martes, julio 29, 2014

'Warrior' de Gavin O'Connor

Si soy sincero he de decir que no esperaba mucho de Warrior. Vale, ver a Nick Nolte nunca está mal y, bueno, las películas de boxeo, por lo general, no me han defraudado,  Fat City por ejemplo, aunque tampoco puedo decir que sea uno de mis géneros favoritos.



La película no puede empezar mejor. Nick Nolte en una coche, de fondo empieza a sonar Start a War de The National. Sobre esta canción se superpone la reproducción de un audiolibro, Moby Dick. Al llegar a casa el personaje de Nolte, un irlandés alcohólico, encuentra a su hijo Tommy.


Lleva mucho tiempo sin saber de él y parece emocionado. El hijo está borracho y no parece saber muy bien qué hace allí porque odia a ese hombre. No nos lo cuentan pero ha debido de ser muy hijo de puta con él, con su madre, ya muerta, y con su hermano.

Al día siguiente el chico empieza a boxear, de nuevo. Se enfrenta a una roca que debe ser famoso en el mundo de las artes marciales mixtas. Éste parece ser el nombre de lo que hacen sobre el ring. De manera violenta se dan patadas, golpes con los puños y llaves sacadas de la lucha americana.

El tipo que se encarga del gimnasio anima al chico para que entrene para una extraña competición llamada Sparta en la que el ganador se lleva cinco millones de dólares. Él desconfía de todos y acaba escogiendo lo malo conocido. Pide a su padre que le entrene para ganar Sparta y así conseguir el dinero para dárselo a la viuda del que él considera su hermano, un tal Manny que conoció en el ejercito. Él le prometió mantener a su mujer e hijos.

Por otro lado el hermano mayor de Tommy es profesor de física. Está casado y tiene dos niñas, una de ellas nació con problemas en el corazón y por ello tuvo que hipotecarse. Está a punto de perder su casa y se decide a participar en peleas a cambio a un puñado de dolares. En el instituto se enteran y le suspenden de empleo y sueldo, porque esa no es la vida que debe llevar un profesor. Decide centrarse en la lucha y vuelve con su antiguo entrenador. Por un cumulo de circunstancias acaba también en Sparta.

Ambos hermanos tienen apellidos diferentes, Tommy se lo cambió para huir de la justicia militar, pero tienen en común el odio hacia su padre. Uno porque se las debió hacer pasar canutas y el otro por sentirse ignorado, eclipsado por el menor, y por la onda expansiva de las borracheras de su padre. Éste lleva mil días sin beber. Parece tener controlada a la gigante ballena blanca.

Éste es el planteamiento del que parte la historia que luego pasa a desarrollarse en un ring de Atlantic City. Parece entonces que la trama decaerá porque los diálogos terminan para dejar paso al ruido de los golpes, de aplausos y gritos de miedo. Ronda a ronda la expectación sube en la pista y en los televisores. Tras éstos se encuentran los familiares y amigos del profesor de física. Punto simpático de este tipo de películas, a lo Show de Truman, que, por muy chusquero que sea, me hace bastante gracia y crea cierta complejidad, absurda, con figurantes que no tienen más de una linea asignada de ese violento guión.

Gracias a la realización, fotografía y al ritmo utilizado esos golpes se vuelven bastante épicos y líricos. El clímax llega en la pelea final. Bolaño dijo que hay momentos para recitar poesías y hay momentos para boxear. Aquí todo va de la mano y los últimos cinco minutos de esa pelea se hacen inolvidables. Tommy no puede ganar porque tiene una luxación en un hombro, su hermano se la ha hecho pese a ser más débil es mucho más técnico que él. Pelea con un sólo brazo mientras que su hermano en medio de todo aquel griterío le pide que lo deje pero el chico no abandona.


Brendan Conlon: Tommy, what are you doing? 
Tom Conlon: Shut Up! Come on 
Brendan Conlon: Come on? What are you that crazy? 
Brendan Conlon: What are you doing? It's over Tommy! Tommy You don't have to do this! Don't make me do this Tommy! I don't want to do this! 
Tom Conlon: Whats the matter? Brendan Conlon:  I'm sorry Tommy! I'm sorry... Tap out Tom! It's OK! It's OK! I Love You! I Love You Tommy!


En mitad de todo esto empieza a sonar About Today de The National y cuando lo hace aquello ya ni es boxeo, ni son artes marciales mixtas. No sé que es, un nuevo género dentro del cariño fraternal, del perdón, del nunca olvido. Tommy se rinde al segundo Te quiero y parece que eso le  hace más daño que todas las ostias del mundo juntas. Puede que no se rinda, que en realidad se vea como ganador porque ha obtenido la disculpa que toda la vida llevaba esperando de su hermano mayor.

