jueves, enero 29, 2015

'Memoria Líquidas' de Enric González

Este post iba a ser la tercera parte de las dos que he dedicado a la novela de Richard Ford llamada 'El Periodista Deportivo'. Encontraba cierta relación pues decidí leer a González por ser el único que hablaba bien de el autor americano. Más tarde, al escribir el segundo post que dediqué a la novela protagonizada por Frank Bascombe, encontré muchas críticas positivas de novela y autor. Sospecho que en el algoritmo de búsqueda de Google se ha introducido alguna variable emocional.



Es el tercer libro que leo de Enric González tras las deliciosas 'Historias del calcio' e 'Historias de Londres'. Son breves lecturas, quizás novelitas sin que el diminutivo sea peyorativo, muy bien escritas y repletas de anécdotas, reflexiones y valoraciones que resultan, a mí al menos, muy interesantes.

En estas memorias González recorre toda su carrera periodística. Desde sus comienzos en un pequeño diario catalán hasta su salida del diario más importante de mi país, llamado 'El País', valga la redundancia.

No sé qué significado tiene el adjetivo "líquidas" dentro del título. Quizás sea una manera de materializar unas vivencias o puede que se refiera a que se moja, en el sentido de no cortarse un pelo a la hora de describir a según qué personajes o lo que es lo mismo; mojarse el culo. 

Más allá de algún adjetivo negativo dedicado a alguna persona concreta, Enric González deja en muy mal lugar al periodismo nacional, en general, y al periodista de raza, en particular. Muy interesado en enriquecerse a cambio de silencio o de un ataque desproporcionado contra a algún adversario. 

Estos intereses económicos se mezclan con otros ideológicos mal interpretados, digamos, cuando una redacción tiene una ideología homogénea que coincide con la línea editorial del diario o del grupo empresarial en el que éste se suele alojar.

Los que en peor lugar quedan son el grupo PRISA y Juan Luis Cebrián. En realidad todo lo malo del grupo está provocado por las decisiones de éste, actual presidente ejecutivo del mismo. Para hacernos una idea Enric dice cosas como éstas:

"Vale, el poder miente. Siempre. Pero lo de Cebrián es de traca. En comparación con él, Mariano Rajoy cumple sus promesas con la precisión de un reloj suizo." 

Posteriormente le da la puntilla "El poder miente, siempre, pero para encontrar a alguien comparable a Cebrián hay que remontarse a Goebbels".

Por supuesto no conozco a Cebrián pero si miramos algún dato objetivo, el ERE de 'El País' hace un par de años o la bajada de la cotización de las acciones de PRISA (Pasaron de cotizar a 10 euros cada una a prácticamente no valer nada, 0.40). Ahí queda también patente el abrazo del diario, bajo la dirección de Cebrián, con el Felipismo en su peor época.

Gonzalez también describe su paso por varias corresponsalías. Las ya conocidas de Londres, Roma y Nueva York junto con anécdotas y vivencias en otras como Jerusalem, paso por zonas en conflicto de África, Kuwait durante la guerra del Golfo, etcétera. En cada una cuenta todo tipo de canalladas, que un humano debería hacer al menos una vez en la vida, realizadas junto a otros bont vivants como Carlos Boyero, Oti Rodriguez Marchante o el inquietante Delaney, al que mi imaginación le pone el avatar de Antonio Gasset.

Gran lectura cuyo mensaje de fondo me decepciona, en fin; corrupción por todas partes que al verlo por escrito decepciona especialmente. Por otro lado es una lectura personal muy coherente tras la novela de Ford y me alegra que haya llegado en este momento, uno muy extraño en el que me he propuesto dar una línea temporal, ponerlo todo en relación, que dé cierta coherencia a todo lo escrito en el blog. Todo lo escrito no es más que una burbuja repleta de cosas que no han sucedido y que probablemente no van a suceder nunca. Una memorias gaseosas o una memorias que se mueren de ganas de ser vividas.

Dejo una última frase y propongo cambiar lo de periodista por escritor, o por lo que ustedes quieran. Cambiando incluso, si así les conviene, la palabra "leer" por otro termino que les describa una necesidad vital, o algo que les haga huir de los juanluiscebrianes de la vida:  "Un periodista debe leer como si le fuera la vida en ello, porque le va la vida en ello".



martes, enero 27, 2015

'El Periodista Deportivo' de Richard Ford (II)

Terminé la primera parte de la trilogía protagonizada por Frank Bascombe y escrita por Richard Ford. Como dije, es la segunda obra que leía de este autor tras la grandiosa 'Canadá', sin duda el libro que más gustó el año pasado de todos los que leí.



