado. Como digo, comienzan bien ambas teniendo su punto álgido en el momento en el que el coche de Skinner, con su cadáver dentro, es sacado del lago en el que le hicieron desaparecer.

A partir de ahí la trama del chico sospechoso de haber matado a su familia empieza a tener grandes agujeros, curiosamente aparecen en aquellos momentos en los que el chaval empieza a rellenar los suyos. Una trama de este estilo no puede fundamentarse en el probable sock post traumático de nadie, en mi opinión.

Paralelamente Linden y Holder son descubiertos antes de que puedan traicionarse el uno al otro. Una vez cazados aparece el alcalde Richmon, llevaba una temporada y media ausente, para hacer lo último que le gustaría hacer; falsificar informes para librar a Linden de la cárcel y así evitar una polémica policial poco conveniente para el ayuntamiento de Seattle.

Me parece una resolución válida, un buen guiño de la serie a sus comienzos (de los que quizá debería haber huido) pero no deja de ser una salida rápida. La más sencilla posible, un viejo truco que nos resulta muy familiar si recordamos, por ejemplo, el final de la primera temporada. A Richmond le faltó levantarse de la silla y gritar ¡Milagro!.

Los últimos minutos son, en mi opinión, para olvidar. Linden huye de Seattle y regresa a los pocos años. Holder deja entrever que la relación con la madre de su hija ha ido mal. Ya no es policía y trabaja en una especie de lo que sea anónimos. Al verse tras esos años se abrazan y admiten que lo más parecido a la felicidad que tuvieron fue estar metidos en un coche mientras intentaban resolver algún caso. Cuando Holder le pide que se quede en Seattle ella huye y va hasta la orilla de aquél mítico lago que aparece al final de la intro de la serie.

Pese al inesperado amago romántico el final resultaba bastante redondo pero entonces enfocan a Linden de forma frontal, coge el coche y vuelve en busca de Holder para comenzar una nueva historia con él, una muy diferente o puede que la misma.



Creo que el final es muy desafortunado, inmerecido, el tiro sale por la culata. Como dijo el profesor  Sampedro: cada vez que uno escribe algo sobre un personaje, está acotándolo, limitándolo. Y sobre los dos protagonistas se ha escrito mucho y esa relación parece algo que no deberían hacer y los propios personajes deberían negarse. De hecho lo hacen, en mi cabeza al menos, haciéndose poco creíbles.

Además, eso que se nos promete feliz, puede que la idea sea dejar esa esperanza de felicidad que los personajes se merecen tras un buen trabajo, no lo sea tanto al cabo del tiempo. Puede que en este caso, tratándose de una serie tan lluviosa, lo mejor hubiera sido un final triste y dejar así otro tipo de esperanza, uno menos ingenua, al pensar que bueno, no hay mal que duré cien años y todo será menos malo para ellos en un futuro y entonces ¿Quién sabe?...

Pese a esta prórroga tan mal resuelta, de nuevo; en mi opinión, hay mucho que agradecer a The Killing, muchas horas de buen género negro. Quizás no todas las tramas fueron resueltas como deberían pero puedo afirmar que ha dejado momentos que hacen que Seattle sea algo más de lo que antes significaba, para mí sólo era la sede de los Supersonics.

Recordaré a Holder y a Linden como una de las parejas de detectives más humanas y dañadas que ha tenido el género y mejor interpretadas, de nuevo destacar a Kinnaman y a Enos. Grandes capítulos, entre ellos un par de burbujas que me resultaron geniales y mucho talento (Nic Pizzolayto, Demme, incluso un cameo de Patti Smith).

En fin, está serie también me reafirma en la teoría que leí en algún lado; hay cuatros tipos de días formados a partir de la combinación de los buenos y malos con los lluviosos o soleados.





lunes, agosto 25, 2014

'Escribir es vivir' de José Luis Sampedro y Olga Lucas (Segunda Parte).

Quedaron cosas por decir de esta obra porque me perdí en lo anecdótica que fue su búsqueda, que realmente no lo fue tanto, y su no robo por mi parte.