Imagino que mi buen sabor de boca ante esta película está en parte motivada a las bajas expectativas. Ya digo que nada esperaba, sólo a Nolte cuya actuación es increíble. Encontré una buena historia familiar con cierta acción. Violencia necesaria que funciona como terapia y que entra de forma agradable gracias a la trama, a la novena sinfonía de Beethoven, al realismo que los dos protagonistas y realización aportan.



lunes, julio 28, 2014

Greetings from Tim Buckley

Quise ver está película desde el momento en el que supe de su existencia pero la cosas acaban ocurriendo en un orden imprevisto, siempre ocurre algo que impide que tú decidas ese cuando. En este caso era la falta de subtítulos, incluso en inglés.

Al final logré unos que no concordaban con el archivo de la película y cada cierto tiempo tenía que dar a las teclas de "avanzar subtítulo", la hache, o "retrasar subtítulo", la jota, según viniera más a cuento.

La película cuenta la sonada historia en la que Jeff Buckley se da a conocer al público durante un homenaje a su padre Tim. Está dirigida por Daniel Algrant que explica que "The concert is true – the rest is fictionalized and conjecture. I really tried to be as emotionally honest as I could be, as opposed to having to worry about truth.". 



La película en sí, como obra de ficción basada en personajes reales, me ha gustado por sencilla, por sus personajes y por el modo en el que se solapa la música con la historia. Mezcla el relato de un Tim Buckley en una gira dejando a su mujer tirada y embarazada con el relato del joven Jeff que empieza sus pasos como músico y cantante con la gente con la que su padre hizo sus giras o compuso canciones. Éstos al verle se quedan paralizados, es como ver un fantasma dice uno de ellos.

Jeff conoce a una chica durante la preparación de este concierto. Ella es cantante, le dice que su especialidad son las canciones desnudas, ambos recorren tiendas de discos, bares, la antigua casa del padre de Jeff. Él hace gala de cierto histrionismo que uno puede reconocer en la grabaciones que Jeff dejó en el Sin-é. Ella, claro, se queda alucinada con su voz y se queda colgada por él.


Mientras su padre sigue de gira allá por los años 60. Recorriendo con su amante clubes, donde actúa, y moteles. Desde sus cabinas llama a veces a la que suponemos su mujer, y madre de Jeff, diciéndole que la quiere y la echa de menos.

Es un poco tonto contar la historia de ambos, al menos la ficticia que se cuenta en esta película, porque conocemos el final de padre e hijo. El padre muere a los 28 años por una sobredosis mientras que el hijo lo hace con 31 ahogado en el Mississippi, quién sabe si por culpa también de una sobredosis de alegría o tristeza.

De la película me quedo con dos momentos. El primero cuando el personaje que da vida al guitarrista Gary Lucas empieza a tocar acordes que luego formarían parte de la canción Grace, que dio nombre al único disco de Jeff. Tirando del hilo, Lucas compuso el tema llamado Rise Up To Be. Luego Jeff le dio letra y terminó siendo la joya que es hoy en día Grace.



El otro es el de Jeff cantando Once I was, a capella, en el concierto homenaje a su padre. Esto provoca un fin perfecto a la película mezclando la ficción con la historia real que debió ocurrir. La chica que cantaba canciones desnudas se termina de colgar de Jeff. Éste da el campanazo al mostrar su increíble voz, su carrera comienza. Luego un buen final, un final Lost In Translation digamos. Hay que destacar la labor del actor que da vida a Jeff en la película, Penn Badgley. Su parecido físico con Buckley junto con su voz da mucha credibilidad a la película.





viernes, julio 25, 2014

"Pertenezco a la tribu de los asra, que mueren cuando aman".

"Un dia Katia encontro en el armario una foto de su padre. Era la primera vez que veia su cara en una fotografia, pero inmediatamente, como si alguien se lo hubiera soplado, comprendio que era su padre. En el reverso de la fotografia estaba escrito: "A Lidia: pertenezco a la tribu de los asra, que mueren cuando aman""
....
"Por la mañana se despidieron. La madre atrajo la cabeza de Katia hacia si, pero el saco a su espalda le tiraba hacia atras los hombros. Katia dijo:

- Mamá, pertenezco a la tribu de los asra, que mueren cuando aman…

Luego su madre le toco suavemente el hombro.

- Es hora, Katia. Anda, ve."

Éste es un texto que aparece en 'Vida y Destino' de Vasili Grossman. Es una novela que terminé hace dos días. No sé bien por qué la comencé, creo que tenía ganas de leer una gran obra, en extensión y en calidad. Sin duda ésta lo ha sido más de lo esperado, en ambos sentidos.




Grossman cuenta, por medio de pasajes ubicados en diferentes frentes, la historia de la familia Sháposhnikov. Se podría decir que todos los miembros giran alrededor de Liudmila. Su exmarido está en un campo de concentración soviético desde 1937. Su hijo Tolia es teniente del ejercito y se encuentra combatiendo. Su hermana Zhenia estuvo casada con Krimov pero mantiene una relación con Novikov, ambos también se encuentran combatiendo. Su marido Viktor Shtrum es un apasionado e idealista físico. La madre de éste es Ania y es doctora en Ucrania en el momento en el que los alemanes la están invadiendo.