Hay más de veinte años de diferencia entre ambas obras pero el estilo me ha resultado muy similar. Narrativa morosa, como decía Enric González, esa que describe hasta el pomo de la puerta. A mí no me importa nada eso cuando el lenguaje que se utiliza me gusta y me suena a música o no sé si sería mejor llamarlo a veracidad.

Ford no se complica en exceso y simplemente cuenta, como si fuera un deportista profesional, lo que siente de manera sencilla. Creo que eso no le resta profundidad por mucho que se cuente con un estilo fácil y fluido. Son muchas las reflexiones, dichas en un tono neutro, las que generan un torrente de pensamientos o de recuerdos.

Varios son los ejemplos; cuando Bascombe habla del pasado, que engloba su relación con X, así es como llama a su ex mujer durante toda la novela, y la muerte de su hijo Ralph. "Para mí, no hay esperanza a menos que olvidemos las cosas que han pasado y que se han dicho", dice el protagonista al comienzo del libro.

También me quedo con una reflexión final que Bascombe hace sobre el amor. No copié el fragmento exacto pero venía a preguntarse si era posible amar a alguien sin haber tenido nunca nada real, en ninguno de los múltiples sentidos, con esa persona.

Ya terminada la obra y con un juicio, por supuesto subjetivo, formado sobre ella me choca aún más las opiniones negativas que indicaban que no ocurría nada en la novela, más allá de las múltiples descripciones de Ford. Parece que estamos opinando de novelas distintas o simplemente lo hacemos con un nivel de expectativas o de exigencias diferentes.

Aquí la exigencia puede trabajar a muchos niveles porque además entiendo que el título puede crear confusión y podría hacer pensar que se va a hablar de la vida de George Best o que la obra es una especie de antología de crónicas deportivas. Al final lo que se trata en ella es lo ocurre en la vida de un hombre que es escritor y que en un momento dado aceptó un trabajo, como periodista deportivo, y decidió no terminar su segunda novela.

Pendiente queda la segunda parte de esta 'trilogía Bascombe', 'El día de la independencia'. Antes leeré 'Memorias Líquidas' de Enric González. Siento que estoy devolviendo un favor al periodista ya que él, de forma simbólica y atemporal,  reforzó mi opinión, quizás también mi ánimo, sobre Ford y la novela de la que hablo hoy en el momento justo en el que pudo surgir algún amago de duda en mí.


viernes, enero 23, 2015

'Birdman or (The unexpected virtue of ignorance)' de Iñárritu

En ocasiones me he arrepentido de haber escrito una de esas reseñas que suelo hacer sobre una película, serie de televisión o libro inmediatamente después de haberla visto.  Respondo a una necesidad fanática de hacerlo y todo lo que escribo se termina contaminando de endorfinas o de emociones pasajeras.

Tuve el arrebato de hacerlo con 'Birdman', incluso cuando no había terminado de ver la película, pero, primero, me contuve y más tarde dejé que, poco a poco, la pereza de escribir sobre cualquier cosa inundara la idea de hacer ese alegato a favor de la nueva película de Iñárritu.



Pues eso, 'Birdman', o 'La inesperada virtud de la ignorancia', esta dirigida por el director mexicano. Hay que reseñar que de nuevo lo hace sin contar con Guillermo Arriaga, guionista de sus tres primeras películas. Cuenta como actor principal con el tremendo Michael Keaton rehabilitado por Iñárritu para la causa. No existe el actor que pudiera hacerlo mejor que Keaton porque sospecho que este papel está escrito, o al menos adaptado, para él. Puede que en el futuro sea Ben Affleck el que pueda hacer una segunda parte de 'Birdman'.

A veces vienen a mi cabeza pensamientos "muy chorras". Sobre todo ocurre en momentos muy estúpidos, cuando me encuentro en un sala de espera, ante un semáforo o en mitad de una conversación que no me interesa lo más mínimo. Muchas de estas curiosidades son cosas inexplicables que sucedieron  sin saber muy bien por qué. Una de estás es la imagen de Michael Keaton interpretando a Batman. Quizás es que la etapa de galán/héroe de Keaton me pilló siendo niño pero "¿Cómo demonios Michael Keaton terminó interpretando a Batman?".



En fin, da igual. Michael Keaton no es Christian Bale pero puede no necesitara serlo en los 90 y no me sorprendería ver que alguien comentara en este post que Michael Keaton ha sido el mejor Batman del mundo. El caso es que esa circunstancia creo que le ha permitido protagonizar una de las mejores películas de este siglo.

Son muchas las cosas que hacen buena a 'Birdman'. Para empezar esa novedosa forma de filmar/montar la película para que todo parezca ser un infinito plano secuencia. Sin saber más allá del abc del cine me parece sencillamente genial. Luego están los personajes. El actor que lo fue todo como superhéroe y que termina siendo una caricatura de sí mismo. Aquí Iñárritu añade que la sombra de lo fue, el propio Birdman en pleno apogeo, le acompaña a todos sitios dotando a este actor en retirada de unos superpoderes muy peculiares.