Sampedro durante su disertación, recuerdo que  esta obra es básicamente la transcripción de una conferencia que el profesor dio en Santander,  habla sobre su obra y vida, siempre unida, siempre de la mano una y otra.

Habla sobre su muy profesional búsqueda de documentación para que la novela, más allá de su calidad literaria, no pierda coherencia o verosimilitud. Esto es importante, en mi opinión, porque poner un contexto real creo que ayuda mucho a hacer que la historia sea creíble, sin tener esta que ser realista, costumbrista, etc.

En este punto también cabe resaltar que esta documentación va más allá de libros. El propio Sampedro se sumerge en el recorrido de un río para hacerse una idea real de ese cauce, y todo lo que le rodea, para escribir El río que nos lleva. También lo hace recreando curiosas escenas en tabernas madrileñas  o contemplando cada mañana una calle madrileña, próxima al Palacio de Oriente, para saber, de manera fehaciente, como es su amanecer día a día.

También me resulta interesante, más que nada, lo que dice sobre los personajes:

“Cuando ya tenía unos quinientos folios escritos me encontré con la ingrata sorpresa de que el maravilloso final previsto no encajaba. La escena final imaginada era genial, a mí me gustaba mucho, pero con la novela escrita, sencillamente no cuajaba, no quedaba, imposible utilizarlo. Volví a empezar y, aun así, ese final no funcionó y tuve que cambiarlo. ¿Por qué? Pues por algo que ya les expliqué, que los personajes se niegan a hacer lo que no deben. No digo yo que cobren vida propia, eso me parece un efectismo exagerado, pero no pueden hacer cualquier cosa. 

Fíjense: cada vez que uno escribe algo sobre un personaje, está acotándolo, limitándolo. Si digo que una muchacha nació en Barcelona, no puedo referirme a ella como la gallega; si la describo como alta, no puedo convertirla en bajita porque me conviene decir que no alcanza un determinado objeto, pongamos por caso, de la misma manera que si digo que tiene mal genio, no puedo elogiar su inalterable sonrisa y dulzura. Cada vez que califico a un personaje, me estoy restando libertad. Y cuando se llega a un punto en que el personaje ya ha quedado muy definido, hay que atenerse al retrato que se ha hecho de él. Eso es lo que significa la expresión «los personajes tienen su propia vida».”

Está la estantería llena de novelas con personajes que hacen lo que no deben porque no les han descrito así. Mi propio blog está lleno de ese tipo, sobre todo de cosas no publicadas, pero estamos aprendiendo y no deja de ser del todo normal. Supongo que hay que hablar con los personajes como hacía Unamuno.


La parte que más me ha gustado es aquella en la que Sampedro desmentía eso de El tiempo es oro.

Esa frase de uso muy extendido tiene su origen en el siglo XVII. Es de un predicador cuyo nombre no recuerdo ahora, aunque podríamos decir que quien la «lanzó al mercado» fue Benjamín Franklin, con la expresión 'Time is money', Y eso fue definitorio. De Franklin todo el mundo ha oído hablar, del predicador no, pero investigué esta cuestión cuando escribí 'Las fuerzas económicas de nuestro tiempo', libro en el que criticaba el reduccionismo económico. Es una frase que yo rechazo rotundamente porque define todo un modo de vivir, define el tipo de civilización actual.

Pero cuando decimos «el tiempo es oro», que es como decir «el dinero es la medida de todas las cosas», estamos reduciendo todo a lo que da el oro, al dinero, a términos económicos. El tiempo no es oro, el tiempo es vida. Cuando yo me muera, se acabó mi tiempo. El tiempo que yo he tenido es la vida que yo he desarrollado desde el momento de nacer hasta el de morir. Los demás tendrán otro tiempo, la Tierra seguirá dando vueltas durante miles de años, pero mi tiempo vital, el tiempo que a mí me importa, es la vida, mi propia vida. Y reducir el tiempo a dinero, es reducir la vida a dinero. Equivale a decir «lo que no da dinero, lo que no vale dinero, no importa, no es vida», lo cual es un reduccionismo economicista absolutamente aberrante; es infundir una economía de mercado con una sociedad de mercado. Vivimos en una sociedad que da valor a lo que tiene precio en el mercado y no valora lo que no lo tiene...“

