sábado, mayo 23, 2015

#JornadaDeReflexion

En esta última temporada de 'The Good Wife' había un capítulo dedicado a una jornada electoral. En éste, uno de los personajes principales daba por segura la victoria de su candidata favorita ante varios medios de comunicación. Los responsables de campaña de ésta se llevaban las manos a la cabeza porque esa llamada al optimismo podía desmovilizar a sus potenciales votantes.

Estoy viendo algo parecido en Madrid sin tener ni mucho menos por seguro que Manuela Carmena vaya a tener más votos que la condesa de Bornos. Bien es cierto que si hablamos de sensaciones tengo unas muy parecidas a las que tuve la primera vez, allá por Marzo de 2004, cuando las encuestas daban por segura una victoria del Partido Popular encabezado por Mariano Rajoy. La burda mentira del entonces gobierno de Aznar, materializadas por Acebes, hacían que fuera inconcebible un apoyo masivo a esta organización. El entonces ministro de interior había llamado "miserables" a aquellos que se oponían a la mentira oficial que el gobierno trasladaba a medios y embajadas.

Entonces, el apoyo a los populares no descendió sino que la participación total aumentó casi 7 puntos con respecto a las anteriores celebradas en el año 2000 (un 75.66% frente a un 68,71%). Siendo la diferencia de apenas 5 puntos entre socialistas y populares.

Esto siempre ha ocurrido y no descubro nada si digo que la base electoral del Partido Popular es mucho más fiel que la socialista, por ahora sólo podíamos hablar de dos partidos (Sin olvidar nunca a IU). Este electorado socialista siempre ha sido más exigente y no ha dudado en dejarlo en la estacada cuando se lo ha merecido, desde que renunciaron al socialismo en aquel otro Mayo de 2010 por ejemplo. Es injusto no decir que si hay algo seguro en estas elecciones es que esta base popular se va a dejar de "mamandurrias" y va a pasar a apoyar a C's y eso es algo bueno aunque este favor sea devuelto por esa formación en forma de apoyo o de abstención.



Pese a esta fragmentación, el Partido Popular aún seguía por delante en las encuestas del pasado domingo, publicadas por 'El País', aventajando en apenas 2 puntos a AhoraMadrid. La agrupación ciudadana encabezada por Manuela Carmena había recortado 10 puntos en apenas una semana. No disponemos de más datos, está prohibido publicar encuestas cinco días antes de la jornada electoral, pero todo hace pensar que ese margen, de ser cierto, se ha reducido e incluso la ex-jueza estaría hasta 4 puntos por delante según trackings internos de varios partidos.

Artículos como el que acabo de vincular podrían provocar cierta sensación de trabajo ya realizado cuando no es así porque queda lo más importante; votar. La campaña llevada a cabo por mucha gente y a muchos niveles, no todo ha sido una explosión cultural sino que se ha trabajado mucho el boca a boca,  va a pasar la historia independientemente del resultado, me atrevería a decir.

El éxito, condición no necesaria para hacer historia, pasa por un aumento de la participación. Creo que si ésta no sobrepasa el 70%, una victoria de AhoraMadrid o una suma de las fuerzas de izquierda que sobrepase a PP y C's es totalmente inviable. Más allá de candidatos o de variados contextos, la formula que siempre ha funcionado como teoría es: A menor participación mayor victoria del Partido Popular.

La conclusión es que hay que votar y fomentar que la gente vote. Huir de triunfalismos y dejar de dar por hecho algo que puede suceder pero que no será nada fácil. Ver que estamos ante una opción única que no podemos dejar pasar y que no nos puede resultar indiferente.



Por muchos datos que añada y por mucho que intente hacerme explicar, soy consciente de que a ojos de muchos todo esto suena a utópico y se podría decir que mis ideas rozan lo infantil. "La patología de la izquierda es el infantilismo, la de la derecha, ser reaccionario" dijo Pepe Mújica. No puedo no reconocerme en esa frase, sonriendo y sintiendo cierto orgullo, y acordarme de otros que pasaron de soñadores a locos sin ninguna otra patología de por medio; "Porque sueño no lo estoy".

Viendo los hechos en sí y las posiciones actuales, está claro que algo no debo estar captando que estas personas pragmáticas sí.  Puede que sea el resultado de aquel 15M y todo sea una etapa, o patología, pasajera y previa a la "institucionalización" o  a la locura a la que todo adulto termina llegando.

Desde hace unas semana la posibilidad de que una iniciativa ciudadana, encabezada por una mujer que tiene todas mis simpatías, venza a una señora a la que desprecio profundamente, políticamente hablando, ha sido un bonito sueño pero debe ser algo más que eso.





jueves, mayo 21, 2015

#MadridconManuela

A veces es mejor no posicionarse y dejar que las cosas ocurran mientras la ficción sigue su curso. Otras, es inevitable hacerlo por pura salud para no acabar explotando, de mala manera, perdiendo toda razón que puedas tener o no. Yo me encuentro en esta situación sin saber bien como materializar mi opinión sin parecer poco objetivo o radical, filoetarra diría alguna.

Esa última muletilla me ha delatado pero es que resulta imposible no hacer contra-compaña de alguien como Esperanza Aguirre que va por ahí usando la palabra "libertad" como telonera de otras expresiones como "imperio de la ley" o "porque soy española". Sin embargo no creo que deba meterme con ella y quizás sólo pueda discrepar en el significado de la palabra "libertad" y en sus poco acertadas maneras.