El actor secundario que hace de actor secundario, interpretado por el siempre efectivo Edward Norton, que va de estrella y roba los matices que hacen de Birdman alguien interesante es el contraste perfecto de nuestro héroe. Excelente también, aunque mucho más breve la participación de éstas, el resto del casting femenino; Naomi Wats, Emma Stone y Amy Ryan, probablemente sea mi actriz favorita desde que la vi en ese coche de policía en la segunda temporada de 'The Wire'.



La obra de teatro que Riggan, así se llama el humano que dio vida a 'Birdman', quiere interpretar y dirigir es 'De qué hablamos cuando hablamos de amor' de Raymond Carver. Que ésta sea la meta historia de la película también supone para mí un punto, puntazo, a favor de la película pues se trata de uno de mis escritores de cabecera, sin que sea, ni de cerca, el que más he leído.

Y esto quizás merezca un post aparte pero voy a dejar que esto fluya y ya veré después lo que publico, últimamente todo termina teniendo una segunda parte. Haciendo un juego de palabras diré que no sé bien de qué hablo cuando hablo sobre Carver. Empece a leerle cuando Bolaño le nombraba en un decálogo en el que el chileno daba recomendaciones para ser un buen cuentista.

Hice caso al chileno y leí muchos de sus relatos. Creo que tras hacerlo intenté, estoy cayendo en la cuenta mientras escribo esto, imitarle en algunos de los míos. Ya saben, la elipsis. También está la curiosidad, una muy forzada y que tenía mucho de pose, de que en la recopilación de obras de autores "amateurs" en la que fui publicado tenía que aparecer un retrato fotográfico mío y en este aparecía con una obra de Carver entre mis manos.

No soy nada amigo de dejarme fotografiar porque lo paso mal y no soy nada fotogénico, siempre juro que no soy tan feo como parezco en las fotos, pero al final, qué remedio, me hice ese retrato sosteniendo, como si me intentara tapar, '¿Quieres hacer el favor de callarte? Por favor', una recopilación de cuentos del americano.



Reconozco que inicialmente me pareció buena idea por la redundancia que ese título aportaba a la ya de por sí silenciosa foto pero luego lo vi como algo pretencioso, sólo empeorable si hubiera elegido una obra de Bukowski.

Volviendo a 'Birdman', me gustaría resaltar a uno de los guionistas de la película; Armando Bo, nieto o III. Reconozco en 'Birdman' cosas similares a las que vi en 'El Último Elvis', dirigida y escrita por Bo. Son sobre todo esos momentos algo patéticos o más reales y los diálogos que se producen en esas situaciones tan de héroe en retirada. Buena película que también recomiendo.

Por último, me resultó inevitable pensar en la canción de Ismael Serrano llamada 'Pájaros en la cabeza'. Estoy a muchos años luz de la música del cantautor pero reconozco que está canción es bastante bonita y creo que adecuada al tema del que me ocupo hoy.





martes, enero 20, 2015

Inconsciencia

Durante todo el día no he dejado de pensar en la palabra "Desidia" porque no estoy de humor para hacer nada y, para bien o para mal, puedo permitirme lo de "no hacer nada". No es que no tenga nada que hacer pero tengo la suficiente independencia laboral para ajustar unas tuercas por aquí, otras por allá y que al final todo cuadre.

Me tengo por un tipo responsable porque a estas alturas de la vida creo que nadie tiene nada que reprocharme en el sentido de haber dejado algo que realmente importara sin terminar. Por supuesto sí que he dejado muchas cosas a medias que yo me había propuesto tener hechas a día de hoy pero como sólo yo las conoce me dedico a mirar hacia otro lado o a dejarlas para más adelante. Eso, pura desidia de cabo a rabo.

Me sorprende que en este estado me haya dado por buscar la palabra "desidia" junto con el nombre de este blog en Google y encontrar que fue hace casi dos años cuando escribí acerca del tema. Sabía que lo había hecho pero no podía intuir que lo hice un 21 de Enero de 2012. En realidad el año da igual, lo que importa es ese número y ese mes que casi coincide con el de este momento.

En ese post, que forma parte de algo que no está terminado, me hago la promesa de buscar el significado de la palabra "Inconsciencia". No lo hago de forma seria sino que lo escribo de tal forma que podría haberlo hecho sin haber tenido la necesidad de contarlo posteriormente como parte del mismo relato. 

De nuevo es una promesa que me hago sin testigos y con una sola parte contratante. En este caso y como excepción a la regla pienso cumplirla. Lo haré de la forma en la que hacía en aquella serie, especie de diario ficticio, que al final no llego a ser nada. Buscaré el significado y pegaré la frase que sirve como ejemplo de su uso. 

