miércoles, octubre 29, 2014

La teoría del todo.

Supongo que nada tiene que ver la filosofía, con la que estoy tomando contacto estos días de forma muy básica, pero me he encontrando últimamente con lecturas que hacen que me cuestione ciertas cosas.

No son lecturas científicas en sí, salvo por pequeños pasajes como éste de 'La teoría del todo' de Stephen Hawking. Por ejemplo, en fragmentos de la reciente leída 'Cánada' de Richard Ford se pregunta, o así lo interpreto, si es el futuro que uno espera es lo que termina determinando tus acciones en el presente. Claro, uno se pone a mirarlo desde un punto vital, lineal en el tiempo, y piensas que no, que el futuro lo decides tú, o al menos es lo que te gustaría que realmente sucediera.

Esto no tiene nada que ver con el texto que pongo a continuación porque lo de Ford es sólo literatura con cierta filosofía y lo de Hawking es ciencia, con su propia filosofía,  con cierta literatura.

"¿Por qué recordamos el pasado pero no el futuro? Las leyes de la ciencia no distinguen entre el pasado y el futuro...

A pesar de todo, hay una gran diferencia entre las direcciones hacia adelante y hacia atrás del tiempo real en la vida ordinaria. Imagine un vaso de agua cayéndose de una mesa y rompiéndose en pedazos en el suelo. Si usted lo filma en película, puede decir fácilmente si está siendo proyectada hacia adelante o hacia atrás. Si la proyecta hacia atrás verá los pedazos repentinamente reunirse del suelo y saltar hacia atrás para formar un vaso entero sobre la mesa.

Usted puede decir que la película está siendo proyectada hacia atrás porque este tipo de comportamiento nunca se observa en la vida ordinaria. Si se observase, los fabricantes de vajillas perderían el negocio. La explicación que se da usualmente de por qué no vemos vasos rotos recomponiéndose ellos solos en el suelo y saltando hacia atrás sobre la mesa, es que lo prohíbe la segunda ley de la termodinámica.

Esta ley dice que en cualquier sistema cerrado el desorden, o la entropía, siempre aumenta con el tiempo. En otras palabras, se trata de una forma de la ley de Murphy: ¡las cosas siempre tienden a ir mal! Un vaso intacto encima de una mesa es un estado de orden elevado, pero un vaso roto en el suelo es un estado desordenado. Se puede ir desde el vaso que está sobre la mesa en el pasado hasta el vaso roto en el suelo en el futuro, pero no así al revés.

El que con el tiempo aumente el desorden o la entropía es un ejemplo de lo que se llama una flecha del tiempo, algo que distingue el pasado del futuro dando una dirección al tiempo. Hay al menos tres flechas del tiempo diferentes. Primeramente, está la flecha termodinámica, que es la dirección del tiempo en la que el desorden o la entropía aumentan. Luego está la flecha psicológica. Esta es la dirección en la que nosotros sentimos que pasa el tiempo, la dirección en la que recordamos el pasado pero no el futuro. Finalmente, está la flecha cosmológica. Esta es la dirección del tiempo en la que el universo está expandiéndose en vez de contrayéndose.

Pero ¿qué ocurriría (y cuándo) si el universo dejase de expandirse y empezase a contraerse? ¿Se invertiría la flecha termodinámica, y el desorden empezaría a disminuir con el tiempo? Esto llevaría a todo tipo de posibilidades de ciencia-ficción para la gente que sobreviviese la fase en expansión y llegase hasta la fase en contracción.

¿Verían vasos rotos recomponiéndose ellos solos en el suelo y saltando sobre la mesa? ¿Serían capaces de recordar las cotizaciones de mañana y hacer una fortuna en la bolsa? Podría parecer algo académico preocuparse acerca de lo que ocurriría cuando el universo se colapsase de nuevo, ya que no empezará a contraerse al menos durante otros diez mil millones de años.

Pero existe un camino más rápido para averiguar qué ocurriría: saltar dentro de un agujero negro. El colapso de una estrella para formar un agujero negro es bastante parecido a las últimas etapas del colapso de todo el universo. Por tanto si el desorden fuese a disminuir en la fase contractiva del universo, podría esperarse también que disminuyese dentro de un agujero negro.