Para ella, la libertad es prometer bajar impuestos, tumbar la ley del aborto, ampliar horarios comerciales. También, como dijo Manuela Carmena, para Aguirre, libertad es echar a los mendigos del centro de Madrid para llevarlos a algún centro periférico que sólo abra de noche o que en lugar de camas tenga sillones.

Tampoco puedo meterme con el hecho de que la candidata del partido popular utilice argumentos electorales ridículos y quizás sólo pueda decir que me daría vergüenza tirar de ellos en cualquier tipo de ocasión en la que quiera ganarme favores de la persona a la que me dirijo. Como también dijo Manuela Carmena cuando Aguirre la acusó de ser poco menos que una filoetarra, esos argumentos son "simplezas y cosas que no son serias". Es tomar por tonto al que escucha porque se lo está diciendo a una juez que ha hecho cumplir la ley, cuyo imperio Aguirre no se cansa de invocar, y con ello ha defendido la libertad, según yo al menos la entiendo, que ella tanto promete.



Quizás sólo sea otro malentendido semántico o desconocimiento de la existencia de algo en mitad del blanco y negro. Puede que sea la manía que tiene Aguirre de etiquetar a todo el que se le pone en frente. Comunista, bolivariano, socialista, terrorista... No me meto con esto, porque a veces todos caemos en este tipo de simplezas, pero sí que me disgusta el tono con el que lo dice. Superioridad moral para llamar proetarra a la jueza Carmena, que fue amenazada por ETA, sin pensar en lo rancio que es utilizar ese argumento y sin pensar que muchas víctimas del terrorismo no podrían ver con buenos ojos el hecho de ser lanzadas de forma tan superficial y vacía (donde quizás debería utilizar las expresiones "lamentable y vomitiva; desesperada") en mitad de un debate electoral.

Puede que sólo sea su tono castizo y madrileño pero a mí me suena a incomprensible superioridad moral, que tanto se le achaca también a Manuela Carmena desde filas populares por no haber querido darle la mano tras el debate. ¿Puede Esperanza Aguirre permitirse ese tono de superioridad moral ante Manuela Carmena?.

Desde luego, Aguirre no ha sido imputada, no se ha llevado "un duro" y dijo que "destapó la trama Gürtel". Si lo pienso bien tengo estas tres cosas en común con Esperanza Aguirre; no he sido imputado, no me he llevado un euro de nadie y puedo decir, mentir nunca es un impedimento para hacerlo, que yo destapé la trama Gürtel: "Yo destapé la trama Gürtel". Esto no me da poder para dirigirme a alguien con ese tufillo de desprecio que usa la candidata. Quizás sí lo esté haciendo con ella ahora mismo pero resulta difícil aparentar que ella es igual de honesta que yo. No es mérito mío porque "Ay si yo mandara... Os ibais a enterar", que dice un amigo mío, es más bien su culpa. Si hacemos un breve resumen, sólo titulares porque me quedaría muy largo esto, de las cosas que han pasado con Esperanza como presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid y como "líderesa" del PP madrileño creo que haría bien la señora condesa en "dejar de hacer más daño a la democracia" como también dijo Manuela Carmena.



El "Tamayazo" (la compra, tal cual, de dos diputados socialistas que evitaba una mayoría de izquierdas en la Asamblea de Madrid), implicación de alcaldes populares (puestos a dedo por ella como presidenta del PP) y de una de sus manos derechas (López Viejo) en la trama Gürtel, o la encarcelación, en la misma cárcel que él inauguró, de Francisco Granados, su otra mano derecha, en la trama Púnica y otro puñado de alcaldes, de la misma naturaleza dactilar.

Si todo esto ocurrió sin que Esperanza Aguirre tuviera noticia retiro mi tono "castizo y madrileño" y me limito a dudar que una persona que no se da cuenta de nada, siendo responsable de todos esos imputados, esté capacitada para dirigir la capital de España. Sea como sea, su paso por la comunidad favoreció a "las enormes estructuras de corrupción en Madrid", como también dijo Manuela Carmena, y esto no hace que Esperanza sea especialmente atractiva como opción.

Yo sólo soy un tipo que se ha sentido insultado intelectualmente y que responde de la única forma que puede; escribiendo y votando. Cuando escribo, lo hago siempre sin dar nada por seguro porque, en este caso, no creo que haya tanta gente equivocada o ésta no tenga algún interés, siempre lícito, al hacerlo. Escribo sin querer convencer a nadie, ya digo que lo hago por no explotar, y excluyendo toda ideología en mis opiniones, subjetivas porque si no no serían opiniones.

No sé si hubiera escrito esto de no haberme sentido reconocido en los movimientos que durante estas últimas dos semanas se han producido en redes sociales o en redes culturales de Madrid a favor de la candidata Manuela Carmena. Un ejemplo son los montajes que la plataforma MadridConManuela ha hecho para promocionar la candidatura de la ex-juez.