Hacer esto siempre tuvo un extraño significado personal pese a lo aleatorio que es copiar una frase que alguien puso porque le parecía lo suficientemente representativa para explicar el uso de un palabra en una oración más o menos sensata. Era como verse identificado al leer el horóscopo de tus signo del zodiaco.

Inconsciencia: Carácter de la persona que no piensa en las consecuencias de lo que hace.


Hasta aquí todo correcto y lógico. Es el ejemplo que se propone junto a la definición lo que siempre me hizo bastante gracia. Este caso no está buscado a propósito pero sirve de meta-ejemplo del tono de reproche que siempre encontraba en estas frases.:

Su inconsciencia le hace cometer muchos errores.

Suelen ser varios los significados y está claro que es necesario para la palabra Inconsciencia porque no es lo mismo ser un inconsciente que estarlo.

Inconsciencia: Estado de la persona que ha perdido el conocimiento.

Esto es más un estado que una definición pero sigue teniendo un ejemplo asociado. 

Estuvo durante dos horas en estado de inconsciencia.

Digamos que al no encontrarme hoy con un estado de ánimo muy allá, y como además casi coincide con el segundo aniversario de aquella desidiosa entrada, también lo tomo como un reproche si cambio la palabra "horas" por "años". Al hacerlo me doy cuenta de que sería un buen comienzo de algo o quizás un estupendo final si a la frase se le añade cierta promesa de cambio.

Estuve durante dos años en estado de inconsciencia...

lunes, enero 19, 2015

'El Periodista Deportivo' de Richard Ford (I)

He comenzado a leer 'El periodista deportivo', escrito por Richard Ford. Lo hice el lunes pasado pero una gripe con su fiebre, y los correspondientes cambios que ésta provoca en el cuerpo humano, me ha impedido avanzar todo lo que quería aunque aún así llevo más de la mitad de lo que serían cuatrocientas páginas.

En pleno apogeo de mi fiebre salió a relucir una noticia relacionada con el partido de fútbol 'Real Madrid - Atlético de Madrid', de Copa del rey, que fue prácticamente segundo titular de un diario deportivo, de referencia a escala nacional, que me dejó horripilado.

No pienso explicar la noticia ni escribir el nombre del subdirector del diario que la protagonizaba. Tampoco pienso nombrar al prestigioso director del mismo, que supongo es responsable de todo lo publicado y, por otra parte, es también popular por sus absurdas teorías conspiranoicas que no se cree nadie.

El caso es que a raíz de tal imbecilidad perpretada por periodistas, supongo que lo serán pero no voy a tomarme la molestia de comprobarlo, deportivos quise volver como loco al libro de Richard Ford para recuperar la fe. También quise escribir sobre ello, en lo que iba ser un post diferente a éste.

Al buscar información sobre la novela para que sirviera de contrapunto a esa horripilante noticia, evitando cualquier tipo de espoiler, descubrí que hay muchos blogs (blogueros, qué gremio...), creados por lectores que creen tener un gran criterio (no digo que no sea así), que dicen cosas bastante desagradables sobre la novela y el autor, o incluso en algún caso sobre los lectores.

También ocurre a un nivel de crítica periodística más influyente donde el lenguaje de Ford parece echar atrás a más de un comentarista cultural, por llamar de algún modo a esa rama periodística.

Por supuesto yo no soy tan especial y encontré a otros que sí parecen apreciar la escritura del americano y que reconocen haber disfrutado con, por ejemplo, la trilogía que protagoniza el personaje principal de 'El Periodista Deportivo' pese a su narrativa morosa, "esa que describe hasta el pomo de la puerta". Es una expresión que he leído a Enric Gonzalez, uno de sus partidarios, cuando se le pregunta sobre Ford:

"Me ocurrió lo que ocurre a veces: pensé que Frank Bascombe era yo. Un periodista deportivo que pierde un hijo y no sabe qué hacer con su vida... No soy un gran partidario de la narrativa morosa, esa que describe hasta el pomo de la puerta, pero Richard Ford es grande. Le entrevisté una vez y resultó ser, además, un tipo amabilísimo".

Siempre está bien pensar como González aunque no hubiera sido necesario encontrar estos halagos para seguir enganchado a la prosa de Ford porque hubiera seguido ignorando esas brutales críticas al escritor americano.

Y llego al final de la escritura de este post igual que estaba cuando lo empecé y eso no deja de ser algo bueno, aunque me quede con la sensación de haber perdido el tiempo o de no haber aportado nada nuevo a internet, por aquello de seguir manteniendo cierta coherencia entre lo que lo que leo, lo que pienso y lo que finalmente escribo.

lunes, enero 12, 2015

'Escribir es vivir' de José Luis Sampedro y Olga Lucas (Tercera Parte).