Es difícil tratar de contar la trama de la novela así que desisto, bandera blanca. Sólo decir que por medio de los miembros de esta familia se narra el asedio a Stalingrado y posterior victoria Soviética. Lo narra de forma descriptiva, técnica y minuciosa cuando describe las batallas claves. Grossman abandona este tecnicismo cuando habla de emociones, de los pequeños detalles que hacen a un hombre bueno, de los últimos instantes de vida, o de libertad, de un humano, del amor carnal o del amor hacia tu familia o de cualquier otro tipo.

Destacaría varios pasajes, capítulos, de la extensa novela que son tan inolvidables, como ese capítulo VII de Rayuela, por ejemplo. La historia de Sofia Levinton y el niño David cuando se encaminan a la cámara de gas. Describiendo cada detalle desde que son detenidos hasta que ambos perecen abrazados.

"Sofia Ósipovna Levinton sintió el cuerpo del niño derrumbarse en sus brazos. Luego volvió a separarse de él. En las minas, cuando el aire se intoxica, son siempre las pequeñas criaturas, los pájaros y los ratones, las que mueren primero, y el niño con su cuerpecito de pájaro se había ido antes que ella. “Soy madre”, pensó. Ése fue su último pensamiento. Pero en su corazón todavía había vida: se comprimía, sufría, se compadecía de vosotros, tanto de los vivos como de los muertos. Sofia Ósipovna sintió náuseas. Presionó a David contra sí, ahora un muñeco, y murió, también muñeca."

Esta foto la tomé en Auschwitz, hice ese recorrido, en plan turista, sin dejar de recordar esas imágenes vistas en tantas películas. El pasaje de Grossman es una especie de autopsia donde vemos lo que pasa por dentro de los condenados a morir en la cámara de gas.



El pasaje en el que Grossman habla de antisemitismo.

“El antisemitismo nunca es un fin, siempre es un medio”

"El antisemitismo es un espejo donde se reflejan los defectos de los individuos, de las estructuras sociales y de los sistemas estatales. Dime de qué acusas a un judío y te diré de qué eres culpable"

Los diferentes momentos en los que habla de amor o se debate entre la bondad y maldad del hombre. A modo de ensayo diserta sobre lo que es el bien establecido, por un gobierno o por una cultura con lo que realmente queda claro que es la bondad. La ayuda desinteresada, pequeños destellos que aparecen cuando todo está muy oscuro. No deja de ser lo de siempre, eso de las estrellas de noche en el firmamento, la luz está ganando...

"No son tan mala gente, después de todo. En cada hombre hay algo humano". 

"Todos eran débiles, tanto justos como pecadores. La única diferencia era que un hombre miserable, cuando realizaba una buena acción, se vanagloriaba de ella toda su vida, mientras que un hombre justo no reparaba en sus buenas acciones, pero recordaba durante años un pecado conocido"

"Cada día, cada hora, año tras año, es necesario librar una lucha por el derecho a ser un hombre, ser bueno y puro. Y en esa lucha no debe haber lugar para el orgullo no la soberbia, sólo para la humildad. Y si en un momento terrible llega la hora desesperada, no se debe temer a la muerte. No se debe temer si se quiere seguir siendo un hombre"

Un personaje que no formaba parte de la familia Sháposhnikov, Mostovoski, es muy importante en la obra. Es el hombre que se plantea todo sin dejar de ser silencioso, de estar en continua cautela, hasta que deja de estarlo. Su conversación con Liss, más bien monólogo, en el que el nazi le cuenta que Nazismo y Comunismo son espejos."Usted es mi espejo", le dice el alemán.

"Le doy mi palabra. Me atormentan las mismas cosas que a usted. Sonrió y añadió: —Palabra de honor de un oficial de la Gestapo, y no es ninguna broma. Mijaíl Sídorovich se repetía a sí mismo: «No digas nada, lo principal es estar callado, no intervenir en la conversación, no objetar». Liss siguió hablando, casi como si se hubiera olvidado de la presencia de Mostovskói: —¡Dos polos! ¡Eso es! Si no fuera así, esta terrible guerra no existiría. Nosotros somos sus enemigos mortales, sí. Pero nuestra victoria será su victoria. ¿Lo comprende? Si ustedes ganan, nosotros moriremos y viviremos en vuestra victoria. Es algo paradójico: si perdemos la guerra, seremos los vencedores, continuaremos desarrollándonos bajo otra forma, pero conservando la misma esencia"

Sus palabras están ubicadas en los años cuarenta pero no dejan de ser reconocibles en el presente. A uno le da por pensar en que la reencarnación existe y que uno muere y él, o sus ideas, brotan de nuevo. Puede que un nuevo contexto pero lo que era efectivo en aquellos días lo es hoy indudablemente:

"También sobre nuestro Estado ondea la bandera del proletariado, también nosotros apelamos a la unidad nacional y al esfuerzo de los trabajadores, también nosotros proclamamos que el Partido expresa las aspiraciones del obrero alemán. Y ustedes también apelan al "nacionalismo", al "trabajo". Ustedes saben tan bien como nosotros que el nacionalismo es la fuerza más poderosa del siglo XX. ¡El nacionalismo es el alma de nuestra época! ¡El socialismo en un solo país es la expresión suprema del nacionalismo!."