Es cierto que todo esto ha cobrado un tinte más visceral, así siento yo el arte y la libertad, que racional aunque no falten razones para apoyar a Manuela Carmena. A sus premios por su defensa de los derechos humanos, su lucha por la libertad durante el franquismo y post-franquismo o su batalla contra la corrupción judicial (las llamadas "astillas") le acompañan un discurso sencillo, algo didáctico (eso me gusta porque soy hijo de maestros), que ensalza lo público frente a valores individuales en los que tengo ciertas reservas. Creo en ellos salvo si son injustos o pertenecen a muy pocos.

Por mi edad, sólo conozco este Madrid y creo que me basta para intuir el Madrid que vendría con Esperanza Aguirre. No sé de Tiernos Galvanes ni de Leguinas más allá de canciones y de falsos mitos de "la movida promovida por el ayuntamiento". No sé cual sería el Madrid de Manuela Carmena pero sé que sería irresponsable, o poco consecuente con mi modo de pensar y vivir, no poner mi granito de arena para que eso ocurra.



"Manuela a los 33 años era abogada en el despacho laboralista de la calle Atocha donde fueron asesinados cinco de sus compañeros. 

 A los 45 años como juez de vigilancia penitenciaria, abogó por que la prisión fuera una oportunidad de rescatar al ser humano. Insistió en tener psicólogos en su equipo y en conseguir la rehabilitación de los toxicómanos. 

 A los 49 años fue decana de los juzgados de Madrid, y suprimió las denominadas "astillas", que era un soborno muy extendido que cobraban los funcionarios para agilizar la tramitación de los asuntos. 

A los 52 años, como vocal del Consejo General del Poder Judicial, renunció al coche oficial para utilizar la bici y el transporte público y pidió bajarse el sueldo. A los 65, como relatora de las Naciones Unidas, criticó severamente las violaciones a los Derechos Humanos en países como Venezuela. 

A los 66, ya jubilada, invierte parte de sus ahorros en montar una tienda social en Malasaña de ropa de bebé hecha por reclusas. A los 71 años, es posible que Manuela sea Alcaldesa de Madrid

 .................... Tú eres quien escribe los renglones de la Historia".

jueves, mayo 14, 2015

Como Sarah Linden (III)

Sarah Linden es una detective que trabaja en Seattle que ha decidido abandonar su puesto para mudarse junto a su hijo a Sonoma, California, donde reside su prometido. Durante su último día de trabajo sus compañeros le preparan una sorpresa en una supuesta escena de un crimen. Cuando Linden acude se encuentra con una muñeca hinchable donde debería haber un cadáver.

Todo son risas, buenos deseos; "Buena suerte, Linden".  Pero la suerte no es ni buena ni mala (ni se entrena, que decía Valdano); sólo es, por lo general, muy inoportuna. Será por eso que Sarah recibe, durante ese último día, el aviso de la desaparición de una niña que provoca, por su implicación en el caso y por "unas cosas y por otras", que ésta nunca abandone la lluviosa Seattle.

Por ese "Ir y quedarse" pienso en Sarah Linden aunque no sé bien por qué me comparo con ella. Las situaciones pueden ser similares; dos personas atrapadas en un lugar por motivos muy diferentes. No sé si por voluntad propia o por obligación o, en su situación, por ambas juntas. Una especie de obligación moral cuando uno siente la necesidad de resolver, en este caso, el secuestro y asesinato de una niña.

En mi situación no hay niños muertos ni mucha voluntad propia. Todo es un continuo malentendido en el que mis amigos dicen que siempre digo que "no" a todo cuando en realidad nunca he dicho que "no" a nada. Por eso a veces pienso que siempre he sido un cobarde, que nunca he luchado lo suficiente por defender mis ideales y que, a mi manera, soy el mayor traidor que me he podido encontrar. Otras muchas veces soy optimista y vuelvo a pensar en Sarah Linden. Aunque no le terminen de salir bien las cosas y aunque se sienta culpable de todo lo malo que pasa en Seattle ella no se rinde. No se perdona que haga mal tiempo pero se permite el lujo de dejar de fumar y de empezar a correr.

Escribo todo esto desde el lugar que abandoné hace unas semanas y no sabría definir en qué estado ando. No sé qué es lo que me conviene o qué tienen pensado para mí. A decir verdad, tampoco sabría cómo actuar porque, a diferencia de Linden, yo ya corro, no fumo y en Madrid nunca llueve.



martes, mayo 12, 2015

'La Aznaridad' de Manuel Vázquez Montalbán.

Tengo pendientes muchas lecturas de ese gran escritor catalán llamado Manuel Vázquez Montalbán. Fue uno de los primeros novelistas que me hicieron caer en la literatura como refugio o como modo de vida, algo autoimpuesto al ver lo que hay "ahí afuera". Recuerdo quedarme embobado tras leer las primeras páginas de 'El Pianista' o reírme de lo que el catalán decía sobre Albacete, ciudad en la que entonces vivía, en 'La Rosa de Alejandría', era algo así como "cualquier historia que pretenda ser entretenida no puede desarrollarse en Albacete". Soy incapaz de encontrar la cita exacta.

El caso es que desde que murió, en Octubre de 2003, y no volví a leer nada suyo pese a haber hecho varias veces la intentona con la obra de la que hablaré hoy; 'La Aznaridad'. La verdad es que tiene mucha güasa que el periodo del que habla Vázquez Montalban le sobreviviera durante unos meses. Concrétamente cinco, que fue lo que tardó en caer "El Aznarato" para dar paso a un periodo que quizás podríamos etiquetar como Zapaterismo o como pseudosocialismo. Mi cabeza lo junta todo y le sale "Psoeudosocialismo".