Este mensaje es necesario, más ahora en tiempos en los que todo parece ir mal porque la economía va mal. En los que los gobiernos, patronal y demás ... nos acusan de habernos endeudado, de haber vivido por encima de nuestras posibilidades. Hacer eso es hipócrita, cuando desde niño te lo reducen todo al dinero entiendes que una buena vida pasa por tener mucho. No se limita ahí el tema porque una vez que lo tienes, en mayor o menor medida, también se encargan de guiarte, de enseñarte cómo gastarlo.

Está claro que el gobierno no te dijo que te compraras una casa pero sí que te quitaba impuestos si lo hacías y sí que permitía a los bancos y cajas conceder créditos, a mano alzada, para poder afrontar el pago. No hizo nada para hacer que el alquiler fuera más ventajoso que la compra. Comprendió que el ciudadano era la parte indispensable a la hora de iniciar este flujo vicioso de intereses e intereses. También sabía que éste sería el que terminaría pagando la factura sin que este necesariamente pidiera explicaciones, cambiara su voto o su escala de prioridades.

De nuevo me pierdo en la anécdota, el propósito es revindicar a Sampedro. Él se marchó pero su mensaje queda. Uno tan sensato, lúcido, obvio y necesario que vale para cualquier época.


jueves, agosto 21, 2014

'Escribir es vivir' de José Luis Sampedro y Olga Lucas (Primera Parte).

Este verano pasé por Cádiz unos días. Me aloje en un apartamento turístico con varias personas porque resultaba mucho más económico que un hotel. El piso estaba bastante bien pero lo que más me gustó fue la cantidad de libros que había en él.

En el salón había varias colecciones de libros, algunas de ellas también las tengo en mi casa, otros eran ejemplares sueltos de autores que me gustan. Nada de Bolaño y algo de Isabel Allende, Nobody is perfect que diría aquél.

Supuse viendo los libros que había en la habitación en la que yo dormía que debió pertenecer a un chico (libros de Jack London, de Julio Verne) que fue transformándose, poco a poco o libro a libro, en adulto (había también algún ejemplar del Kamasutra).



Mientras esperábamos a que llegara la señora a la que debíamos entregar las llaves y que tenía que revisar el apartamento, de forma muy disimulada y sibilina, en busca de cualquier desperfecto encontré el ejemplar de 'Escribir es vivir' de José Luis Sampedro.




El título me llamó la atención pese el parecido que podía tener con los de aquellos libros tan poco útiles de autoayuda. Al abrirlo y leer las primeras páginas entendí que se trataba de la transcripción de una conferencia de José Luis Sampedro llevada a cabo por Olga Lucas, mujer del escritor.

En la media hora que tardó la mujer gaditana me dio tiempo a leer unas treinta páginas. Hasta este punto Sampedro había hablado del escritor en sí y de su condición de vouyer. Es en este punto donde saca a colación el ojo de la vaca, todo negro (se entiende que pupila) y su capacidad de observación.

Luego pasa a hacer una comparación gástrica de un rumiante con el proceso de escritura. Uno digiere lo que ve y se lo guarda para volver a masticarlo una y otra vez.

"Veamos, ¿qué hace la vaca? Ustedes imaginen la vaca en un prado, tan tranquila, detrás de una cerca mirando a la carretera. Por la carretera pasan infinitas cosas. Pasan los labradores que van a labrar los campos, pasan los turistas, pasa la guardia civil, pasa el coche de línea. Y la vaca lo mira todo. Ustedes, los que viven por aquí, se habrán fijado en los ojos de las vacas. Los ojos de las vacas son maravillosos, son un prodigio, merecen tantos madrigales como los ojos de las mujeres hermosas y no los tienen las pobres...

