martes, julio 28, 2015

Casper (the friendly ghost), Daniel Johnston y Sufjan Stevens

Hace un par de semanas vi un documental llamado 'Daniel Johnston y el Diablo' y ahora me encuentro obsesionado con Sufjan Stevens; poniéndome su último disco entero en modo bucle. No hay relación entre una cosa y la otra porque las dos llegaron, más o menos, de forma simultanea. De Johnston, ya había mostrado mi admiración en este blog y sólo me faltaba materializar en imágenes todo aquello que había leído acerca de su historia. De Sufjan, ya expliqué que era un cantante por el que sentía cierta curiosidad y al que siempre tuve pendiente. Escuchar 'Carrie & Lowell' fue el reactivo que quizás me faltaba para ponerme manos a la obra con el de Detroit.

Escuchando uno de los temas de este espectacular disco descubrí algo que podía relacionar a Johnston y Stevens. Más que relacionar a estos dos genios, busco enlazar dos obsesiones. Una pasada y otra en pleno climax, que más pronto que tarde será machacada por otra (Father John Misty es firme candidato). Este nexo es la mención que ambos hacen a Casper, el fantasma amigable. Sí, sé que es una gilipollez infantiloide y es difícil saber si Sufjan introdujo a este gracioso espectro en la canción pensando en Johnston, aunque se me hace difícil pensar que no lo hiciera en algún punto.



Casper es para Johnston algo más que una metáfora insertada en una canción, como podría ser en el caso de Stevens. Es parte de su iconografía, digamos, repleta de superhéroes, demonios, bichos con ojos y demás criaturas sin nombre que habitan en la cabeza del compositor. El propio fantasma forma, además, parte de la portada de 'Yip/Jump Music' que Johnston grabó en el verano del 83.

En ese disco se encuentra la canción llamada 'Casper, the friendly ghost' donde Johnston habla de alguien que es incomprendido, tratado como vago y, por todo esto, rechazado. Pese a ello, Casper siempre se mostró educado, siempre puso la otra mejilla. Cuando muere todos hablan bien de él, algo muy español, y valoran la lección, acerca del "amor", que el ya nuevo fantasma les ha dejado. Parece hablar sobre sí mismo, alguien incomprendido y tratado como vago; poco respetado, a fin de cuentas.

No one never treated him nice
While he was alive 
You can’t buy no respect 
Like the librarian said 
But everybody respects the dead 
They love the friendly ghost 

And now they say we’ll never forget 
What he learned us 
We were mean to him 
But he never burned us, and 
Love lives forever 
Thanks to you, the friendly ghost 




Es en 'No shade in the shadows of the cross' donde Sufjan Stevens nombra también a Casper, the Ghost. Lo compara con su "asesino" que, en el contexto en el que compuso el disco, podría ser el fantasma de su madre en forma de herencia repleta de adicciones y enfermedades mentales. Este Casper bien podría ser también Johnston, adicto en su juventud al ácido y con su ya manida esquizofrenia, trasmutado en la imagen o fantasma de Carrie. También es posible que Stevens sólo trate de mostrarnos a un enemigo contra el que no se puede luchar, de forma humana al menos. En esa misma canción, Sufjan habla acerca de la depresión y de haber llegado demasiado lejos con las drogas.

I’ll drive that stake through the center of my heart 
Lonely vampire 
Inhaling its fire 
I’m chasing the dragon too far



Gran canción en la que Sufjan nos muestra sus entrañas. Hay que tener valor para hacerlo y hay que también tener talento para saber llevarlo a cabo. Creo que para poder manejar de manera correcta ese valor/talento hay que estar algo loco; que no es otra cosa que pensar de forma diferente a la que hacemos el resto. Hacer un grano de arena de una montaña, no sé si me explico.

Es inevitable googlear acerca de una posible relación entre ambos cantantes. Tras hacerlo, "Sufjan Stevens Daniel Johnston", descubro que Stevens hizo una versión, junto a Daniel Smith, de 'Worried Shoes', canción incluida en el disco que tiene al dibujo del fantasma Casper como portada, en el año 2006 que formaba parte de un recopilatorio de versiones de Johnston llamado 'I Killed the Monster'.

Every step that I take is another mistake 
I march further and further away 
In my worried shoes


Más allá de esta bonita canción y de Casper , el fantasma amigable, creo que hay muchos más puntos en común entre Sufjan Stevens y Daniel Johnston. En estilo y forma de escribir canciones, habría que hacer un análisis al respecto, y en la religiosidad que ambos mamaron desde niños. Diferentes obsesiones y miedos; al diablo, en todas sus formas, o a la locura, también en todas sus formas. Ángeles o extraterrestres que habitan un planeta donde la gravedad es mucho mayor que en su lugar de origen, ¿Krypton? Piedras con alas....


jueves, julio 23, 2015

'Carrie & Lowell' de Sufjan Stevens

Sufjan Stevens es uno de esos tipos que aparenta tener muchos años menos de los que en realidad tiene. Empiezo a pensar que lo de no envejecer a un ritmo normal no tiene mucho que ver, o al menos no todo, con coenzimas Q10, con dormir mucho o con las vitaminas B12 para evitar que te salgan canas. Creo que existen personas que son incapaces de hacerse adultos por no haber tenido una infancia normal, no me refiero a haber tenido una mala, y parece que por ello sus células no mueren, no se oxidan, no se regeneran. Sólo esperan a que ocurra algo ahí fuera que les indique que es la hora de madurar.