Se trata de un resumen, bastante amplio, de todo lo que Vázquez Montalbán fue anotando acerca de la actualidad política de aquellos días. Hace bien éste en comparar a cada personalidad con su correspondiente guiñol, o viceversa.  Estos muñecos de latex terminaron siendo menos caricaturas que sus copias reales, empeñados en pasar a la posteridad por las buenas o por las malas.

Los abrazos de Aznar con CIU y de Pujol con el Peperío patrio para mantener su poder. La cuestión vasca que pasa a ser conflicto para de nuevo ser cuestión terrorista, siempre muy conveniente para que, unido a la religión, una parte de la sociedad siga encontrando motivos para votar a los salvadores de la patria, por la gracia de Dios.

Versionando una frase que decía el indignado Santa de Javier Bardem al personaje que interpretaba Fernando Tejero en 'Los Lunes al Sol', ¿Cómo vas a saber lo que es España si no sabes pronunciar bien su nombre?. "Epaña", sin s, que decía Federico Trillo,  o "pagaré con tarjeta" que diría Rodrigo "el milagro español" Rato. Ambos de actualidad por sendos servicios que ambos se cobraron a la patria que tanto aman.

Debería indignarme pero el lado cómico es poderoso aquí, quizás por aquella fórmula woodyallenesca de tragedia + tiempo = comedia. El caso es que me hace mucha gracia que un libro que lleva doce años siendo póstumo hable sobre cosas tan actuales. Ya no hay guiñoles, una pena, pero hay hemereoteca que hace que las declaraciones grabadas de los personajes de entonces sean los guiñoles de hoy.

Un ejemplo es el de las declaraciones de Don Federico Trillo diciendo que no hay nada de ilegal en que su despacho haga labores de "consultoría" retribuida a una constructora que obtenía subcontratas con el gobierno de Castilla y León, gobernada por su partido, puestas en contraste con las que hacía estando su partido en la oposición en 1995. El mismo impacto cómico tienen las de Don José María Aznar negando cualquier contabilidad B de su partido o las de Don Rodrigo Rato criticando la amnistía fiscal llevada a cabo por el Gobierno socialista presidido por Don Felipe González (Felipato de Córdoba).

Volviendo a 'La Aznaridad', como obra literaria, también me ha gustado como Montalbán retrata las ansias de José María Aznar de trascendencer en la historia universal durante su segunda legislatura. Sus ganas de resolver el conflicto entre Israel y Palestina olvidando que en su país aún no se ha resuelto el conflicto vasco y que existe un nacionalismo latente en Cataluña, dormido por las caricias que le hacía a Pujol mientras le susurraba canciones de amor en catalán.

La Guerra de Irak es un capítulo aparte con el que el presidente del gobierno español terminó por finiquitar su legado, en el peor de los sentidos. Él mismo se cavo la tumba en la que voluntariamente se tumbó, dejando una pajita en su boca por si fuera necesario sacarlo para montarle en un caballo y así vencer, de puro miedo, al enemigo pseudosocialista. Eso no ocurrido, o no ha ocurrido del todo, y es Esperanza Aguirre la resucitada y la encargada de salvarnos de socialistas, comunistas y chavistas.

Madrid no tiene remedio y una persona que tira motos de policias municipales será su próxima alcaldesa. Destapó la trama gürtel haciéndose la imbécil, que es lo que mejor se le da a la mujer; como bien recuerda Vázquez Montalbán cuando cuenta como a base de hacerse absurda en Caiga quien caiga fue haciéndose conocida. Siempre le fue bien y es por eso que sigue haciéndose tanto la tonta cuando le preguntan por sus corruptas manos derechas que uno ya no sabe si no votarla por tonta o por corrupta.

A Manuel Vázqez Montalbán debería hacerle mucha gracia todo lo que hoy ocurre y no me cabe duda que 'La Aznaridad' hubiera terminado siendo una trilogía u otra serie politico policial. también es probable que de seguir vivo hubiera preferido seguir dando vueltas al mundo junto a Pepe Carvalho y a Biscuter en busca de países donde la política no sea prime time un sábado por la noche.







martes, mayo 05, 2015

El Universo

Miraba a través de la ventana como un chico y una chica hablaban entre sí. Fumaban antes de entrar al autobús que estaba en la dársena contigua a la de aquél al que yo había subido. No había nada de especial en ellos hasta que la chica empezó a señalar a una de las ruedas con la mano en la que tenía el cigarro. Con ella empezó a dibujar círculos mientras decía algo que, naturalmente, yo no podía oír.

Pensé que ella quizás era una especie de aprendiz de física que hablaba sobre algo relativo al universo, a los planetas, a radios y circunferencias que tienen cierta masa que hace que todo funcione de cierta manera por alguna ley que ella ha aprendido en algún lugar.

Al terminar aquella explicación, el chico se puso al otro lado de la rueda y empezó a trazar, también con la mano que sujetaba al cigarro, una especie de tangente imaginaria a ésta. De nuevo explicaba algo que yo era incapaz de oír y mis ojos sólo veían una rueda. Quizás matizaba lo que la chica había dicho o incluía otras fuerzas que influían de alguna manera en esa posible teoría sobre el funcionamiento de circunferencias, radios y planetas entre sí; sobre el universo.