Hace unos días salí de mi apartamento con la simple intención de comprar pan. Era el día de reyes y tiré de esa cadena de supermercados que, en teoría, no cierra ni domingos ni festivos. Está a unos doscientos o trescientos metros de distancia, era relativamente temprano por lo que salí a la calle sin ni siquiera haberme peinado.

Al llegar al sitio donde se suponía que estaba la entrada que daba acceso al vestíbulo había una puerta que nunca había visto. Una especie de paso previo a la auténtica entrada al supermercado que desaparecía y aparecía según los horarios de apertura fijados.

A esa inesperada puerta no le hacía falta un cartel de cerrado por lo que decidí volver sobre los pasos que acababa de recorrer. Caminé hacia mi piso mirando las puertas de cada portal buscando algún cartel de "Se Alquila", esta es la época del año en la que busco algún cambio a mejor, para darle sentido a ese breve viaje a ninguna parte.

Cuando faltaban unos cien metros para llegar a mi apartamento vi ese cartel de "Se alquila", que en realidad era un sospechoso "se alquila o vende", en un edificio que tenía una enorme y llamativa placa a la izquierda de su puerta de entrada.

En ese momento me hubiera gustado ser otro para poder ver mi reacción sin dejar de ser yo para realmente sentir la sorpresa ante lo inesperado de lo que ese cartel contaba. José Luis Sampedro había vivido en ese edificio desde 1988 hasta el día de su muerte, el ocho de Abril de 2013. Es decir, el escritor había vivido a escasos metros de mí durante, aproximadamente, tres meses (ya que llevo viviendo allí desde Enero de aquel año).



Tampoco es que la historia o coincidencia tenga mucho de especial pero de alguna forma se mezcla con la sensación de lejanía que a veces tenemos con aquellas personas a las que idolatramos. Parece que extrajéramos todo lo humano de ellas imposibilitando este tipo de coincidencias, que tampoco es que sirvan para mucho y menos cuando el escritor, en este caso, murió hace más de un año.

En el caso de Sampedro también siento cierta lejanía geográfica al pensar en lo último que leí, y sobre lo que posteriormente escribí, sobre él; 'Escribir es vivir'. Se trata de la transcripción de una de sus conferencias llevada a cabo por su viuda, entonces mujer, Olga Lucas. Pienso en cómo encontré su libro en la estantería de un apartamento en Cádiz, su no robo, su posterior búsqueda en Madrid para terminar comprando en internet una copia defectuosa, mojada por una inundación, procedente de una librería madrileña. Este último, e inservible, hallazgo hace que todo suene más rocambolesco aún.

Cuando pienso en que no escribo, o no lo hago en la medida en la que debería, y con ello dejo escapar mi sueño de ser escritor recuerdo que en estas memorias Sampedro decía que a diario se despertaba a las cuatro de la mañana para escribir. Imagino que es cuestión de carácter, de ganas, de necesidad vital de hacer algo que yo desde luego no tengo.

Desde ese día he pasado varias veces por delante de ese edificio que tiene aquella placa. He puesto sobre ella la mirada de la vaca de la que hablaba Sampedro, que lo mira todo con sus asombrosos ojos y que le da vueltas y más vueltas. Apenas me paro y esa mirada sólo dura lo que tardo en recorrer ese tramo de calle. No sé qué busco o qué espero y no sé si aún hay algo que digerir de aquello.

Igual pretendo encontrar una señal que me anime a seguir escribiendo o busco que se me aparezca el propio fantasma de Sampedro para decirme que Nureyev le dijo a alguien que quería ser bailarín que lo dejara si podía. Así cada vez, hasta que no me acuerde de mirar a la placa o hasta que directamente cambie de barrio. En ese caso aquí queda escrito para que conste: Durante tres meses viví a cien, o doscientos, metros de Don José Luis Sampedro.



lunes, enero 05, 2015

'A propósito de Paris' ('Dans Paris') de Christophe Honoré

A veces me da por ver cine francés y lo hago sin medida. Como una especie de maratón del que acabo algo noqueado, como si realmente me hubiera puesto a correr sin recorrido o sentido alguno. En una de éstas vi esta peculiar película, 'Dans Paris'.

'Dans Paris' en inglés es 'Inside París'. No he encontrado su título traducido al español. Imagino que en su día, allá por 2005, no se estrenaría en grandes salas y se dejaría el original francés. De haberlo traducido la habrían llamado 'A propósito de París'.



Es difícil decir de qué trata la película. La historia de una familia, de un desamor, quizás de varios, un día en París y varios en el campo... El propio hermano del protagonista nos explica al comienzo de la película, en una pequeña introducción, qué se tratará de contar.