Algo así debe ocurrirle a Sufjan, hijo de Carrie & Rasjid, que fue abandonado por su madre con apenas un año y por ello debe vivir con su austero padre y bajo la influencia de su muy religiosa abuela. No hay mucho rastro de Carrie hasta que se casa con Lowell y éste empieza a mostrar interés por sus hijastros. Así, se encariña con Sufjan y comparte con él alguna de sus pasiones, entre ellas la música.



En Diciembre de 2012 la madre de Sufjan muere de cáncer de estómago. Cuando eso ocurre, él está a su lado mostrando su amor incondicional porque, por muchas cosas que ocurran, el amor es incomprensible. Stevens queda devastado y algo lastrado por la sospecha de que todo lo malo que le ocurrió a su madre aflorará en él de una forma o de otra. Carrie padecía un trastorno bipolar y era adicta al alcohol y a otras sustancias por lo que una parte de Sufjan piensa que lo de tomar drogas e ir por ahí jodiéndola puede ser una forma de permanecer junto a ella hasta que deja de pensar así; "You don't have to be incarcerated by suffering, and that, in spite of the dysfunctional nature of your family, you are an individual in full possession of your life".

De toda esa desagradable experiencia, Sufjan Stevens saca la inspiración para crear el grandioso 'Carrie & Lovell'. Tan triste como grande pero tan bonito y tan sencillo que apenas duele; morfina para pasar un mal trago. 'Carrie & Lowell' es una forma original de decir que todo lo malo tiene su parte buena u otras frases del estilo que al final no significan nada. Creo más en los gestos espontáneos, o inútiles, y éste disco es tan sencillo y natural que parece éso; algo espontaneo pero importante a la vez, no sé si me explico.

Sufjan Stevens no abandona su estilo y aquellos que ya le seguían reconocerán muchos lugares comunes en sus letras. Muchas experiencias, muy ambiguas que parecen suceder en una América bastante profunda, mezcladas con referencias bíblicas y mitológicas. Tanto las cosas reales como las basadas en parábolas parecen auténticas. Será porque Sufjan parece creérselas o de alguna forma las ha interiorizado porque las ha vivido en carne propia y, lo más jodido, ha sabido transmitirlas.

Mi experiencia con respecto a Sufjan, hasta este disco, es más bien escasa. La muy machacada Chicago, Casimir Pulaski Day y poco más. Dicho esto, puedo decir que le he visto en directo en una ocasión. Fue en un concierto de The National, una de mis bandas favoritas, en el que Sufjan acompañaba al grupo americano. Poco material reconocible suyo pude apreciar en este concierto salvo por los acordes de Chicago que Stevens se marcó en pleno éxtasis musical de la banda, en no recuerdo bien qué canción. Seguro que hubo muchas otras pero, sinceramente, no supe apreciarle y no estuve pendiente. Ahora me arrepiento y mataría por una entrada, ya agotadas del concierto que dará Septiembre en el Circo Price, o por volver atrás en el tiempo. Lo que sea más sencillo. Supongo que será lo de conseguir una entrada para Septiembre porque no sé cómo de maleable será el futuro pero el pasado sigue siendo el pasado; un puente hacia ningún lado, dice Sufjan en 'Should Have Known Better'. Nothing can be changed...



lunes, julio 20, 2015

Gato de escayola (Javier Krahe)

Hace poco más de un año me mudé a un piso muy cercano a la sala Galileo. Lo primero que hice, una vez instalado, fue ir a ver un concierto de Javier Krahe. Recuerdo que era viernes y que iba sólo, nunca me ha importado, y que era la quinta vez, creo, que iba a ver al cantautor. Eso hacía que todo me resultara familiar, tanto en el público como en mi comportamiento. De nuevo, observador que no quiere ser visto, sobre todo en esta ocasión al ir sólo.

Formaba parte de una masa en la que no costaba nada pasar desapercibido por su poca homogeneidad. Gente mucho mayor a mí, que parecían tener como cita fija ese concierto mensual de Krahe, se mezclaba con otro tipo de persona a la que fácilmente yo podía sacar 10 años que esperaban nerviosos la aparición del madrileño, supongo que es lo que tienen las primeras veces.