Es en la crítica que hace a unos a y otros lo que hace que pienses que realmente te está contando la verdad y de qué forma. Porque el comunismo soviético de aquella época era casi tan horrible como lo era el nazismo. Opresor, sin libertad de pensamiento y lleno de trampas para hacerte caer.

El detalle está en el fondo de lo que todo un pueblo piensa sobre sí mismo y sobre sus acciones. Sobre lo convencido que uno puede estar para ver justificable el exterminio de una raza. Supongo que es lo peligroso de ambos bandos, dejar de tener pensamiento propio, o destino, para ser parte de un partido, de una raza o de un país y con eso justificarlo todo.

Personas como Grossman, o como Shtrum, llenas de dudas, ideas libres, son siempre necesarias y, en general, son la que suelen ser despreciadas por no estar en el blanco o en el negro, siempre un lado es el que tiene el poder.

"Tenemos la costumbre de burlarnos de los intelectuales por su duplicidad hamletiana, por sus dudas e indecisiones. Yo, en mi juventud, despreciaba en mí todos estos rasgos. Ahora pienso diferente: la humanidad está en deuda con los indecisos y los dubitativos por sus grandes descubrimientos, por sus grandes libros".

Gran experiencia y totalmente recomendable, casi obligatoria, esta lectura. Reconozco que me ha costado más de un mes su lectura porque no cayó en el mejor momento. Tardé unos veinti y pico días en leer un 57% y en tres días leí el 43% restante. Siempre diré, a modo de coña porque realmente no fue del todo así, que me cogí tres días de vacaciones para terminar 'Vida y Destino'.

miércoles, julio 23, 2014

'Io e te' de Bertolucci (Ragazzo Solo, Ragazza Sola)

Tenía bastante reciente a Bernardo Bertolucci.  Primero porque había visto hace poco 'Soñadores' y 'El último tango en París'. Ambas traspasaban de largo la línea de todo lo políticamente correcto. Gran parte de lo que se contaba sobre esos tres locos cinéfilos que recreaban películas clásicas era provocador, lascivo y rozaba lo incestuoso. Con la historia del destruido personaje que interpretaba Brando más de lo mismo, cualquier monjita que las hubiera visto se habría puesto las manos en los ojos para no ver aquello.

En realidad todos los personajes de esas películas se limitaban a hacer cosas muy humanas que si no fuéramos como somos, o como nos han hecho, haríamos. No digo a menudo pero sí de vez en cuando o simplemente alguna vez en la vida. Yo soy muy soso, me dibujaron así, y no sé si ni siquiera me hubiera apetecido hacerlas pero de haberlas llevado a cabo lo habría hecho de la misma manera en la que Bertolucci lo cuenta.

También había visto una especie de documental que había grabado Alec Baldwin dirigido por el original James Toback. Ambos trataban de mostrar como funcionaba el tema de recaudar dinero para financiar una película, no aportaba nada más allá de confirmar que es más fácil conseguir financiación con Ryan Gostlin de de protagonista que con el bueno de Baldwin. Aprovechaban para este propósito el reclamo del Festival de Cannes en el que Bertolucci presentaba su película 'Io e Te' tras once años sin haber dirigido ninguna película.

En esta película se cuenta la historia de un chico solitario que se encierra en un trastero durante una semana cuando se suponía que debía estar de esquiando en una especie de viaje de invierno o de fin de curso de su instituto. Al chico solitario se le acopla su sorprendente hermanastra. Al principio parece una chica más, de esas que tienen como objetivo en la vida lo de ser rebeldes y llamar la atención por encima de todo.

Al principio el chico quiere que se vaya porque la idea era estar sólo, sobrevivir esa semana sin pesada madre y sin su padre. La historia avanza y la chica apenas puede moverse porque tiene un mono enorme porque es adicta a la heroína. Las taras de ambos parecen complementarse y se crea una bonita complicidad entre ellos. Ésta se hace palpable cuando beben cerveza y de fondo empieza a sonar David Bowie.


La canción es muy reconocible, Space Oditty, y rápidamente me hizo pensar en otro chico solitario; Zack de C.R.A.Z.Y. Fue en esa película de Jean-Marc Vallée donde en gran medida descubrí a Bowie y a otros, como Patsy Cline.


Lo reconocible dejó de serlo en el momento en el que Bowie empezaba a cantar en italiano. Yo seguía con la boca abierta mientras los dos hermanos giraban abrazados mientras cantaban el estribillo italiano.