...Los ojos de las vacas son asombrosos,son grandes, tremendos, son protuberantes, casi esféricos, se salen casi de las órbitas. Además, están uno a cada lado de la cabeza, con lo que tienen seguramente un campo visual, un gran angular que los humanos no tenemos. Un campo tremendo. Los ojos de la vaca son sensacionales. Y ¿qué hace la vaca viendo todo aquello? Se lo zampa, lo observa todo. El escritor también. 

El escritor es un voyeur , confesémoslo de una vez, y lo digo en francés para que no parezca indecente. El escritor lo ve todo, lo oye, lo huele todo – no digo que lo toca porque eso ya sería pasarse - , pero el escritor, verdaderamente, es una cotilla. Volvamos a la vaca. ¿Qué pasa con ella al cabo de un rato? La vaca agacha la cabeza, arranca con sus dientes unas briznas de hierba, las mastica y se las traga. ¡Ah!, pero como ustedes saben muy bien, la vaca es un rumiante. Y, además, tiene cuatro estómagos, quien los pillara, ¿verdad?, para disfrutar más de la comida. La vaca se saca de uno de sus cuatro estómagos lo que ha tragado, lo vuelve a la boca y lo mastica de nuevo. El escritor actúa también como un rumiante: a todo lo que ha visto, todo lo que ha tocado y oído le da vueltas y más vueltas...

...Es decir, el escritor hace lo mismo que la vaca: rumia lo que se ha tragado observando, le da vueltas, lo trabaja. La vaca transforma la hierba en sustancia vacuna, el escritor transforma lo que ve, lo que toca, lo que piensa, lo que imagina, lo que ha ocurrido y lo que no ocurrió, pero hubiera querido que ocurriera; el escritor transforma todo en carne. Porque el escritor auténtico escribe con su carne, su sangre, su médula, lo mismo que la araña teje su tela con su propio cuerpo."



Antes de este ejemplo de la vaca habla de la necesidad de escribir. Da un ejemplo gráfico hablando del bailarín Nureyev. Parece que alguien le pidió un consejo dedicado a aquellos que querían ser bailarines y él le contesto; "Que si puede que lo deje". Terminando la comparación con la frase:

 "Para mí, escribir no es un trabajo; es una necesidad vital. Escribir es un esfuerzo, un esfuerzo tremendo."

Luego vino la simpática mujer que vino, cogió las llaves y se rió del color rojo que había cogido mi piel tras un par de días de playas. Segundos antes de abrir la puerta reconozco haber pensado en robar el libro. Durante ese instante se me pasaron por las cabeza ideas encontradas. Vale, no es mi estilo, pero Bolaño también robaba libros. Hay muchos libros, no lo va a echar de menos y a nadie le da por releerse este tipo de obras. Al final dejé el libro donde estaba mientras uno de mis amigos abría la puerta.

Si lo dejé fue por indecisión, no por ser buena persona. En estos instantes lo vuelvo a pensar y creo que debía haber robado aquel libro sabiendo las molestias que luego tuve que sufrir para comprar otro ejemplar. No sé como pero tras leerlo habría devuelto el libro a la propietaria.

A mi regreso a Madrid revisé muchas librerías, las de mi barrio, las del centro, el rastro y no hubo manera de encontrarlo. Pensé en aquella frase tan madrileña que dice que si algo no está en Madrid no existe. Esta frase habría que actualizarla por una que diga si algo no está en Madrid está en internet. Lo adquirí en Amazon, curiosamente a una tienda de libros madrileña, está en Madrid luego existe. Tras hacer el pedido caí en la cuenta de que debía haberme quedado con la dirección y haber ido in situ a la librería.

Una llamada un día después del encargo me informaba de que el libro estaba defectuoso, arrugado porque se había mojado pero que se entendía todo lo que había escrito en él. Dije que vale, ya me daba igual todo, que lo enviaran. A los dos o tres días, ya tenía en mis manos aquel libro que tanto había buscado. Parecía haber sido masticado, dos o tres veces, por un vaca.