También podía observar lo que debían ser primeras citas. Parejas solitarias que se tocaban mientras hablaban. Se miraban a los ojos al mismo tiempo que comían los cacahuetes que los camareros traían para acompañar a sus cervezas. Otras parejas, ya muy adultas (digamos) y a menudo acompañadas por otras de su misma generación, que no se tocaban ni se miraban a los ojos, mientras comían los mismos cacahuetes, pero que se reían y parecían felices en esos instantes repletos de luces encendidas y de ruido de voces solapadas al sonido que hacen las copas cuando golpean una mesa de un material muy duro parecido al... ¿mármol?.

Justo en el momento en el que el viejo Krahe apareció en el escenario todo se hizo oscuridad y sólo las escasas luces del escenario y la camisa blanca del cantante iluminaban aquella sala. Las luminosas, y muy características, letras que formaban el nombre de la sala y dos o tres músicos, que me perdonen si omito sus nombres aunque los sepa, era el decorado en el que Krahe y su camisa blanca brillaban.

Los rostros del público, que también parecían coger ese mismo tono blanquecino y luminoso, miraban, o más bien escuchaban... ¿por los ojos?, embobados al madrileño. Yo también me embobaba pero de vez en cuando salía de aquella especie de trance para mirar al resto de gatos de escayola. Gatos, quizás por madrileños, petrificados o hipnotizados por el (bundes)clarinete que acompañaba a las canciones de Krahe. Éstas eran las de siempre pero siempre cantaba alguna canción nueva. Siempre, repito, siempre añadía a todos sus clásicos una obra inédita que me devolvía a mi inerte posición de gato de escayola sin por que por ello dejara de ser todo oídos y todo ojos.

Entre canción y canción Krahe hablaba. Contaba gracias dichas ya mil veces, como "yo del alzhéimer no soy partidario" , o presumía de vivir en la misma calle que Esperanza Aguirre, patriotismo malasañero. Su tono de voz, muy grave y serio, contrastaba con el mensaje que transmitía y con su forma de moverse en el escenario. Con alguna canción, me acuerdo escribiendo esto de 'La Yeti', parecía querer bailar pero como que no le salía y se tenía que conformar con mover las manos de forma asíncrona con el cuerpo, que también es bailar, mientras gritaba ¡Sacalina!, en lugar de !Asúcar¡.

Como nos pasa a muchos; ni Borges ni bailable... y supongo que sin estatua. Ahora me río cuando veo vídeos suyos que me traen recuerdos de esas cinco o seis veces que fui a verle pero cuando supe que Krahe se había muerto me puse a llorar como un gilipollas pero de forma muy discreta porque iba en un coche con otras cuatro personas que no me hubieran entendido. Me contuve tanto que ni una lágrima me salió pero joder, me daba mucha pena ser consciente de que ya nunca volvería a ir a un concierto suyo y que difícilmente podría volver a ser un gato de escayola, rodeado de otros muchos felinos de piedra y gárgolas, lo parecían si se quedaban con la boca abierta.

No hay canción favorita pero poco después de la muerte de Krahe leí un pasaje de 'Los Detectives Salvajes', releerlo ha sido la mejor decisión que he tomado en años, en el que Ulises Lima trabaja como pescador en la costa francesa durante unos días. La actitud vital de Lima con ese temporal oficio me hizo pensar de inmediato en 'La costa Suiza'.



lunes, julio 06, 2015

Soy Capricornio, como Ulises Lima.

He comenzado la relectura de 'Los Detectives Salvajes'. Al hacerlo, parto de la base de que no sentiré lo mismo que aquella primera vez, hace ya unos siete años, pero también confió en que me aporte mucho más, literariamente hablando. Mi situación vital en 2008 era muy diferente y creo que me he maleado lo suficiente como para no sentir sorpresa o excitación ante ciertos pasajes pero sí que espero valorar otras cosas que igual pasé por alto.

He de decir que cuento con una envidiable mala memoria que me es muy útil cuando reviso películas o series. En cuanto a libros, sólo es una la novela que he releído. 'Señora de rojo sobre fondo gris' de Miguel Delibes. Igual, y si lo pienso bien, es mi novela favorita y quizás lo reconocería más a menudo si la hubiera escrito un Palahniuk, un Amis, el propio Bolaño, o el siempre reivindicable Keroauc.

En estos siete años he mejorado mucho como lector pero no sé en qué punto me encuentro como aspirante a escritor. Quizás el momento de ser "aspirante", o de dejar de serlo, quedó atrás hace tiempo pero también puede que esté tomando el camino más largo a "casa". No sé si escribo con la seguridad de que voy a llegar a ser escritor o con la confianza que da el saber que lo que uno hace no tiene por qué significar nada. Tras poner esto por escrito no sé por qué pienso en lo bien que jugaba al tenis en los instantes previos al comienzo del partido, antes de que los fallos restaran puntos o se los sumaran al rival. Por lo general, recuerdo que terminaba ganando porque mi mala memoria trata a las derrotas como a las películas ya vistas. Cada película, cada derrota, es inédita cuando vuelve a suceder.