Dimmi ragazzo solo dove vai, (Dime muchacho solo, ¿adónde vas?) 
Perche’ tanto dolore? (¿Por qué tanto dolor?) 
Hai perduto senza dubbio un grande amore (Seguro habrás perdido un gran amor) 
Ma di amorie e’tutta piena la citta,(Pero de amor está llena la ciudad)

No ragazza sola, no no no (No muchacha sola, no no no) 
Stavolta sei in errore (Esta vez te has equivocado) 
Non ho perso solamente un grande amore (No he perdido solamente un gran amor) 
Ieri sera ho perso tutto con lei. (Anoche lo perdí todo con ella)


La película me resultó bastante interesante. Sensible, dura, oscura pero muy humana. Muy Bertolucci. Y la canción me dejó realmente pillado y tardé tiempo en poder quitármela de la cabeza. Es curioso porque me ocurrió algo muy parecido la primera vez que escuché Space Oditty y es cierto que se trataba de otra letra, de otro significado pero la sensación fue prácticamente gemela a la primera escucha. Esto me hace pensar que el  significado de ambas es parecido porque al final se trata de alguien pidiendo ayuda desde una nave espacial o o desde el sótano de su casa porque está sólo.


Deberían inventar algún tipo de aparato que nos permitiera eliminar algo que nos gusta, o gustó mucho, pero que poco a poco, de tanto usarlo, se ha ido desgastando. Algo parecido a lo que ocurre en Olvídate de mí de Michael Gondry pero limitado a  experiencias puntuales con canciones, libros, películas. Por suerte tengo muy mala memoria y no precisaría mucho de ese tipo de olvido selectivo voluntario.

martes, julio 22, 2014

Infinito

Iba a escribir algo largo, en palabras, pero el teclado cada varios minutos se vuelve loco y se pone a escribir seises como un poseído. Hace tiempo se me cayó agua y cada cierto tiempo parece acordarse de aquello. Así, escribiré hasta que la pantalla empiece a llenarse de seises.

No soy muy supersticioso y no creo en el diablo pero me resulta curioso que sea el seis el carácter que escribe y no el siete, que es mi número favorito, o la letra ñ. Puedo poner un 2 delante cada vez que suceda y así mi teclado escribiría un interminable 2666... Como el propio libro.

Esto que le ocurre a mi teclado me hace pensar en que los números no tienen fin. Si quisiera hacer algo que no sirviera para nada y que me tuviera ocupado mucho rato empezaría a contar. 1, 2, 3... Así hasta morirme y ni siquiera llegaría a una cifra que pudiera ser tan grande como para que entonces pudiera ser sustituida por ese símbolo que representa la cercanía al infinito.



Claro que ¿para qué iba hacerlo?. Se me ocurre que sería una forma de evitar ser infeliz, de tener malos ratos porque tendrías siempre la mente ocupada en en ir sumando uno a la cifra anterior. Igual se hace mecánico y sencillo y entonces hay que empezar a sumar en secuencias raras, algo estilo Fibonacci.

Esa cuenta hasta el infinito también evitaría hacer cualquier mal ajeno. Sería parecido a lo que cuenta Nacho Vegas en esa canción en la que le dice a alguien que le de una canción por cada mal rato que haya tenido que pasar junto a él porque así podrá dar un concierto, tan largo, en el que ya no le podrá hacer daño nunca más.

Volviendo al infinito recuerdo que durante el instituto y la carrera ese símbolo que lo representaba, el ocho tumbao, era la solución a muchos de los problemas que se nos planteaban. Recuerdo que muchas veces ponía ese símbolo como respuesta cuando no sabía cómo resolver esa puta locura de x's y de y'ies elevadas al cuadrado, o incluso al cubo.

En una ocasión un profesor de matemáticas se cabreó mucho conmigo y me suspendió por hacer aquello. Parece ser que pensaba que había copiado la respuesta. Ese mismo curso gané un concurso de relatos por uno llamado Mi vida sin números. Ese profesor era parte del jurado y me preguntó varias veces si había copiado el relato del algún lado. Yo, aún muy cabreado por aquel suspenso, le respondía indignado que no, que por supuesto lo había escrito yo. Ahora lo pienso y ese cabreo lo he cambiado por un agradecimiento, sin límites e infinito, porque esa sospecha de plagio puede que sea el mejor halago que me han hecho nunca.

Los seises llegan...


jueves, junio 26, 2014

El largo camino a casa de Lance Armstrong

Anoche estrenaban en Canal Plus 1 un documental sobre la agonía y éxtasis, y de nuevo agonía, del ciclista Lance Armstrong. Ya saben, cáncer en un testículo, vuelta gloriosa al ciclismo ganando 7 Tours de Francia consecutivos. Luego retirada y vuelta en 2009 para terminar tercero en ese Tour que ganó el también sospechoso Alberto Contador.

Tras este mediático regreso, Lance no podría hacerlo de forma discreta, la investigación retroactiva sobre su posible dopaje se reactivó finalizando con la retirada de los 7 Tours al americano y la suspensión de por vida en cualquier competición deportiva que esté controlada por la Agencia Mundial Antidopaje.