Luego, más círculos, concéntricos a los anteriores, y más tangentes, humeantes y paralelas a las que habían trazado antes, hasta que el conductor les pidió que, "por favor", subieran al autobús. Aquello fue lo único que pude entender de forma clara.

viernes, abril 17, 2015

'Galveston'' de Nic Pizzolatto

Galveston era una novela que tenía pendiente desde que vi 'True Detective'. Del visionado de esa serie surgió también la interesante lectura de 'El Rey de Amarillo' de Chambers y sabía que esa primera novela de su creador no me decepcionaría.

Pese a tener ciertas expectativas me gustó 'Galveston'. Es cierto que encaré su lectura sin más pretensiones que las de regresar al género negro y disfrutar de esa ligereza que existe en ciertos gestos violentos. Todo aderezado con frases reflexivas, pseudoprofundas pero que son muy auténticas.




Parece que desde que leí 'Canadá' de Richard Ford todo es una reflexión sobre el pasado y sobre la conveniencia de dejarlo atrás. De olvidarlo o de traer al presente las causas por las que somos de una manera, o por las que nos falta una parte del cráneo.

'Galveston' cuenta la historia del gorila de un mafioso que debe huir, junto a una prostituta, en el momento en el que sospecha que su jefe quiere cargárselo. La relación entre ambos y el modo de buscar una solución a su situación serán las tramas de esta novela.

Lenguaje sencillo que no recuerda en casi nada al que utilizaba Rusty Colhe en 'True Detective'. Se podría decir que Roy Cody es más parecido a Marty, salvo en ciertas reflexiones que desconocemos si éste se las hacía en la serie.

Pese a sus diferencias, que hacen que la novela deje menos poso que la serie, 'Galveston' forma parte de ese universo Pizzolatto cuyo núcleo sería 'True Detective' y esta novela podría ser parte de una superficie o una especie de satélite.

En una de las escenas la chica protagonista sueña con cenar en un sitio en el que la comida no es especialmente elaborada y en el que suene música country. Pensaba en esta canción cuando esa escena ocurría.







jueves, abril 16, 2015

Como Sarah Linden (II)

Hace dos semanas abandoné mi actual puesto de trabajo. Hoy, de nuevo, vuelve a ser mi último día, el segundo de ellos. ¿El último? Quizás, como dije; estoy amortizado, aunque supongo que siempre uno puede ser exprimido un poco más.

Tras ese primer adiós, tan planificado (llevaba fijado desde finales del año pasado) como precipitado (nadie se queda a cargo del mantenimiento de la herramienta que abandono), estuve un día asignado a otro cliente hasta que de nuevo fui requerido para cerrar diversos temas de mi antiguo puesto.

Una extensión de ocho días laborales en los que no sabía si tirar de actos desesperados, matarme a trabajar para llamar la atención, o simplemente estar en retirada, sin excesiva preocupación, durante las sesenta y cuatro horas que, en teoría, me restaban.

Y entre todo o nada; no elegí nada, que dice la canción. Como si nada hubiera pasado, y como si no supiera qué iba a pasar; ser largado en unos días, seguí haciendo todo aquello que me pedían. Sin excesiva prisa, y sin especial calma, he cumplido y he dejado todo, relativamente, cerrado. En temas evolutivos hasta donde llegué he llegado y no hay prórroga que valga ni nada que demostrar, en un par de horas extra, que no haya podido probar en más de siete años.

Me voy, de nuevo, sin hacer ruido. No hay correos de despedidas ni cafés o invitaciones para celebrar, o lamentar, que me marcho. Todo será silenciado por la canción que vaya escuchando en mis auriculares, incluido el ruido que haga el torno, ese último pitido y el sonido metálico que hace al girar y al quedarse de nuevo fijo.

Creo que será 'Hate it Here', de Wilco. La letra cuenta, con tono humorístico, cómo un tipo supera una ruptura sentimental manteniendo su cabeza ocupada haciendo cosas muy comunes. Lavando los platos, cortando el césped, mirando el móvil, el correo y de nuevo mirando el móvil...

Me gustaría pensar que alguien se queda chafado porque soy yo el se que marcha pero en realidad, y por muchas ganas que tuviera de irme, me han echado. En cualquier caso; lo odiaba. De la misma forma que odiaré volver, si eso sucede.



viernes, abril 10, 2015

(Sólo para locos) 'El Lobo Estepario' de Hermann Hesse

Justo ayer leía en un diario el alto índice de suicidios que hay en la literatura. El artículo catalogaba a la profesión de escritor como una "de alto riesgo" en el que uno pisa a veces territorios peligrosos que existen dentro de nosotros.

Esos territorios podrían tener en su entrada un cartel que pusiera "Sólo para locos" o "No para cualquiera" como el que se encuentra el protagonista de 'El Lobo Estepario', Harry Haller, en diferentes pasajes de la novela. Ésta se podría dividir en cuatro partes en los que se analiza al personaje principal desde diferentes puntos de vista.

Es un buen punto éste porque da a la historia infinitas dimensiones. La más curiosa de ellas llega al final. Lejos de desgranar la obra diré que se convierte en algo Lynchiano, digamos. Ciertos pasajes me recordaban a esos clubs que suelen aparecer en la películas del cineasta.