Segunda Parte.

lunes, agosto 18, 2014

'El Amante' de Marguerite Duras.

Hasta hace tres días no había leído nada escrito por Marguerite Duras. Sí que sabía que había sido casera de Vila-Matas cuando éste vivía en París. Realmente no sé si esto se lo inventó el catalán o si realmente sucedió pero así lo reflejaba en París no se acaba nunca.

Esa novela de Vila-Matas es fundamental dentro de mi historia lectora porque a raíz de él leí el Paris era una fiesta de Hemingway. La novela del catalán era un guiño, quizás una versión, revisión o secuela, del libro del americano. En cualquier caso las dos son muy recomendables si te tomas muy en serio la literatura, en cualquiera de sus niveles.



No sé por qué pero eché mano de 'El Amante'. Estaba en una estantería en mi casa del pueblo, justo en la habitación en la que solía estudiar en los veranos universitarios, en lugar de estudiar leía. Leer las primeras páginas de la obra de Duras fue una especie de amor a primera vista. Algo parecido a lo que me sucedió hace mucho tiempo cuando hojeé Heroes de Ray Loriga.

“Un día, ya entrada en años, en el vestíbulo de un edificio público, un hombre se me acercó. Se dio a conocer y me dijo. La conozco desde siempre. Todo el mundo dice que de joven era usted hermosa, me he acercado para decirle que en mi opinión la considero más hermosa ahora que en su juventud.” 

 "Muy pronto en mi vida fue demasiado tarde..."



Prosa muy efectiva, muy directa. Quizás prosa espejo en el sentido de te que te ves reconocido en una frase o párrafo y piensas, joder, este tipo, esta tía, me conoce más que cualquiera de mis amigos. Supongo que es difícil producir este efecto, y más aún saber administrarlo sin quemarse, aquí Loriga también sería buen ejemplo. En cualquier caso capta mi atención y no queda más remedio que leer la obra.

En El Amante Duras habla del incomprensible amor (amor loco), deseo hacia un comerciante chino en la Indochina que era colonia francesa. Más allá del deseo está la relación su madre y sus hermanos, el menor y el mayor. El amor y odio que profesa a todos los miembros de su familia que en cierta medida es proporcional al trato que recibe de éstos.

Su amor, búsqueda de ese placer que va más allá y que te puede hacer llorar, confundido por el resto del mundo que ve en él incluso prostitución sin hacer que esto lo distorsione. Esto casi no es nada comparado con la indiferencia que provoca su otro gran deseo; ser escritora.

"Escribir, ahora, se diría que la mayor parte de las veces ya no es nada. A veces sé eso: que
desde el momento en que no es, confundiendo las cosas, ir en pos de la vanidad y el viento,
escribir no es nada."

La acción salta en tiempo y espacio, de Indochina a París por medio de fotos o de recuerdos. De personas en diferentes momentos, tristes o alegres. Obra que uno siente muy biográfica pese a los prejuicios que yo tenía, sólo veía en Duras a una vieja y estricta casera de Vila Matas.

Quiero escribir. Ya se lo he dicho a mi madre: lo que quiero hacer es escribir. La primera vez, ninguna respuesta. Y luego ella pregunta: ¿escribir qué? Digo libros, novelas. Dice con dureza: después de las oposiciones de matemáticas, si quieres, escribe, eso no me importa. Está en contra, escribir no tiene
mérito, no es un trabajo, es un cuento —más tarde me dirá: una fantasía infantil.

Lectura imprescindible, tarde o temprano llega pero tengo la sensación de que llega demasiado tarde, siempre queda el consuelo de que podía haberlo hecho aún más. Gran descubrimiento, a lo Bolaño; primero llegó la Duras ficticia, en este caso de manos de Vila-Matas, y luego llegó la Duras escritora, con mayúsculas y para quedarse.

Al escribir todo esto busco en Google la relación de Duras con Vila-Matas y sí, Duras fue arrendadora, estricta, del escritor catalán durante su estancia en París.