El documental arranca con la entrevista que Lance concedió a Oprah. Más de lo mismo, ¿No pudo hacerlo de forma más discreta? Imagino que cuando uno se engancha a la droga de la fama y de los fuegos artificiales, y de la mentira, es difícil prescindir de ella aunque se trate de dos homicidios, el suyo propio y el del ciclismo mundial del años 1999 hasta 2006.

El documental iba a filmar la hazaña de uno de los mejores ciclistas de la historia. Héroe dentro y fuera de la carretera que había jurado y perjurado de forma indignada que no se había dopado nunca. Rico, con siete tours como siete reinos bajo el brazo, con una fundación contra el cáncer decide regresar al ciclismo y competir por su octavo Tour.

Muy pronto el narrador explica lo engañado que se sintió cuando se descubrió lo que estaba tan claro. Los reproches hacía sí mismo no cesan cuando evidencia tras evidencia (Positivo por corticoides justificados por una pomada, sus contactos con el Doctor Ferrari, acusaciones y confesiones de dopaje de sus antiguos compañeros de US Postal,...) la nube de inocencia y de heroísmo se esfuma.

No sé si a Lance se le podría aplicar esa frase de Nathaniel Hawthorne que decía eso de que Ningún hombre puede poner mucho tiempo una cara para si mismo y otra para la multitud sin finalmente quedar perplejo al ver cual es la verdadera... El texano sigue respondiendo con la misma seguridad  e indignación ante cualquier leve sospecha que se dejara entrever en cualquier pregunta. En algún momento incluso parece que le hace gracia. En las pocas ocasiones que parece que se arrepiente lo hace muy sobreactuado, poco creíble y siempre termina con el típico pero... Pero el resto de ciclistas también se dopaba.

La UCI, presidida por aquel entonces por Hein Verbruggen, es igual de culpable que Armstrong a todos los niveles. Por la permisibilidad, por las indirectas que lanzaban cuando sabían que las cosas podían ponerse tensas, por bailarle el agua a Johan Bruyneel y su equipo de tramposos y de traidores al deporte. Convenía a todos por muchos motivos tener a una figura con la épica de Armstrong recogiendo maillots amarillos y peluches de león.

Cuando la USADA retiró los Tours a Lance la UCI ratificó la medida, se subió a un carro del que debía haber tirado hace años, y dejó a Armstrong donde quizá se merecía, siendo el único cabeza de turco, sin Tours y sin sponsors. Medida justa, se lo ha ganado, pero muy hipócrita.

Más tarde, por el hecho de que el patrocinador del equipo de Lance Armstrong hubiera sido US Postal, el fiscal Nowitzki dio una vuelta de tuerca al creer que el dopaje del texano era también causa de fraude al gobierno. En la actualidad este proceso sigue en marcha, la última noticia que lo confirma es de hace seis días.

En mitad de este documental, que por cierto se llama 'La mentira de Lance Armstrong', empezó a sonar la bellísima Long Way Home de Tom Waits. Una hermosa metáfora sobre las vueltas que da uno hasta que consigue ser feliz, o llegar a un sitio donde uno pueda estar a gusto. En muchas ocasiones esas vueltas son de trescientos sesenta y cinco grados, ya me entienden.

Cuando veo al enterísimo Armstrong en el documental tras haber perdido sus títulos, dinero, patrocinadores, su palabra, su honor, a Shreyl Crow ... Pienso que ese tipo, aparte de odioso, es un psicópata o puede que simplemente haya logrado su rebuscado objetivo de estar en el punto del que partió.

En ese atractivo estado ruinoso en el que nada te puede ir peor y en el que no hay otra posibilidad que la de ascender, como buen escalador. Parecido a lo que una mujer, bellísima y muy inteligente, le dijo a Fernan Gómez hacía la mitad de camino de su vida: A ti Fernando, no se te puede destruir. Tú ya estás destruido. Pues eso, Lance. Just. Do it... Again.






martes, junio 24, 2014

Fargo, North Dakota

Había pasado mucho tiempo desde que vi la película 'Fargo' de los hermanos Coen y cuando supe que la cadena FX iba a hacer una serie basada en la película me ilusioné bastante porque guardaba muy buen recuerdo, difuso pero bueno.



No recordaba ningún detalle de la película, es un don que me ha regalado la vida porque así puedo ver dos veces la misma obra y sentir exactamente lo mismo, o sentir cosas totalmente opuestas que es igual de bueno, o más, que lo anterior.

Sí que recordaba cosas muy generales, el "Es una historia real y se han cambiado algunos nombres a petición de los supervivientes", incluso la épica música que suena en muchos momentos. Al comenzar al ver la serie pensé; vale, la policía gordita, que luego queda embarazada, es Frances McDormand, el apocado Martin Freeman es el inmenso William H. Macy, Billy Bob Thornton hace el mismo papel que interpretaba en la serie y Fargo es Fargo, igual de blanca y de fría con gente anodina muriendo a manos de gente horrible.