De este modo, tal vez un astronauta que cayese en uno sería capaz de hacer dinero en la ruleta recordando adónde fue la bola antes de que él hiciese su apuesta. (Desafortunadamente, sin embargo, no tendría tiempo de jugar antes de convertirse en spaghetti. Ni sería capaz de decirnos nada acerca de la inversión de la flecha termodinámica, ni de depositar sus ganancias, porque estaría atrapado detrás del horizonte de sucesos del agujero negro.)"

Ya digo que ando alejado de todo esto, estoy leyendo a Kant y por ahora sólo está delimitando la ética, la lógica, la experiencia, la metafísica...  Por ahora no iré mal si no termino mezclándolo todo.

lunes, octubre 27, 2014

'Canadá' de Richard Ford.

«Primero contaré lo del atraco que cometieron nuestros padres. Y luego lo de los asesinatos, que vinieron después. El atraco es la parte más importante, ya que nos puso a mi hermana y a mí en la senda que acabarían tomando nuestras vidas. Nada tendría sentido si no contase esto antes que nada».

Éste es el gran comienzo de 'Canadá' de Richard Ford. Un breve resumen que podría decirse que destripa toda la trama del libro. Esto ilustra bien la idea de la importancia que tienen en esta novela, y también podría decirse que en la vida de un niño de quince años, los motivos que desencadenan ciertos hechos. Las preguntas que no nos hacemos son, a veces, la parte más importante de todo.



En' Canadá' el narrador, un profesor llamado Dell Parsons, cuenta lo que le ocurrió cuando tenía quince años. Como decía en 'Boyhood' las cosas que le pasan a un niño son las consecuencias de las acciones de sus padres. En este caso estas "acciones" son aquellas que rodean y que provocan el atraco de un banco.

Lo padres de Dell no son Bonnie and Clyde precisamente. Su madre es hija de inmigrantes polacos que soñaba con una vida mejor, menos mediocre que la que su marido le ofrece y obliga, éste es militar y sus continuos traslados provocan que muchos planes, sobre todo aquellos que requieren cierta estabilidad, nunca sean posibles. La búsqueda de éxito, económico, por la vía rápida no funciona, nunca lo hace si de la clase media hablamos. Esto provoca ese punto de desesperación que hace que una persona cometa una tontería. A la par, o puede que peor, que esta desesperación está la locura de quien apoya e incluso colabora en la materialización de esa tontería. El atraco de un banco en un pequeño pueblo de Dakota del Norte (No es Fargo).


«Pero la carretera negra era como mi vida, una vida que se iba alejando de mí a una velocidad tremenda, y no había nadie que pudiera detenerla»

Es un ejemplo de las sencillas frases que podemos encontrar en 'Canadá'. Ford utiliza un estilo clásico, muy americano si puede llamarse así. Frases sencillas y efectivas. Verídicas y cargadas de sentimientos procesados después de muchos años. Que la historia, los recuerdos, sea escrita desde el punto de vista de un sexagenario hace que todas los pensamientos de Dell sean inteligentes, muy meditados, sin perder la efectividad emocional. Éste aspecto es importante, esta historia contada sin el sentimiento de un chaval que se encuentra solo en mundo no es nada y tampoco sería nada si éstos no son puestos de forma ordenada y coherente sobre papel.

Hay ciertas obras que, no sé bien por qué pero de alguna forma lo intuyo, gustan más a personas que aspiran a ser escritores, no en un sentido profesional sino en uno de supervivencia (necesidad de "saber que había sido la vida cuando la estaba viviendo"). 'Canadá' la siento como una de ellas al igual que lo sentía con otras obras de Bolaño, Kerouac o el propio Hemingway. Como si esas novelas contuvieran las claves para convertir a una experiencia en una historia.

'Canadá' se convierte en el descubrimiento del año, debería poner esta opinión en cuarentena porque habrá que esperar a que se me pase la cogorza literaria que tengo desde que terminé el libro. Una buena historia muy bien contada. Puede que el verdadero descubrimiento sea el de Ford, tras esta gran experiencia es inevitable indagar en su obra y seguir leyendo/viviendo.



viernes, octubre 17, 2014

Cosas sorprendentes que he aprendido hoy (II): Los buzones de correos siguen existiendo.