Al comparar a Duras con Loriga, el Loriga de Heroes, he buscado una posible influencia de Marguerite en Ray. En este sentido, parece que no ando desencaminado en varias entrevistas cita a la escritora francesa.



También hay gente que le compara, en las reseñas de Amazon del último libro de Ray, Za Za, emperador, Almodovar, que debe quererle mucho y que escribió con él el guión de Carne Trémula, dice que Loriga es un fascinante cruce entre Marguerite Duras y Jim Thompson. 


Me ha hecho gracia que sobre la reseña del manchego esté la ya atemporal, supongo que debió hacerse al comienzo de su carrera, comparación de Loriga con Houellebecq y con, ¿No hay quién de más?, Murakami.





jueves, agosto 14, 2014

Discurso para un pregón.

El hijo no va a escribir ningún pregón ni, por supuesto, va a leer uno en público. Quedó más que patente su nula capacidad lectora en la última ocasión en la que ha tenido que leer algo en público. Su manía en meter comas, donde quizás no debería haberlas, y su vergüenza o timidez le hizo parecer un imbécil de voz temblorosa.

En este caso es el padre el que debe escribir y leer un pregón para las fiestas de un barrio de su pueblo. Su barrio, que es el barrio donde vivieron los abuelos del hijo, los padres del padre, y el barrio donde posiblemente él, el hijo, viva en un futuro. Es su plan B, vivir allí si todo le va mal en Madrid. También es su plan C, vivir allí cuando sea viejo y todo le haya ido bien. Es lo bueno que tiene pedirle poco a la vida; no hay mucha diferencia entre lo de irte bien o irte mal.

El padre, de joven, se parecía bastante a la imagen adulta de Bolaño. En la foto de su boda o en sus fotos de la mili aparece con el pelo algo embuclado, unas grandes gafas y con una figura bastante delgada.

Ya digo que el parecido es atemporal, el padre de joven se parecía a un Bolaño adulto que podía sacarle, fácilmente, unos 20 años a su edad en aquellas fotos. Luego el padre tuvo una forma muy natural y sana de envejecer. Muy típica, y heredable, perdiendo pelo y ganando kilos y dejó de parecerse.

Además de por este parecido el hijo se acordó de Bolaño cuando sus padres le hablaron de ese pregón. El hijo pensó, de forma inmediata, en el pregón que el escritor chileno había escrito/leído en Blanes, llamado 'El pregón de Blanes'. En éste, Bolaño hablaba de los amigos yonquis que habían muerto de sida, de Marsé, de su casa de Blanes y de su Pijoaparte.

El hijo entonces pensó en llevarle a su padre el libro Entre Paréntesis, en esta recopilación aparece el discurso de Bolaño, para que pudiera sacar alguna idea pero para cuando quiso hacerlo éste ya lo había escrito. Decidió entonces limitarse a dar su modesta opinión, bendición.

El padre no es escritor pero es maestro de lengua y literatura y no necesita mucha ayuda, quizá sí necesite otra que el hijo no puede ofrecerle como detalles olvidados de las imágenes de su niñez de las calles y personas de su barrio que él desconoce por completo.

Hablaría mucho más sobre lo que al hijo le pareció ese texto, sobre si se vio reconocido en él, en el sentido más prosaico del reconocimiento, pero no tengo tiempo, ni quizás toda la información, para emitir juicios al respecto.

Sólo espero que el padre tenga menos miedo que el hijo a la hora de leer algo en público. No lo tendrá porque ha escrito algo realmente bueno y porque ha sido maestro, por tanto; sabe poner voz de maestro.





martes, agosto 12, 2014

Robin Williams. El actor desenfocado.

Hoy ha muerto Robin Williams. Parece que tenía depresión desde hace unos meses y que se ha suicidado. Esto choca porque se puede decir que era un cómico y que debe gran parte de su fama a esa faceta histriónica que solía sacar a relucir en muchas de esas comedias que, por lo general, se convertían en grandes éxitos. Cuando, por el contrario, le tocó ponerse serio lo hizo mejor aún mostrando una contención insospechada que le hizo recibir buenas críticas y premios.