Es una obra fantástica, con todos los significados que esa palabra tiene. Mezcla de realidad con ensoñaciones sin quedar claro dónde está el límite entre ambas. Presencia de Goethe y Mozart como personajes y como bases culturales de uno de los Harrys que vemos en la obra.

Se nos presentan los múltiples yoes del protagonista. Primero se divide en dos, lobo y humano, y luego en otros muchos. La traducción nos priva, creo, de uno de ellos, o al menos nos distrae, al llamar a uno de los personajes Armanda en lugar de Hermine, en la versión original. Es sólo una interpretación, pero creo que es difícil pensar en que el parecido entre el nombre de personaje y autor es sólo una casualidad que la traducción de golpe se carga.

Como siempre lo pongo en relación todo, reseñaré que una vez escribí algo parecido a una parte del libro en la que Hesse define la naturaleza lobuna del personaje. Es una obviedad decir que lo que escribí en su día, parte de otro "todo", no es comparable con lo de Hesse. Flaco favor me hago sólo en poner ambas cosas juntas, pero me refiero sólo, y únicamente, al uso de la palabra "naturaleza" dentro de un texto.

"El lobo estepario tenía, por consiguiente, dos naturalezas, una humana y otra lobuna; ése era su sino. Y puede ser también que este sino no sea tan singular y raro. Se han visto ya muchos hombres que dentro de sí tenían no poco de perro, de zorro, de pez o de serpiente, sin que por eso hubiesen tenido mayores dificultades en la vida. En esta clase de personas vivían el hombre y el zorro, o el hombre y el pez, el uno junto al otro, y ninguno de los dos hacía daño a su compañero, es más, se ayudaban mutuamente, y en muchos hombres que han hecho buena carrera y son envidiados, fue más el zorro o el mono que el hombre quien hizo su fortuna".

Después de esto, Hesse se preguntaba sobre lo que la herencia tiene que ver en esta naturalezas que uno contiene dentro. Posteriormente habla de las naturalezas suicidas pero igual ya es mucho copiar y pegar, así; a la ligera, cuando se habla de temas en los que uno debería adentrarse con sus propias píes  y sabiendo donde pisa.

"A propósito de esto, aún hay que decir una cosa. Hay bastantes personas de índole parecida a como era Harry; muchos artistas principalmente pertenecen a esta especie. Estos hombres tienen todos dentro de sí dos almas, dos naturalezas; en ellos existe lo divino y lo demoníaco, la sangre materna y la paterna, la capacidad de ventura y la capacidad de sufrimiento, tan hostiles y confusos lo uno junto y dentro de lo otro, como estaban en Harry el lobo y el hombre".

Yo pensé en su día en un personaje que tuviera una madre con una naturaleza arácnida y a un padre con una perruna. En el hijo convivían ambas y el relato debería terminar con la victoria de una sobre otra.

"Mi padre es un perro y mi madre es una araña. Heredé la naturaleza de mi madre y por eso mis amigos me llaman así, Araña. También tengo mi parte de perro. Está más escondida, la siento cada vez más poderosa pero sé que jamás podrá ganar a mi naturaleza arácnida. 

 Mi padre, aparte de perro, es escritor. Fue él quien me recomendó que escribiera todo esto. Es de los pocos consejos suyos que voy a seguir aunque espero que él nunca lo sepa. No le quiero dar esa satisfacción aunque puede que así me dejarán en paz, él y la araña, La Araña Madre. 


Dicen que no siempre seré así; que esta fase es pasajera. Eso puedo esperarlo de mi padre pero me extraña que mi madre no lo sepa; el que nace araña muere Araña


Tengo un hermano mayor que ni es perro, ni es araña. Su naturaleza es humana y los únicos signos de las otras naturalezas de mi familia son unas cicatrices que tiene en las dos piernas. La izquierda luchó contra el perro, la derecha contra la araña. 


Las cicatrices de cada pierna son igual de feas y por eso nunca se pone pantalón corto. Eso es jodido cuando vives en una isla y todo el año es verano. Creo que fue por eso se marchó, se fue hace tiempo una ciudad donde todo el año es Invierno. El perro y, sobre todo, La Araña Madre intentaron retenerle. Volvieron a morder sus piernas pero él ya no tenía nada que perder y ganó".


La parte final del texto sí que tiene una naturaleza más plagiadora, digamos, porque la escribí tras una frase escuchada en una canción de Christina Rosenvinge llamada 'Glue'.  De hecho todo el relato se desencadena desde ese final del texto, hacía atrás, con esa lucha entre perro y araña como origen.

"I was raised by hungry dogs and spiders / that is why my legs are long, but hairy".



martes, abril 07, 2015

'Bad As Me' de Tom Waits

'Bad as me' es el décimo séptimo disco de Tom Waits. Es la primera publicación del cantante después de siete años sin sacar al mercado un trabajo completamente inédito. Siete años no son muchos, tampoco son pocos; sólo es tiempo ("And it's Time Time Time"); no es nada. Todo es presente y no existe la  buena o la mala memoria porque hay algo más importante, no identificable, en nosotros que funciona con un mecanismo propio basado en la acción/reacción.