Volviendo a 'Los detectives salvajes', y a mi regreso al viscerrealismo o realismo visceral, son muchos los motivos que me invitan a su relectura. Las múltiples estructuras que la novela contiene podrían estimular mi limitada creatividad para encontrar un formato que pueda dar cierta linealidad a todo lo que escribo. Más allá de que sea bueno o malo debe entenderse como un todo o como partes que tienen algo en común.

Encuentro en la novela de Bolaño frases que, de nuevo, me impactan por sencillas y efectivas que quizás sólo tienen ese sentido especial, o fuerza, dentro del universo que 'Los detectives salvajes' crea, junto con el resto de la obra del chileno repleto de lugares y personajes comunes. Un ejemplo es ese memorable primer párrafo; "He sido cordialmente invitado a formar parte del realismo visceral. Por supuesto, he aceptado. No hubo ceremonia de iniciación. Mejor así". También otras que se refieren a Ulises Lima ("Eres Capricornio, como Ulises Lima") o a Arturo Belano tienen un halo de misticismo, de leyenda. Todas hablan del pasado de ambos o de su origen. La fecha de su nacimiento, su estancia en México y posteriores viajes. Lo único seguro es que ambos leen y escriben. 

martes, junio 30, 2015

Desaparecer

La idea de desaparecer del mapa es tentadora, y aclaro que cuando digo "desaparecer" no hablo de suicidios ni de nada que implique morirse. Hablo de esfumarse; de marcharse sin decir nada o de quedarte en ese otro lado del mundo, al que casi nadie ha llegado, en el que no hay protocolos de despedidas que lo dramatizan todo. Sólo ausencia física en la que siempre queda algo de ti. Ya sabes, una silla vacía o una foto en la que aparecen todos tus amigos menos tú. Puedes estar a miles de kilómetros o quizás detrás de la cámara pero alguien al que le importas se preguntará dónde estás.

No te atrevas a desaparecer sin imaginar antes a un detective que te busca, que sigue tu rastro porque alguien quiere encontrarte y se ha molestado en contratarle. Éste, primero, visitará los lugares que sueles frecuentar; tu puesto de trabajo, tu apartamento o la casa de tus padres. No habrá indicios de tu presencia y el detective intentará ponerse en tu lugar imitando tus costumbres. Trayectos en metro que podrías hacer con los ojos cerrados o los distintos caminos que sueles hacer para llegar al centro andando.

Es un verdadero detective y pone atención en todo. Intentará entender por qué sientes que estás de más o al menos encontrar el punto geográfico o el momento en el que darás ese paso atrás. Sin apenas haberte visto, el detective piensa en lo fácil que habría sido saber todo esto si él te hubiera conocido, acostumbrado a los gestos que hace una persona cuando miente o cuando no ve cumplidas sus expectativas. Sabe que a uno se le pone cara de saber más de lo que quiere o simplemente se calla, evita cualquier sensación de pertenencia y espera la ocasión para huir.

Recuerda que el detective puede transportarse en distancia, no en el tiempo. Si pudiera, te seguiría y sería tan sigiloso que ni te enterarías. No alteraría tu realidad, la ahora presente o la entonces pasada. No te haría más feliz o más estúpido. No impediría tu huida porque sabe el mundo es mucho más pequeño de lo que piensas. Además, tu ausencia te delatará.



jueves, junio 25, 2015

Tramazolina

Recuerdo que cuando era niño un orificio nasal se me taponaba justo en el momento en el que me iba a acostar. Siempre era uno, casi nunca los dos, aunque no siempre era el mismo. No sabría decir por qué mi nariz funcionaba de ese modo, "vasoconstricciones" comunicantes quizás, pero no encuentro lógica porque, aunque no haya tomado datos, era bastante aleatorio.

Cuando mis padres detectaron el problema me hicieron las pruebas que suelen hacerse para diagnosticar alguna posible alergia sin que éstas arrojaran ningún resultado concluyente, más allá de poner a prueba mi fobia a la agujas. En pleno proceso, consistía en una especie de tortura hecha a base de pequeñas punciones en mi brazo, caí desmayado. Cuando recuperé la consciencia estaba tumbado sobre una especie de silla de dentista reclinable y rodeado de mujeres embarazadas.

Frente a mí, y con su cara muy próxima a la mía, estaba el médico que me había practicado aquella tortura. No paraba de decirme, como un papagayo, "Coge aire por la nariz y sopla fuerte. Coge aire por la nariz y sopla muy fuerte". No empecé a hacerlo hasta que no me dí cuenta de que aquello iba en serio, aunque el doctor me hablara como si yo fuera idiota. Empecé a hacer de forma tímida esa especie de respiración multiplicada por mil que el doctor me pedía. No sé si para animarme, o porque le faltaba también oxígeno, el médico comenzó a respirar fuerte, como esos toros enfadados que salían en los dibujos animados. A éste le siguieron mis padres y a éstos le siguieron las mujeres embarazadas. El último en apuntarse a aquella especie de fiesta de la respiración fue un tipo vestido con un mono que estaba arreglando algo que no recuerdo porque bastante tenía con acordarme de respirar fuerte.