Estoy seguro de que a más de uno le habrá ocurrido lo que a mí durante esta semana. Resulta que debía enviar por correo un documento a una institución. Conseguir el documento fue lo más sencillo, de hecho alguien se encargo de hacerlo por mí, sin embargo planear y llevar a cabo el proceso de enviar una carta por correo convencional me dejó cierta sensación de inutilidad.

Los viejos tienen razón, no estamos volviendo estúpidos con tanta tecnología, aunque también es posible que sea simple proceso evolutivo, aprendemos a hacer ciertas cosas y nos olvidamos de otras, como si la cabeza fuera una cola FIFO (First Input, First Output). El proceso nuevo machaca al antiguo.

El caso es que sabía lo del sobre y sabía lo de ponerle sello. Sé donde hay que poner la dirección de envío y donde el remite. Una vez cerrado el sobre, puesto el sello y ese documento dentro... ¿Dónde están los buzones de correos? Es más ¿Siguen existiendo?.

Mi cabeza, FIFO, pensó que si aún se venden sellos y sobres tienen que existir los buzones, aunque sean simbólicos e incrustados en oficinas de correos.  Intenté encontrarlos en algún tipo de mapa en internet que indicara su localización pero imposible. No existe esa información, sólo existe la preocupación, en foros, de esa falta de información.

El único recurso que queda es el de hacer de explorador y salir a la calle mirando bien en todas las esquinas. Suele ocurrir que recorres dos o tres manzanas y ahí está, en esa calle por la que pasas a diario. Un cilindro amarillo en el que no habías reparado hasta que lo has necesitado.  ¿Ignoramos de la misma manera todo lo que no necesitamos? De ser cierto creo que nos estamos perdiendo muchas cosas que quizás no serían útiles.

Mi aportación es la siguiente: He descubierto tres buzones:

El primero de ellos está situado en la esquina en la que se cruzan las calle Gaztambide con la calle Fernández de los Ríos.

El segundo en  la calle Alcalá esquina con calle Alegría de Oria y el tercero, éste es azul, está algo más abajo, dirección centro, frente al centro comercial Alcalá Norte.



Iré añadiendo, bajo la etiqueta buzones, la ubicación de aquellos en los que repare. Me comprometo a hacerlo hasta que la sensación de necesidad desaparezca y vuelvan a hacerse transparentes.




jueves, octubre 16, 2014

La noche más larga del año

No podía imaginar que aquella noche de reyes iba a terminar siendo la más larga del año. Acabó el Lunes pasado y casi de forma inmediata, con las primeras luces del día, empezó a sonar la canción que vino a dar nombre a todo este periodo de tiempo.


La medida, en tiempo, de esa noche más larga del año es de diez meses justos. Son los que han pasado desde que escuché aquel Mr Tambourine que, por aquellas circunstancias, me sonaba tan distinto y tan lleno de significado, hasta el lunes pasado.

Hoy esa sensación de encontrarle significado a una canción que he escuchado mil veces vuelve a recorrerme todo el cuerpo de una forma diferente y duele si me paro a escucharla bien su letra. Si encontrar ese significado pasa por intentar entender algo que me hace sentir mal no lo quiero.

Sé que no elijo sentirme mal cuando alguien falta. Sí que elijo muchas cosas. Entre ellas, la música que escucho y el orden de unas palabras que puedo sacar de contexto las veces que yo quiera. La noche más larga del año terminó y quiero pensar que estás en un sitio mejor. Ahora a vivir, con amor y absurdidad.











jueves, octubre 09, 2014

Utopía ¿En quién podemos confiar?

Voy a hablar sobre Utopía, serie emitida por la Channel 4 británica. Destriparé la trama de las dos temporadas emitidas hasta el momento así que si no la  has visto sal de aquí.

Estos días están resultando bastante confusos y extraños. Vivo en Madrid, ciudad en la que se ha producido el primer contagio de ébola fuera de África. Hablamos de África como si fuera un lugar imaginario, el continente menos importante, como  si todo lo que ocurriera allí no afectara al resto del planeta, éste creo que es el problema principal de todos los que nos pasan aquí; en el primer mundo. Y no sólo el de la crisis del Ébola.