Sí, hay verborrea y pedantería en lo que cuenta Louis Garrel aunque me parece un gran comienzo. Nos hace saber quién será el narrador y desde que punto de vista se contará la historia. Omnipresencia, mezclando lo que cree que ocurre con sus sueños más salvajes. Todo "sin estropear lo que es también horriblemente personal". Todo esto dicho en francés suena muy bien.


"¿Cree posible que una historia de amor nos haga saltar de un puente?" es lo último que Garrel pregunta al atemporal público que presencia su monólogo. No contestaré a la pregunta en base a lo que vi en la película pero sí, claro que podemos saltar de un puente por un desamor o por un amor sin control, a lo 'El Marido de la peluquera'. Contesto, por supuesto, basándome en mi historia cinéfila o literaria, claro.

Es una pequeña parte de una historia muy bien contada, en mi opinión, y correctamente interpretada. El hermano atormentado cumple con su cara de tristón en un papel que ofrece pocos matices. Sí los tiene su amada, que en pocos segundos pasa del baile al llanto y luego de nuevo al baile. Mucha poética en esta relación, con el clímax de la canción que la pareja canta, vía telefónica.

La canción me sonaba muy familiar aunque, por supuesto, no conocía el título y no recordaba dónde la había escuchado antes, si es que eso había ocurrido. No es que sea un gran tema y tampoco es que la letra sea perfecta pero, como dije antes, todo me suena mejor si se cuenta, o canta, en francés.


El resto del reparto también es correcto. Muy entrañable resulta el personaje del padre de los dos hermanos, interpretado por Guy Marchand. El narrador y hermano del atormentado chico es el antes mencionado Louis Garrel. Irregular papel con momentos demasiado histriónicos, quizás necesarios para contrarrestar algo la pena que recibimos por otro lado.

Agradable película con bonitos detalles. Se cita la frase, título de una película rusa,"Moscú no cree en lágrimas" cuando el hermano alegre intenta consolar al triste;

"La última vez que oí a papá decir eso fue cuando mamá huyó con aquel leñador canadiense. Y aún puedo oír su voz: 'Moscú no cree en lágrimas'. Él decía que no podíamos faltarle el respeto a nuestra Santa Puta Madre. Nada en la vida es definitivo, al contrario. Bella idea para rehacer tu vida".



Entre estos detalles me chocó la imagen de Garrel, mientras deambula por París, parado en mitad de dos carteles que promocionan 'Last Days' y 'Una historia de violencia'. Recordamos que Garrel saltó a la fama tras su participación en 'Soñadores' de Bertolucci en el que era coprotagonista del film, junto a Michael Pitt y Eva Green. En ese plano Garrel vuelve a compartir plano con su compañero de juegos, ya que Pitt fue quién dio vida a Kurt Cobain en 'Last Days'.



viernes, enero 02, 2015

'Pistola y Cuchillo' de Montero Glez.

Hay pocos comienzos de novelas que te hacen saber, de manera exacta, qué va a ser lo que vas a encontrar en ellas.  El de 'Pistola y Cuchillo' es uno de ellos.

"A la entrada de la Venta de Vargas, por donde antes aparcaban los coches, le han puesto una estatua. Dicen que es él, pero no se le parece. Además de no reír tampoco canta y ni siquiera tararea. Por si fuera poco, hay veces que a la estatua le falta algún trozo y sé bien que son los gitanos quienes lo arrancan para luego venderlos. Surgen de lo oscuro y pegan pellizcos a un bronce que por ley no pertenece a nadie más que a ellos. Al rico camarón de la bahía, lo pesco de noche y lo vendo de día"

Es difícil imaginarse a Camarón, José Monge, como personaje de una novela, de una historia. Narrador de extraños sueños repletos de imágenes lorquianas, se le lee poco como dice el Viejales, otro personaje de la novela inspirado en una persona real, el representante de Camarón, Ricardo Pachón.



También es complicado aceptar la idea de que Camarón, pocos meses antes de morirse, estaba prácticamente arruinado pese a no haberse bajado, aún no lo ha hecho, de la cresta de la ola. Mala combinación la de la ignorancia con la codicia, y ésta no va por Camarón.

Decía Vila-Matas que Marguerite Duras, su entonces casera en París, le había dado una cuartilla con una serie de instrucciones que le harían ser escritor.

"Tomé la cuartilla y fui directo a la calle. Leí las instrucciones que contenía poco después, ya en la rue Saint-Benoît, y noté que caía de golpe todo el peso del mundo sobre mí, todavía hoy recuerdo el pánico inmenso –el escalofrío, para ser más exacto que sentí al leerlas:

1. Problemas de estructura. 2. Unidad y armonía. 3. Trama e historia. 4. El factor tiempo. 5. Efectos textuales. 6. Verosimilitud. 7. Técnica narrativa. 8. Personajes. 9. Diálogo 10. Escenarios. 11. Estilo. 12. Experiencia. 13. Registro lingüístico."