Así, con recuerdos difusos de la película disfruté inmensamente de la serie. Poética y negra, contrasta con la nieve, con geniales actuaciones y maravillosa trama. Una historia de personajes Coenianos, si se me permite el término, que son imposibles de etiquetar porque están llenos de matices, de sorpresas.



Al terminar la serie pensé que había empate técnico entre la versión televisiva y el recuerdo nubloso de la cinematográfica y que este último necesitaba un revisionado, aunque ya supiera la trama porque acababa de ver la serie. Nada más empezar la película entendí que la historia era distinta, ubicada en otro tiempo, en 1986, y con otros personajes diferentes. 

El vendedor de seguros es un vendedor de coches, los malos son dos y Billy Bob Thonton ni aparece. Sólo Fargo seguía siendo Fargo y tampoco es que allí ocurrieran todos los hechos porque Fargo es más un concepto, uno que extorsiona y mata, que un lugar. 

Resulta ser la precuela de la serie y tiene sentido porque la historia transcurre en 1986 y la de la serie en 2006. Los hechos reales y los nombres cambiados a petición de los supervivientes es una ficción contada de forma muy real. 



El nexo entre ambas historias es el millón de dolares que Steve Buscemi entierra en la nieve, que luego encuentra el Stavros de la serie, poco antes de ser hecho picadillo por el que yo creía que era el personaje al que Billy Bob Thornton daba vida en la película, en realidad es Peter Stormare. Ambos personajes, el de Thornton, Lorne Malvo, y el Gaear Grimsrud de Stormare son parejos en brutalidad y frialdad pero sus maneras son diferentes. Malvo es un encantador de serpientes mientras que Grimsrud es alguien que sólo habla para pedir panqueques o un poco de ol' in-and-out



Son muchos los guiños de la serie hacia los Coen o hacia la película. Desde un cartel anunciando una oferta de Rusos Blancos hasta una escena calcada en la que los asesinos de turno se niegan a pagar cuatro dolares por haber entrado en un parking sin finalmente estacionar el coche.

Al final te das cuenta de que la historia es la misma y basada en hechos reales porque pasa a diario, si es necesario también cambiaremos los nombres. El bien contra el mal y entre los dos un montón de buenos que no lo son tanto y de malos que tampoco lo son tanto, por tontos que no por buenos. Todos buscan realizarse de diferentes maneras, liberándose de su mujer, matando por dinero, o por placer, o resolviendo casos imposibles. 

En otra obra casi maestra del género negro reciente, True Detective, uno de los policías hablaba sobre esta lucha de luz contra oscuridad, el negro del firmamento cuando es de noche contra las estrellas. La luz está ganando, decía. En esta ocasión no miran hacía el cielo, lo hacen hacía la nieve o hielo que les rodea donde hay manchas rojas por todos lo lados. Aunque todos los malos mueran; La sangre está ganando.

lunes, junio 23, 2014

Katerina Ivánovna Marmeládova

Estoy leyendo Vida y Destino de Vasili Grossman. No puedo decir a ojo si es muy largo o si es simplemente inmenso porque lo estoy devorando en formato digital y no puedo ver la cantidad de papel que se invirtió en su impresión. El caso es que leo, leo y leo y el tanto por ciento del avance real del libro no cambia.

Por un lado me agobia pensar que no avanzo por mi impuesta autoexigencia, o mi autoimpuesta exigencia, de leer X libros en un mes o para sumar otros tantos en un año. Me pasa con Proust y su búsqueda del tiempo perdido que, tal cual, siento perdido cuando vendría a ser todo lo contrario. Ya lo decía Bolaño: lo más importante del mundo era leer y viajar, tal vez la misma cosa, sin detenerse nunca...  Que no era más cómodo leer que escribir. Que leyendo se aprendía a dudar y a recordar. Que la memoria era el amor. 

Por otro me alegra leer esta novela infinita porque es uno se los libros más interesantes que me he encontrado. Todo lo que rodea a La segunda Guerra Mundial me apasiona y este libro es eso, pura crónica de la gran guerra desde el punto de vista soviético aunque muy alejado de la idea del fanatismo comunista.

Critica ese no plantearse nada que no vaya en la línea de lo que el partido diga o te haga pensar. Lo hace, por ejemplo, mostrando a un miembro del partido condenado en un campo de concentración soviético por difundir un texto sobre Stalin que fue denunciado.

El lenguaje utilizado por Grossman es simple, nada tedioso cuando habla de sentimientos tan complicados como la pérdida de un hijo, la brutalidad de la guerra o de la traición. Y así es en muchos casos la literatura rusa con la que me he topado (sin salirme ni un paso del típico ABC: Tolstoi, Dostoievski y Chéjov)  con palabras directas como una bala pero que se retuercen en el estómago como un cuchillo. No olvidaré jamás la parte de Crimen y Castigo en la que Katerina Ivánovna Marmeládova trata de curar a su agonizante marido alcohólico.