Después de todo aquello el médico nos hizo saber que las pruebas no eran concluyentes y que no apreciaba ningún problema, más allá de los evidentes. Mi madre, entonces, le contó que mi abuela, su madre, le había dicho que lo que me pasaba era que tenía los orificios nasales muy pequeños. El médico, mientras me cogía del mentón y me miraba la nariz, dijo que podía ser, que no era una idea "muy descabellada". Desde ese momento surgió un acuerdo tácito entre todos los presentes para no tener que repetir más escenas con agujas, desmayos, mujeres embarazadas y tipos de mantenimiento; todos mis problemas respiratorios, y todos los derivados de éstos, son la consecuencia de tener los agujeros de la nariz muy pequeños.

martes, junio 23, 2015

'Así empieza lo malo' de Javier Marías

Tras más de tres años sin leer casi nada de Javier Marías, sólo algunos relatos de una recopilación suya, he terminado su última novela publicada; 'Así empieza lo malo'. En ella el narrador es un joven apellidado De Vere que es ayudante de un director de películas de serie B, estilo Jess Franco. Éste le encarga a su joven colaborador la tarea de averiguar el oscuro secreto que un amigo suyo guarda.



Ese secreto, cuya naturaleza nos es levemente descrita al comienzo de la novela, se mezcla con otro que el propio director guarda que justificaría los malos modos con el que éste trata a su mujer. El joven De vere convive con ellos y terminará siendo parte de cada una de las tramas, secretos y mentiras.

'Así empieza lo malo' es una novela 100% Javier Marías, con todo lo bueno y malo, por definir de alguna forma lo menos bueno, que eso conlleva. Lugares comunes muy evidentes para aquellos que hemos devorado anteriores libros del escritor madrileño: continuas referencias a Shakespeare, otras tantas cinéfilas, la presencia de un viejo conocido (Peter Wheleer) y el uso de un contexto "madrileño burgués", digamos. Ambientado en los años 80, Marías ajusta cuentas, de forma muy superficial y sin mojarse del todo, con aquellos que usaron tantas chaquetas como regímenes políticos hubo en España.

El tono reflexivo, la estructura, descripción de ciertos detalles o momentos son los típicos que ha utilizado Marías en todas sus novelas. No quiero que esto suene a crítica, aunque quizás podría arriesgar más en ciertos aspectos, porque el madrileño se ha convertido un maestro en el uso de frases que son dichas al comienzo de la novela como hilo conductor de las tramas que afectan a cada personaje. Una especie de flash back, o quizás flash foward, literario para explicar por qué se dijo tal cosa o tal insulto conforme se van revelando los diferentes secretos que el joven De Vere descubre o imagina.

Sin duda estamos ante una buena obra que podría formar parte de una antología de "literatura morosa", que decía Enric González cuando hablaba sobre Richard Ford. Uno empieza este tipo de lecturas con cierta pereza pero termina devorando cada una de las palabras que hay en ella sin tener la sensación de que sobre nada, aunque realmente sobre. Me doy cuenta de que esta forma de hablar; "Uno empieza..." o "A veces uno cree", sobre uno mismo, valga la redundancia, usando ese toque impersonal que da el hacer de una acción particular una general, no sé si me explico, es muy típica en Javier Marías. Creo que es parecido a algo similar que decía Vila-Matas acerca del plural mayestático, que restaba culpa o gravedad a lo que uno hacía.

Este tipo de cosas, después de haber leído gran parte de la obra de Marías, lo catalogo como algo bueno al sentirme cómodo en este tipo de lugares que ya me resultan muy familares. Sin embargo, sigo creyendo que se podría ir mucho más allá. La fórmula de Marías y su tono reflexivo sigue siendo algo fuera de lo común pero puede que haya dejado de ser esa literatura "del futuro" de la que, hace mucho tiempo, esuché hablar a Bolaño, que ponía de ejemplo a Javier Marías.

Es muy típico en mí el escribir de forma parecida a las lecturas que tengo recientes y releyendo cosas que escribí acerca de Marías descubro muchas cosas de ese estilo. Un error, sin dudad, pero uno no controla ciertas cosas, ¿verdad?. 


viernes, junio 19, 2015

"Our democracy has been hacked"

Unas horas después de que Manuela Carmena hubiera sido proclamada alcaldesa de Madrid se empezó a cuestionar a varios de los concejales que formaban parte de la candidatura de AhoraMadrid. El primero de ellos fue Guillermo Zapata, señalado por haber escrito unos tweets en los que hacía chistes sobre el holocausto o sobre Irene Villa. Éstos no tienen ni puta gracia pero creo que no deberían ofender a alguien medianamente inteligente si se pone ese chiste en su contexto. Ya sea como parte de una acción para defender la libertad de expresión, realizada hace cuatro años por el despido de Vigalondo por su chiste "negacionista", o como "gracia", poco graciosa, ya habitual en la propia plataforma.