No sé si me explico, estoy perdiendo el hilo, pero quiero decir con lo antes escrito que Waits pulsa en la tecla, es una distinta pero sigue siendo su tecla, y mi cuerpo reacciona de forma involuntaria: una mueca, piel de gallina...

Aclaro que mi experiencia con Waits es bastante atemporal y está cogida con pinzas de diferentes colores, tamaños y materiales.  Las más firmes son mi veneración por 'Rain Dogs' y, sobretodo, 'Bone Machine'. Las más endebles, esas que se caen o se rompen y hay que montarlas ajustando los trozos a la fuerza con ese muelle metálico, son las compuestas por diferentes temas que han sido para mí importantes aún desconociendo, en algunos casos, a qué disco pertenecían:  Falling Down, Cold Cold Ground, Blue Valentine, The Heart of a Saturday Night, Hold On, Long Way Home... Todas tienen su historia, por cómo las fui encontrando, y todas forman ese universo Waits en el que creo que todos convivimos.

Tom Waits publica este álbum a sus 61 años. Nos sigue hablando de autopistas y de huidas, que en muchos casos suenan a regresos; un largo camino a casa puede ser una huida.

Sensación de viaje, uno emocional y, por momentos físico, es lo que 'Chicago' me provoca. Me hace sentir prisa por realizar un viaje y miedo a perder un tren o un avión que, independientemente de ser una ida o una vuelta, es esperanzador ("Maybe things will be better in Chicago"). Toda una colección de sonidos de viento que hacen que la canción casi desprenda vapor; armónicas, trompetas, saxos, clarinetes... Hilados con la guitarra de Keith Richards y Marc Ribot. ¡Todos a bordo!.


Si algún día quisiera comenzar una guerra usaría 'Hell Broke Luce' como banda sonora, donde Waits hace un juego de palabras con la expresión 'All Hell Broke Loose'.  Uno imagina a un grupo de jugadores de rugby haciendo la haka para meter miedo al adversario. Waits usa un tono marcial, gutural. Ruidismo, sin máquina de huesos; aquí hay metralletas. Parece mentira pero es Keith Richards el que añade coherencia. "I come down from the meth/So I slept, slept."

"Guerra y la lucha interminable" como norma pero una vez derribada la muralla, continuaría martilleando con el blues siderúrgico de 'Raised Right Men' con un Waits enfadado, convirtiendo en polvo los escombros con la ayuda de Flea, aporreando con el bajo, y de Casey Waits, el hijo mayor de Tom, marcando, a base de percusión, el frenético ritmo.

A veces la mejor forma de afrontar los problemas es perderse... En 'Get lost'una de mis favoritas, Waits retoma el discurso Beat en el que moverse es casi más importante que respirar, por no hablar del tiempo o el dinero "Time it don’t mean nothing, Money means even less". Ritmo vertiginoso en el que Waits parece gustarse a sí mismo, y mucho, demostrando su  gran dominio del registro. En fin, "nos perdemos".


"La carretera es la vida", decía Kerouac y 'Face to the highway ' parece una huida en sentido contrario; La vida necesita ser recorrida. Cosa que, en términos beats, podría servir para aplicarle una ingeniería inversa a la realidad, "Ocean wants a sailor/Gun wants a hand, money wants a spender and a road wants a man", para que ésta suene más bonita, doblemente real o para que simplemente todo cobre algún sentido (o para que algo cobre todo el sentido).

Para hablar del siguiente tema imagino que estoy en una escena que tiene un tremendo tufo ochentero, del bueno, que se hace más evidente cuando aparece un cantante que actúa haciendo playback y que lleva una de esas camisas de chorreras que hemos visto en películas antiguas. Vamos, directamente estoy pensando en la escena de 'Blue Velvet' en la que un tipo similar al que imagino se pone a cantar el 'In Dreams' de Roy Orbison. Ahora interpreta 'Back in the crowd' mientras que al pobre Dennis Hopper, que estás en los cielos, le comen mil demonios cuando canta como lo hace Waits en esta canción; entre dientes.


Con 'Kiss me' me pasa parecido pero la caída se agudiza por el toque jazz; cada punzada de cuerda duele como un pellizco en el brazo. Letra sencilla, desnuda, cantada como un susurro que suena a través de un contestador. Especie de pre-cuela de 'Blue Valentines' en la que Waits casi se lo guisa y se lo come todo tocando piano y guitarra.

Con Ribot a la guitarra, aparece 'Last leaf', la última hoja del árbol, en la que Keith Richards acompaña al borracho en ese último gesto de resistencia. Puede que esa última hoja sea en realidad "esa sensación". Como ya nos dijeron, era algo que no se podía cambiar...

Waits se deja la cabeza y la garganta en 'Satisfied' y homenajea a su amigo Keith Richards, que toca en esta canción la guitarra junto a Les Claypool."When I’m believing, When I’m grieving, When I’m shaking, When I’m praying, When I’m staying: Satisfaction". Más "Satisfaction" cuando cita a los Rasca y Pica de los Stone; Mr Richard y Mr Jagger. Seguro que al rollingstone le hubiera hecho mucha gracia que Waits hubiera dicho "Mrs" en lugar de "Mr".