El tipo de comedia que solía hacer Williams no me interesaba, al igual que alguna que otra historia edulcorada que protagonizó. He de decir que gran parte de esta manía es culpa es del doblaje al castellano al que sometían a Williams adjudicándole una voz española que nada tenía que ver con la suya original. Esta mañana la noticia de su muerte en la radio iba acompañada de breves fragmentos de sus películas con la voz del doblador.

Alucinaba en esos momentos al ver, o escuchar, lo normalizado que está en este país el desprecio con el que se trata a lo que es más de la mitad del trabajo de un actor: su voz. Hace poco ocurrió algo parecido, más sangrante aún, con Philip Seymour Hoffman cuando le homenajeaban con su versión española de Capote.

Dentro de sus papeles serios me quedo con 'El club de los poetas muertos', por supuesto, con su papel de antagonista de Al Pacino en 'Insomnia' y con su breve aparición en 'Desmontando a Harry'. Dentro de ésta se encuentra lo que puedo decir que es mi momento favorito de Robin Williams.



Siempre me pareció una genialidad ese fragmento de 'Desmontando a Harry' en el que, dentro de una meta historia de la película, un actor, de repente, quedaba desenfocado.

El personaje al que interpretaba Woody Allen se encontraba en mitad de una sesión con su psiquiatra. Hablaban de su bloqueo creativo y éste le pedía que le recordara ese relato llamado 'The Actor' del que le había hablado hace un par de meses.

El relato se nos materializa en escena y el actor desenfocado en personaje. En un principio no se nos mostraba al borroso actor, nos enseñaban al que podría ser el director de fotografía discutiendo con un técnico porque el problema parecía proceder de las lentes de la cámara.

Luego se nos muestra al actor desde el punto de vista de la cámara que parece averiada. Se llama Mel, que en realidad es Robin Williams. Cambia el plano vemos que el desenfoque no se limita a la cámara de ese rodaje, el actor es el desenfocado a los ojos de cualquier cámara o persona. El director le pregunta si está cansado y lo manda a casa para que descanse, por si eso pudiera quitarle el desenfoque.

- Mel, come here. I don't know howto say this... But you're soft.
- I've gained some weight.
- It's not that. You're soft. You're out of focus.

Mel llega a casa y se siente humillado. Su mujer le nota desenfocado también, piadosamente le dice que sólo un poco. Mientras estos dos hablan su hijo no para de repetir, de forma cantarina, papá está desenfocado, papá está desenfocado.

- Grace, l'm home.
- Hi, honey.What's the matter? You look strange.
- I'm out of focus.                 
- Yeah... You are. Just a little bit. You are.


- Daddy's out of focus! Daddy's out of focus!

Al día siguiente Mel está más desenfocado aún y decide ir al médico con toda su familia. El doctor, claro, nunca había visto nada igual pero se le ocurre que puede hacer que el actor pueda ser visto con total claridad poniendo gafas a toda su familia. Todos refunfuñan pero acatan ponerse las gafas para ver a su padre aunque esto suponga que ahora lo desenfocado será el mundo, en general.

Al final vemos de nuevo a Woody Allen discutiendo con su psiquiatra:

- Despite the fact children don't want to wear glasses they're forced to.    You   expect the world to adjust to the distortion you've become.

- I don't expect anything. I'm going through something.  Forthe first time in my   life l can't seem to write. It's not coming. And for me...All l have in life is  my imagination.







lunes, agosto 11, 2014

Cosas sorprendentes que he aprendido hoy (I): Por qué Marc Bolan se llama Marc Bolan, en teoría...

Introduzco esta nueva sección para meter algo de relleno en estas temporadas en las que los posts escasean porque hay  poco o demasiado que contar. En cualquier caso el número de palabras no se ajusta con las que una entrada de blog debería tener, a mi parecer.