La policía de lo correcto no tardó en salir en defensa de judíos, de víctimas del terrorismo y de aquellas personas que no saben qué es una broma, por muy mala que sea, y qué no lo es. Políticos del Partido Popular, del Partido Socialista y de Ciudadanos, muleta de ambos, no tardaron en pedir la dimisión del concejal de Cultura y Deporte. También lo hicieron periodistas muy respetados y que dicen haber luchado a favor de la libertad de expresión. Igual lucharon más de lo que querían o quizás no sabían por lo que luchaban. ¿#jesuischaliehedbo?  ¿Estás seguro?.

Debe ser que el tono de broma descoloca cuando uno se aleja de la actualidad cultural o que simplemente se busca este tipo de pasado oscuro en unas personas recién llegadas al sistema que poco tienen de corruptos. Gente que no ha pertenecido a ningún gobierno que aportó consejeros a Caja Madrid, que congeló pensiones o redujo el gasto en todos los aspectos sociales. Creo que, si es necesario, se buscarán borracheras juveniles o fotos comprometidas para que la prensa conservadora se encargue de darle una relevancia similar a los casos de corrupción que acechan a PP y PSOE en Madrid, Valencia o Andalucía.

Parecido ocurre con el concejal de Participación ciudadana y Transparencia, Pablo Soto, que, también vía tweet, amenazó de muerte a Gallardón o utilizó frases que daban a entender que una lucha armada era el más demócrata de los caminos. Soto no es un militar y tampoco se le conoce un pasado violento, más allá de defenderse de discográficas en los tribunales. No es difícil creer que esos tweets son tan erróneos como inofensivos y dichos desde una posición política que denotan cierta indefensión. Como bien dijo ayer Zapata, esas amenazas son un grito, erróneo, contra el poder y no son expresiones que puedan ofender a un determinado colectivo.

La dimisión de Soto no llegó, o no ha llegado aún, y la policía de lo correcto sigue con el asedio. Así, se publicaba ayer que el concejal madrileño había cobrado 74000 euros en una empresa que tenía pérdidas. ¿Eso es noticiable? o ¿Eso es comparable con otros casos ocurridos con otros cargos públicos? No hay que escarbar mucho sabiendo que Ana Botella cobraba más que Soto por... no sé bien a qué se dedicaba la ex primera dama como alcaldesa. O el caso de Rita Barberá que, aparte de cobrar más que el presidente del gobierno, gastó cantidades inmensas en viajes, hoteles y comidas.

Una "Rita" que sí que ha sido puesta en tela de juicio es Rita Maestre. Hace cuatro años, 2011 fue un año clave, "asaltó" la capilla de la Universidad Complutense para defender el laicismo en las instituciones educativas y, de paso, el feminismo. Supongo que gritaría y parece que también se quedó en sujetador o directamente enseñó sus pechos. La imputación, la fiscalía pide un año de cárcel, se hizo pública el año pasado pero es ahora cuando se le da importancia mediática. Al margen de voceros habituales, han surgido declaraciones de políticos que piden la dimisión de Maestre por el mero hecho de estar "imputada". Es el caso de Antonio Miguel Carmona que solicita, a diestro y siniestro, dimisiones de los miembros del nuevo gobierno madrileño, aupado con su apoyo.

Toda esta campaña orquestada se ha desarrollado en apenas tres días. Supongo que partidos políticos y prensa conservadora han encontrado en estos errores pasados una oportunidad para comenzar un acoso y derribo cuya intención es la de no dejar hacer o la de provocar que lo establecido como "políticamente correcto" termine haciendo que el PSOE retire el apoyo a Manuela Carmena. Todo visto con muy buenos ojos, no descarto que en parte esté financiado, desde la masa del IBEX 35 y desde el gobierno, que responde en cada debate con los socialistas, sin venir a cuento y a la mínima que pueden, con un "Pedro Sánchez se ha radicalizado por pactar con la extrema izquierda" o cosas de ese estilo.

No comparar esos errores, hechos por personas que no ocupaban cargos públicos cuando los cometieron, con otras declaraciones que tenían poco contexto de broma cuando se hicieron (contra mujeres que abortan, represaliados del franquismo, jóvenes de izquierda...), y no pedir las mismas acciones, deja patentes las intenciones de la prensa y de la vieja política. Está claro que al poder se le ha ido de las manos aquello que se fraguó en aquel glorioso 15M. Nadie esperaba su transformación en organizaciones o confluencias de fuerzas que pudieran captar el apoyo de tanta gente. Es como si la realidad hubiera invadido el falso imperio en el que vivíamos y en el que mandaban siempre los mismos (mismo perro con distinto collar), con sus leyes y sus líneas rojas para nunca jamás abandonar el espacio que queda entre el "como Dios manda" y "los cambios tranquilos".