Creo que la novela de Montero Glez cumple con todas. En exceso, diría sin ánimo de ser algo negativo, lo hace con la última de las instrucciones de Duras, el Registro Lingüistico. Glez es madrileño pero se fue a vivir al sur porque, según sus palabras, en el Sur se vivía mejor trabajando menos. El narrador de 'Pistola y Cuchillo' es un entrenador de gallos de pelea que trata de tú a tú a Camarón.

Es su compadre en la historia y si a uno no le diera por indagar o por saber del autor no habría caído en la cuenta de que el narrador, que en definitiva dice lo que dice y cómo lo dice porque el escritor le dice que lo haga así. es ficticio y no fue lo que dice en la novela que fue antes de ponerse a escribir, a lo Cercas, digamos.



En definitiva, es una muy buena historia. Una sencilla que deja una imagen bastante clara, como si fuera una foto de García Alix, de lo que fue la persona que había detrás de ese mito que es Camarón. Diría que es imprescindible para aquellos que adoraban al cantaor y, por qué no, también para aquellos que gusten de una prosa poética, quizás de raza, aunque no sé bien a qué se refiere esa expresión. Habrá que indagar en el resto de la obra de Montero Glez, posiblemente descubramos nuevos buenos registros o puede que simplemente se trate de su estilo, de ser así me habría gustado por ser distinto e inesperado.

En cuanto a Camarón, no puedo decir que sea un fanático, ni siquiera realmente me he parado a pensar si me gusta o no. Sin duda veo arte, hay que estar ciego para no verlo, en lo que hizo. Sí puedo decir que todas las canciones que nombra Glez me resultan familiares y que me he tragado, porque no había más remedio al vivir pared con pared con un apasionado del cantaor, la mayoría de sus discos sin rechistar y, ahora caigo, sin ningún tipo de disgusto.


jueves, enero 01, 2015

'La Muerte del Padre' (Mi Lucha 1) de Karl Ove Knausgård

Descubrí esta obra gracias a uno de esos manidos Tops que se suelen realizar al finalizar el año, feliz año, por cierto. Debía titularse 'Las mejores obras literarias de 2014', no lo recuerdo. El caso es que son varios los diarios digitales los que incluían  'Un hombre enamorado' de Karl Ove Knausgård como una de las mejores del año.

'Un hombre enamorado' es la segunda parte de 'Mi Lucha', Min Kamp en noruego. Ya el título nos hace pensar que vaya par de cojones tiene el tipo para titular sus memorias igual que la tristemente famosa obra de Hitler. También hay que tener cojones para pensar que la vida de uno es tan interesante como para ponerla por escrito.



No era mucho mi interés porque todos la comparaban con 'En busca del tiempo perdido' de Proust y es ésta la que debería terminar. Me quedé a mitad del tercer tomo de las particulares memorias del escritor francés y no debería comenzar otras, de similar estilo y tamaño, hasta terminar éstas pero a veces es imposible decir que no a un libro. 

Una vez leído creo que ha sido un acierto sin tampoco entender muy bien las razones por las que me ha gustado 'La Muerte del Padre'. He devorado sus quinientas páginas en menos de una semana y se podría decir que me ha salvado del tedio, había puesto "asco", que la navidad últimamente me produce. 

Karl Ove nos cuenta su niñez. No lo hace de forma lineal sino que da saltos con el pasado y presente de forma desordenada pero resultando todo coherente. Quizás es esto lo mejor del libro, la relación de los fantasmas presentes con los del pasado, aunque en realidad son los mismos pero es difícil contarlo sin que parezcan diferentes, los fantasmas y nosotros.

A Karl Ove no le pasa nada del otro mundo en su adolescencia aunque sí que quizás la viviera de una forma más solitaria que el resto por la situación de sus padres y por su irregular relación con el cabeza de familia de los  Knausgård. 



Cuando  Knausgård, voy a aprovechar que he copiado el apellido para usarlo, vuelve al presente habla de sus hijos, como a veces le sacan de quicio pero les quiere. En este punto imagino que no debe haber quedado muy bien como persona pero su reflexión sobre lo que para él es cumplir sus objetivos vitales me fascina por su sinceridad y quizás por verme reconocido, en el sentido de no ser los mismos que suele tener la gente de mi edad (comprar viviendas, casarse, tener hijos). De todas formas pienso que todo el que piensa de esa forma, incluyéndome a mí, lo hace de forma egoísta o por ignorancia porque, por lo general, no conocemos los objetivos del prójimo.