A veces es el odio hacia ese marido alcohólico o la pertenencia a un partido que te ha condenado a un campo de concentración el único motivo por el que levantarse y una vez uno lo ve irse empieza a plantearse una vida que no existe o que ha sido sustituida por otra cosa parecida, una especie de vida satélite.

Completado: Veinte por ciento.


viernes, junio 20, 2014

Everyday Robots

El mayor éxito de Blur me pilló demasiado joven. Era un niño que entraba en la adolescencia y mi gusto musical era aún más joven todavía. Un pequeño feto que se alimentaba de vete tú a saber qué canciones.

No andaba yo precisamente por aquel entonces con debates del tipo "Oasis o Blur" pero sí que recuerdo el Song 2 que sonaba cada vez que entraba en el menú del legendario vídeojuego FIFA 98. También, de pasada, me acuerdo de aquel cartón de leche con piernas y brazos que andaba en busca del chaval cuyo careto estaba impreso en lo que vendría a ser su tronco. Es tan bueno que hace que añore esos años que son tan olvidables como aburridos.


Sí que me pilló, más o menos, adulto Gorillaz. Musicalmente con su Clint Eastwood, su Feel Good inc o su casi conceptual Playa de plástico. Y, bueno, pueden observar el icono de mi perfil. Es un componente de este grupo llamado 2 D y me lleva acompañando durante toda la existencia del blog. Lo hacía antes, junto con el resto de componentes del grupo, en un póster colgado en la pared de mi habitación. Hablo en pasado porque, desafortunadamente, no sobrevivió a mi última mudanza.



Y todos parece que hemos ido a menos, como si en cada transformación, mudanza o cambio hubiéramos perdido un poco de ese algo que da vitalidad. Lo he hecho yo, mi difunto póster y Damon Albarn. Así se puede notar en el último disco del británico 'Everyday Robots'. Un disco, casi conceptual, sobre la soledad, incomunicación de los tiempos modernos. Está todo dicho sobre esto pero Albarn lo cuenta de manera muy gráfica y agradable en canciones como Everyday Robots o en Lonely press play.



También habla sobre el coste del éxito, is the glamour's cost, de su adicción a la heroína en You & Me. Lo hace sin regodearse, con frases sencillas y efectivas (Five days on, Two days off). Repitiendo como mantras reproches hacía sí mismo (You can blame me, blame me, blame me, blame me). Formula parecida, y misma temática, utiliza en The Selfish Giant. Todo sobre una melodía sencilla de piano acompañada de sonidos parecidos a los latidos del corazón o a los pitidos de una máquina de hospital.


It's hard to be a lover when the T.V.'s on and nothing's in your eye (It's true)
I had a dream you were leaving where every atom falling in the universe is passing through our lives


Quizá mi favorita del disco sea The Hostiles sin necesidad que tenga nada en especial ni un significado diferente al del resto de canciones del disco. Simplemente la escuchas en un momento concreto, haciendo un trasbordo del metro, y como que alguna zona de tu cerebro que no sueles utilizar mucho se enciende. A raíz de la escucha de esta canción surgió el último relato que he publicado.

El disco termina de una forma más optimista a lo esperado con Heavy Seas of Love, en el que Brian Eno participa. Fue la primera canción del disco que escuché y fue un auténtico flechazo. Sabía con seguridad que el disco me iba a gustar mucho. Una buena forma de terminar este sencillo y melancólico disco. Para bien o para mal todo está en tus manos.

When the world is to tall 
You can jump you won’t fall 
You’re in safe hands 
What the day will now give 
How those seeds will now live 
It’s in your hands


jueves, junio 05, 2014

"Los Hostiles"

No eran monstruos, eran exactamente como tú y como yo, ya me entiendes. Más guapos, más feos, no sé, eran eso, diferentes por el mismo motivo por el que no vamos por ahí encontrándonos a gente igual que nosotros.

Por supuesto, no les miré a los ojos y sigo sin saber si era verdad aquello de que en su lugar tienen bolas negras o cuencas vacías pero en el todo de sus caras no parecía haber nada extraño. Por sus expresiones uno incluso podría haber pensado que eran capaces de tener sentimientos.

Caminaba por esos túneles por los que se trasladaban de un sitio a otro de su ciudad tal y como me habían indicado. Guardaba en todo momento la distancia suficiente para no rozarles, con la cabeza girada y la mirada vacía, siempre dirigida hacia esas paredes forradas de anuncios, caracteres extraños y colores imposibles.

Ahora es fácil decirlo pero dejé de sentirme hostigado a los pocos minutos de tomar contacto. Esta sensación de tranquilidad y de pertenencia me hizo temer algún tipo de contagio que, en principio, no habíamos contemplado. Era uno más entre ellos.

En el justo momento en el que mi miedo empezaba a difuminarse salí de allí a toda hostia, hubiera sido extraño vivir sin él en nuestro mundo y, seamos sinceros, jamás me lo hubieran permitido. Además había cumplido el objetivo; Tener la certeza de que conocían nuestra existencia. Nunca adivinarías con qué nombre eramos conocidos...