Se trata de un apoyo masivo de algo desconocido, que seguramente acabe cayendo en ese falso imperio de lo "muy conocido", ocurrido el pasado 24M en las principales ciudades de nuestro país. Creo que, yo al menos así lo siento, todos los que votamos a esas candidaturas ciudadanas estamos siendo insultados en mucha mayor medida de lo que un chiste puede hacerlo, por mucha cara de broma que tenga el que hace la declaración de turno. Hemos pasado de ser insultados intelectualmente, especialmente durante esta legislatura, a ser declarados radicales o gente que directamente ha optado por discursos populistas.

Supongo que lo ocurrido esta semana se repetirá en las próximas. Lejos de responder a con radicalidad, puede que sea también lo que se busca, creo que hay que bajarse de la hipervelocidad con lo que todo transcurre en nuestro país. No pedir a la mínima la dimisión de nadie sin saber por qué ocurrió aquello y sin preguntarse qué peso político tiene esa acción en la actual política municipal o en la nacional, según sea el caso. Esto debe salir de uno porque ni periódicos ni políticos van a ayudarte a hacerlo. Hablo de este tipo de errores cometidos por gente alejada del poder cuando los hicieron o alejados de cualquier lucro. Sólo gente comprometida que quizás no supo materializar de forma correcta su indignación frente a la correcta política agradecida.



martes, junio 09, 2015

Como Sarah Linden (IV)

Accidentalmente he leído un texto que escribí hace nueve años. Era algo vergonzoso y ñoño que nunca tenía que haber escrito. Algo que tenía que haberme callado porque, aunque no lo leyera nadie, hacía real una de las cosas de las que, en cierto sentido, más me avergüenzo.

El caso es que no lo rompí, borré o quemé porque, pese a lo ingenuo que sueno tantos años después, aquello no deja de ser algo que, a su manera, me describe mejor que todo lo escrito en este blog o en cualquiera de mis relatos. Todo ese conjunto de textos tiene su parte verídica pero también hay mucha parte inventada o deformada. También puede que mal descrita o sin saberme explicar bien.

Ese pensamiento de superioridad con respecto a aquel otro yo postadolescente mezclado con la ñoñería con la que uno encara todo en ciertos extraños, e inmaduros, momentos retrata al tipo de pseudo-escritor que soy o somos, porque creo que somos muchos los que compartimos "género". Empezamos escribiendo cosas vergonzosas y hemos terminado siendo unos cínicos sin mucho talento. A mitad de camino es probable que escribiéramos algo que pudo valer la pena pero que ya no nos sirve porque nos creemos mejores de lo que fuimos, o de lo que actualmente somos, y resulta imposible valorarlo de forma objetiva.

Lo de hablar en plural ayuda a admitir ciertas cosas pero realmente me veo formando parte de una masa de escritores, la mayoría bloggers como yo, que tienen ciertos destellos ocasionales que terminan siendo apagados o acaban siendo explotados hasta la saciedad. Eso de hacer del no decir nada un arte o un motivo para seguir alimentando a un blog es crearse una vida paralela, y ficticia, bastante inutil a todos los niveles.

Admito que  esos destellos pueden resultar muy interesantes y que los alter ego que nos hemos creado también son atractivos y son algo extraordinario, en el sentido de salirse unos pasos de lo ordinario. Hacerse llamar Holden Caulfield o evocar algún pseudónimo de Bukowski, por poner un par de ejemplos, no debería ser suficiente. Una vocación o, simplemente, un trabajo no puede tener como base ese tipo de cosas tan endebles.

Esto no es algo que escriba en un ataque de locura sino que es algo que vengo pensando desde hace unos meses. En el fondo también es un reproche personal por no dedicarle el tiempo que quiero a escribir o a leer por estar tan acojonado por salirme de un sistema que quiere echarme a mí, y a todos los Holden Caulfields de la vida, a patadas.