'New Years Eve' es una especie de villancico que Waits se lleva a su terreno, que bien podría ser la respuesta a aquella postal navideña que le enviaba una puta a un tal Charlie. Tom pasa lista a ritmo de acordeón, tocado por David Hidalgo, y arrastrando las vocales dejándose la voz que le queda, siempre más de la que incluso él imagina. Genial cómo acopla el final del clásico navideño por antonomasia; el 'Auld Lang Syne'.


En 'Bad as me' Tom hace una fiesta del halo siniestro que siempre le ha acompañado. A ésta se le unen su hijo, con la percusión, y Ribot, con la guitarra. Waits enumera una lista de cosas malas que luego no lo son tanto. En fin, si le cortas sangras como te pasa a ti o a mí. Si te paras a pensarlo; todos somos malos a los ojos de alguien que se cree mejor y eso es algo que nunca va a cambiar por mucho que intentemos ser mejores, en caso de que nos importara...

En 'Talking at the same time' todas las noticias son malas. ¿Las hay de otro tipo?. Waits añade el punto desgarrador a base de susurros y de un gran acompañamiento musical; todos están tocando al mismo tiempo, podríamos decir también.

El silencio que se produce tras un alboroto puede llegar a ser ensordecedor. Imagino el final de un barullo en el que todos callan salvo un tipo borracho, al que nadie nunca hizo caso, que se pone a cantar mientras se aleja a toda prisa, con ruedas en lugar de pies, en una nueva huida, forzada, hacia el fin del mundo ("All roads lead to the end of the world"). Maravillosa 'Pay me' con una preciosa letra, al nivel de otras canciones que, en mi opinión, son pura poesía; pura literatura. Pondría 'Who are you?' de ejemplo. Destacar a Kathleen Brennan en su labor compositora. Infalibre tándem el de Brennan & Waits.


Jugueteosimpático en el primer tema del bonus que Waits lanzaba en una versión especial. "She Stole the Blush". Tema muy agradable que da paso al más agradable aún "Tell me". Sé que es un tema menor donde la letra roza lo infantil pero es una de mis favoritas. "Why write 'I love you' on every page"... Imagino a la bella Janette Desautel (personaje de Treme) bailándola sola mientras agita un pañuelo.


Sin entrar en comparaciones con otros discos, o con otros Waits, creo que es un buen disco; Un gran regreso. En líneas generales; destacar la presencia de Marc Ribot, le acompaña desde los ochenta, y de Keith Richards, toca en cuatro temas. David Hidalgo se encarga de poner cierto estilo de corrido y blues. La voz de Waits sigue siendo la protagonista. Sigue siendo el destino al que va todo sonido que sale de cada instrumento. Como si de un agujero negro de personalidad se tratara.

Forzando mucho la máquina, identifico en 'Bad as me' una narrativa que le da cierta conceptualidad, una muy americana (salir de una racha de mala suerte para buscar una vida mejor) que quizás el disco no tenga. Cogiendo de ejemplo a 'Back in the crowd'; todo es una batalla en la que domina una gran nube gris pero en el que se ven algunos claros. Si me preguntas; the blue is winning, que diría Rust Cole.


lunes, abril 06, 2015

Como Sarah Linden (I)

Hoy es mi penúltimo día en mi puesto de trabajo, llevo en un brazo estampada mi fecha de caducidad:  Consumir preferentemente antes del 01/04/2015.

Consumido no sé pero, quizás, sí amortizado y todo lo desmotivado que una persona puede estar, esto sí que es seguro. Lo mejor, sin duda, es que me larguen para empezar de cero en otro sitio, otro cliente y en otra tecnología. La pena es no poder tener más cambios.

Lo cierto es que siempre quise mantenerme en el puesto que estoy a punto de abandonar, por aquello del "más vale malo conocido", haciendo cosas que siempre prometí no hacer. Quedarme más tiempo del debido o conectarme al trabajo desde casa a horas intempestivas. 

No todo es negativo porque siempre supe dar respuestas agradables a preguntas hechas en muy mal tono. Esto es positivo porque nunca me rebajé a esos niveles en los que suele caer la gente que se pone muy nerviosa cuando no sabe mucho sobre un tema o, directamente, no tiene ni idea de lo que habla. En mi haber también está lo de no haber reído las gracias de los que se creen muy graciosos. No resultó difícil porque no sé hacerlo

Después de un tiempo comprobé que todo eso de hacer horas extras no remuneradas no servía de nada ni me reportaba ningún agradecimiento. Sólo subía el nivel de exigencia al mismo tiempo que rebajaba mi motivación. Cuando ésta tocó suelo entré en esa fase Bartleby en la que uno prefiere no hacer nada más allá de lo básico para sobrevivir, laboralmente hablando.

Esto no es una crítica al sistema o a mis jefes. Es pura autocrítica por haberme dejado llevar a cambio de un sueldo. Éste, mejor o peor, es una porción del resto de la tarta que otros se reparten para seguir alimentando al río que me arrastra desde hace unos ocho años hacia vete tú a saber dónde.

Lo peor de todo es que no sueles ser tú el que decide salir de esta espiral laboral. Son otros, o el tiempo, los que deciden cuando sobras o cuando eres necesario en otra parte para aparentemente hacer algo diferente. Una posición con otro nombre, contexto, empresa, o incluso sueldo, no es otra cosa que el reciclaje de una pieza. Otro ladrillo más en el muro.

Ufff



(30/04/2015)

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