La idea es que sea algo picadito, que diría el ilustre Javier Coronas. Breves datos o curiosidades que no me parecen ni bien ni mal, sólo que me eran desconocidos y me sorprenden.

La de hoy, que en realidad fue ayer, es que Marc Bolan se apellida en realidad Feld. Esto no es que me sorprenda porque todos, incluso escritores, se cambian el nombre o apellido. Lo que sí me chocó es el motivo por el que eligió Bolan como nombre artístico.

Bolan es la contracción de Bob Dylan tal que así: Bob Dylan. Sencillo, nivel Barrio Sésamo, pero ingenioso. Un buen homenaje que Bolan debió hacer sin pensar que llegaría a ser la leyenda que es hoy por hoy. Se puede decir que fue el padre del Glam Rock y alguien debería homenajearle de manera similar; poniéndose como apellido o como nombre de su grupo, estoy escribiendo sin filtro o lanzando ideas, Malan o  Arcbo... No sé, alguna combinación, que suene bien, podrá hacerse.

Bob Dylan = Bolan

Éste ha sido el dato de hoy. De más estaría decir, es probable que ya lo haya contado aquí, que conocí a Bolan leyendo una de las biografías de Bowie, Loving the alien, que coincidió con la escucha de la canción suya, de T Rex en realidad, que Nacho Vegas versionó, Lole y Bolan.

Mientras escribo esto caigo en la cuenta de que Vegas hizo un homenaje muy parecido al que Bolan hizo a Dylan. En este caso por partida doble: Lole y Manuel / Marc Bolan. Pobre Manuel...

Lole y Manuel + Marc Bolan = Lole y Bolan

No sé si Vegas lo hizo a propósito, en cualquier caso me parece una curiosa coincidencia, quizás debería abrir una nueva sección, picadita también, llamada Curiosas coincidencias. Todas nacidas de las cosas sorprendentes que voy aprendiendo.

En cualquier caso nunca está de más recordar a Bolan. Si lo pensamos resulta muy meritorio que en una vida tan corta influyera tanto en la música que vino tras él. En aquellos días que lo descubrí pensaba escribir una especie de historia del rock que empezaba por Bolan, seguía por lo típico; Bowie, Lou Reed, Iggy Pop...

Todo parecía estar conectado pero luego te das cuenta de que hay mucho más por detrás, por delante, entre medias... Fue buena idea no escribirla porque hubiera tenido poco rigor, no hubiera aportado mucho y sé que, para qué engañarnos, mi rollo no es el glam rock, en teoría...


martes, agosto 05, 2014

Los Hostiles II.

Mi ciudad es odiosa. Mal planificada. Mal dimensionada. Una vieja masoca que recibe con los brazos abiertos a todo aquel que quiera invadirla. Yo soy un invasor más que anda con cara de mala hostia todo el día. Empujo a la mínima ocasión que tengo y piso los talones de la gente que camina con chanclas por la vida. ¿No ves que tengo prisa?.

Los turistas no saben dónde se han metido y por eso sonríen y se visten con colores llamativos ignorando que al hacer eso se pintan una diana entre ojo y ojo. Los invasores nos miramos unos a otros y con la mirada nos decimos Es mío, y nos contestamos No, yo lo vi antes. No pasa nada, hay para todos.

Dentro del caos existe un orden más que lógico para que nadie se quede sin su ración de hostilidad. Todo queda cubierto por los invasores que activamente desagradan y por aquellos que se encuentran en estado latente. Éstos suelen ser los más novatos, sutilmente desprecian al otro con su indiferencia, o los invasores más maduros, podría ser tu madre o la mía, que sin recordar ya su naturaleza invasora, ya acostumbrados al contexto, van caminando de forma alegre. Balancean los brazos como si fueran las aspas de un molino dando, a discreción, golpes en las pelotas de aquellos que caminan junto a ellos. Excelente...

Publicado en Amateurs http://amateurshotel.es/bitacora/nomeko/hostiles-ii

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