Buscando algo en el blog acerca de la "lucidez" he descubierto que recurro mucho a esa palabra. Supongo que hacerlo una vez más será parte de ese no contar nada. Sí que, al menos, me he topado con una frase que me podría servir como mantra cuando quiera encontrarme en cierto estado de... ¿neutralidad?. Ya les sirvió a otros maestros del cinismo, entre los que estaba la Berenice del 'En el valle de los Avasallados', "La vida está dentro de mi cabeza y mi cabeza está dentro de mi vida. Me siento continente y contenida. Soy la vasalla del avasallado”

Si ahora vuelvo a leer el lejano texto no lo veo a tanta distancia como hace un rato y puede que eso sea un comienzo. Éste igual pasa por ser algo más breve y directo, por mucho que eso me avergüence en unos años.



miércoles, junio 03, 2015

'Un Hombre Enamorado' (Mi Lucha 2) de Karl Ove Knausgård

Tenía muchas ganas de leer este nuevo tomo de 'Mi Lucha' de Karl Ove Knausgård tras haber leído el primero de ellos, 'La Muerte del Padre'. Creo que mis expectativas pueden darse por satisfechas aunque probablemente han encontrado algo diferente a lo que esperaban.

'Un Hombre Enamorado' comienza con un Karl Ove casado con Linda y con tres hijos a su cuidado. Mucho ha pasado desde aquel otro hombre, entonces marido de una tal Tonje, que se desmoronaba a la mínima tras haber muerto su odioso padre. El escritor da un paso atrás para contarnos su huida a Estocolmo donde se reencuentra con Linda y con un antiguo amigo, también noruego, llamado Geir.

En la capital sueca le pasan cosas interesantes, o quizás no lo sean tanto pero el escritor capta mi atención. Me identifico con él, sin saber por qué. No tengo hijos, no tengo pareja ni me encuentro en un territorio extraño, creo. Karl Ove escribe sobre ángeles y sobre temas religiosos, sin serlo, con relativo éxito tras de sí en el género en el que más a gusto se encuentra, el ensayo.

Knausgård no encuentra sentido en el hecho de escribir ficción y, muy avanzado este segundo tomo, comienza a escribir acerca de la muerte de su padre. Esto nos devuelve a ese primer tomo y a esa forma de escribir en la que uno no se calla nada. Knausgård empieza a concebir la idea de escribir sobre su propia vida sin claramente marcarse ese objetivo.



En este punto, encuentro cierta magia en lo que se supone que es una buena lectura más. Esa cuarta pared de la que tanto se habla en materia cinéfila se derrumba cuando uno descubre cierta correspondencia en lo que se lee sin que necesariamente me ocurra nada de lo que se cuenta. Es la magia que desprende la comunicación cuando es completa donde se supone que no puede serla porque emisor y receptor están a años luz de poder conocerse o simplemente encontrarse.

Hablar de 'comunicación completa' al leer una novela realmente no es decir nada porque un autor no sabe cuándo es leído o si esa lectura transmite aquello que se quería contar. Una comunicación común carece de sentido aquí, en cualquier lectura o directamente en este blog, porque el autor ha muerto, que diría Roland Barthes, y la literatura, o comunicación, se desarrolla por entero en el lector, en base a sus experiencias, sensibilidad, cultura, etc.

Lo que quiero decir, a ver si soy capaz, es que con Knausgård uno tiene la sensación de estar leyendo lo que éste ha querido contar, sin más. Ya digo que esto tiene su magia, bastante cruda, aunque por el camino se pierda una historia más interesante y otros recursos literarios. Como siempre recalco, teniendo un estilo propio se puede escribir sobre cualquier cosa.

En ese debate sobre escribir ficción o realidad creo que andamos todos los que intentamos hacerlo. Como le pasa a Knausgård, uno divaga mucho cuando se pone a imaginar otra realidad. Salvo en relatos cortos, diría que el setenta por ciento de lo que uno inventa cuando escribe termina no siendo nada o siendo otra cosa, dentro de otro todo que no existía cuando fue esa parte fue escrita. Por no hablar de la autenticidad que un autor debe transmitir y aquello de la omisión de la que hablaba Hemingway; "Si un escritor omite algo porque no lo conoce, entonces se abre un boquete en el relato".

'Un Hombre Enamorado' es una lectura muy recomendable, imprescindible si en su día leyeron 'La Muerte del Padre' por la coherencia que ambas guardan sin que por ello esta segunda me haya parecido diferente, más interesante en un sentido literario al aumentar su lado de "metanovela". De nuevo, se trata de una novela que van a disfrutar más aquellos que son escritores o aspirantes a serlo y "que prefieren una historia bien contada antes que una más interesante", como dije en la crónica del primer libro.

Como curiosidades, leí este 17 de Mayo una parte de la historia que se desarrollaba en otro 17 de Mayo. Es una tontería pero aporta pruebas en aquello de que una lectura llega cuando debe hacerlo. Tras leer otra parte en la que se citaba a la película 'Tiempos Modernos' de Chaplin, abandoné la lectura de 'Mi Lucha' para ver, de una vez por todas, ese film que tenía pendiente y disponible, ya que compré hace años una colección con todas la filmografía del cineasta. Aparece en el libro el autor de la fotografía de la portada de Rain Dogs, Anders Petersen. Buscando el nombre del fotógrafo he descubierto que el hombre que aparece en la portada no es Tom Waits sino un tipo llamado Rose.


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