Sí que la parte en la que  Knausgård habla de por qué escribe me parece impostada y algo vacía poniendo argumentos muy manidos y redundantes. No creo que algo así pueda ser explicado sin repetir cosas ya dichas. Al fin y al cabo uno escribe porque no podría no hacerlo. Ven, lugares comunes...



En la última parte, Knausgård habla de todos los preparativos que él y su hermano hacen para enterrar a su padre. El viaje a su antiguo pueblo y a la casa de su abuela. Descripción muy cruda del estado en el que ésta tiene la casa y su propia higiene personal. De nuevo aquí el escritor da saltos al pasado para hablar de su relación con su hermano mayor, Yngve.

Como conclusión final he de decir que, con todo lo bueno y malo que he dicho, ha sido un gustazo leer esta primera parte de 'Mi Lucha', la de Karl Ove  Knausgård. De nuevo, creo que es una obra que van a disfrutar más aquellos que son escritores o aspirantes a serlo. Que prefieren una historia bien contada antes que una más interesante. 


 




martes, diciembre 23, 2014

'La pistola de mi hermano' de Ray Loriga

No debería escribir sobre esta película o no debería hacerlo en este momento de mi vida. Debería meter esta entrada allá por 2008 o 2009 cuando Loriga era una especie de Archimboldi para mí. Ahora, años después reniego de él, en parte porque ya casi todo el mundo reniega de lo que le gustaba hace cinco años, desde que dejé a medias y abandonado aquel 'Ya sólo habla de amor'.

El sábado, después de la final del mundial de clubes, en el que se confirmó que el Real Madrid (también es bueno renegar del Madrid cada equis años pero ahora mismo no me encuentro en esa fase) es el mejor equipo de fútbol del mundo, me topé con 'La pistola de mi hermano', película dirigida y escrita por Ray Loriga.

Era un sábado fallido, sin planes, en el que no había nada mejor que ver una película, más fallida aún que aquel sábado, en un canal en el que sólo se emite cine español. La película ya estaba empezada y se veía a Karra Elejalde, con una monstruosa calva falsa que no recordaba, dialogando con la siempre atractiva Anna Galiena. Su hijo ficticio había matado a un segurata y huía llevándose consigo a una adolescente.

La historia estaba dividida en dos subtramas. Una, casi insoportable, en la que el policía con la falsa calva se atiborraba a cerveza mientras mantenía absurdos diálogos con la familia del chico que había matado al guardia de seguridad y otra, contada como una especie de road-movie, en la que el chaval y la adolescente vivían su particular Bonnie & Clyde.

De la primera trama mejor no hablar. La segunda es más interesante aunque está repleta de diálogos intensos e imposibles que, sin embargo, resultan agradables imaginando que son frases escritas en libros en lugar de estar siendo escuchadas en boca de actores poco talentosos o, quizás, mal dirigidos. Estoy exagerando y siendo poco justo pero más tarde, cuando me meta dentro de la foto, entenderán por qué lo hago.

De vez en cuando la voz de Christina Rosenvinge entraba en escena en forma de canción, de banda sonora, con temas como 'Lo Siento', 'Muertos o algo mejor' o 'Easy girl'. Más tarde la propia cantante se transforma en actriz  haciendo un pequeño papel como mujer de Viggo Mortensen. Sólo tiene un puñado de frases pero también resulta agradable verla.

Mortensen nunca falla y cumple en el extraño papel de matarife vegetariano argentino. Como curiosidad; vemos tendida, durante este tramo de la película, una camiseta de San Lorenzo, equipo del que el actor es hincha y rival al que el Real Madrid le había endosado un dos a cero aquella misma noche.

Al final de la película se unen las dos rocambolescas tramas y la película termina. Suena entonces 'Glue', también de Rosenvinge. Aquí me quedo algo chocado, había visto la película hace tiempo pero no recordaba que terminara con aquella canción.

Hace cosa de ocho meses creía haberla escuchado por primera vez, está dentro del recopilatorio 'Un caso por resolver'. A raíz de su escucha surgió algún relato que enlacé con otros que había escrito antes. Luego surgieron otros, el último lo publiqué en la ya habitual web de amateurs.

El relato es más fallido que la película. Está repleto de frases que parecen plagiadas de la propia película, ya saben; conversaciones imaginarias, intensas e imposibles. El texto en sí podría ser un descarte de 'Heroes' o  una prueba que el propio Loriga hizo cuando era un adolescente incomprendido. Para rematar el plagio, por mi vida juro que no fue intencionado, adjunté la canción que suena al final de 'La pistola de mi hermano', 'Glue' de Christina Rosenvinge.

Creía que había pasado la cansina fase de las ínfulas pero se ve que aun quedan dejes, quizás asuntos que no resolví en mi adolescencia. Igual debería renegar de mí cada cierto tiempo y hablar sólo de fútbol.






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