Dejando a un lado la horrible gestión de la consejería de Sanidad de la comunidad de Madrid y la vergonzosa actuación de la Ministra de Sanidad, Ana Mato, hablaré de la trama de una serie que trata de conspiraciones a un alto nivel con unos intereses más bien confusos. Dicho esto no creo en ellas pero me parecen interesantes y extrañamente aplicables a los problemas globales actuales.

La tierra tiene un serio problema de superpoblación. Es un hecho y este problema sigue creciendo. Desde cierto punto vista el ser humano es una máquina de consumo de recursos; a más humanos, menos recursos, más explotación. Circulo vicioso que hará, más tarde que temprano, que este planeta muera.

Todos vamos a morir, el sol desaparecerá y el planeta Tierra con él. Muchas mentes conspiranoicas nos hablan de las medidas que la gente que tiene el poder en este planeta está llevando a cabo para "salvar el planeta". Las piedras guía de Georgia, por ejemplo.

Por un lado "salvar el planeta" pasa por matar a mucha gente, así sin comillas, o por hacer que el número de nacimientos se reduzca radicalmente. Por el otro, la gente que tiene poder no es la misma que vemos en las grandes conferencias mundiales. No sería Obama, Cameron, Hollande, Merkel... serían servicios de inteligencia, farmaceúticas e instituciones médicas. Otros hablan de sectas masónicas, sociedades secretas de elite, o incluso un poder superior judío.

En Utopía, haciendo un resumen lineal de la trama saltándonos la estructura de la serie, se cuenta el desarrollo de un proyecto para la creación de una vacuna que esterilice a gran parte de la sociedad actual. El compuesto introducido se llamaría "Janus", en la serie es descrito en un cómic realizado por un loco llamado Phillip Carvel, que habría sido el científico que ha desarrollado todo esto a petición de Mr Rabbit, cabeza de la organización que salvaría al planeta, The Network (Éstos habrían sido los responsable de la muerte de Aldo Moro o del ascenso al poder de la Thatcher).

Un grupo de jóvenes foreros que se conocen a raíz de su admiración por el manuscrito del cómic son los que tratan de evitar esta gran conspiración a nivel mundial.



Este cómic contendría la información completa de "Janus", incluido un factor sorpresa del que The Network es consciente y pero que desconoce y necesita saber antes de su distribución. El manuscrito termina siendo un cebo para capturar a la hija de Carvel, Jessica Hyde que se ha unido al grupo de foreros.

Where is Jessica Hyde? termina siendo un mantra en la serie. Su sangre contiene a "Janus", primera infectada, podría decirse, y portadora de la molécula que contiene el destino del planeta. Aparece, renace de la muerte, el padre de Jessica. Carvel está medio loco, habla en rumaní y porta en su brazo la marca de un superviviente de un campo de concentración.

La idea de The Network es propagar el virus de la gripe rusa a escala mundial. Esto provocaría el miedo que haría que una inmensa mayoría de la población se vacunara contra esta gripe con "Janus", o esterilidad, incluida.

Se descubre el ajuste de "Janus" que resulta ser bastante importante; ésta sólo serviría a aquellos que compartieran raza con Carvel o, lo que es lo mismo, la gripe rusa terminaría con todos aquellos contagiados, serían todos, y si no muchos, los seres humanos exceptos los maltratados romanies. Justicia histórica.

Lo de la esterilidad queda en un segundo plano. Todo es mucho más grave de lo que se pensaba pero al señor Conejo le da igual ocho que ochenta y decide seguir adelante con el plan. Le matan, aunque es una mujer hablo en masculino, y es uno de los chicos que en un principio querían detener las acciones de The Network quien le sustituye.



Siempre hay un plan B y éste funciona para detener el holocausto. No obstante el nuevo señor Conejo quiere seguir con el plan de forma acotada pero lo suficientemente importante como para hacer que la gente se vacune/esterilice.

El único punto de la serie, existen otros muchos basados en ser un producto de ficción, que quiero destacar es el de no haber buenos ni malos. En principio todos buscan salvar el planeta, unos de los otros y los otros del agotamiento que provoca el consumo del resto. Los medios no son los adecuados, eso está claro, pero todo aquél que ha buscado un éxito económico ha terminado mal.

No hay bando bueno, no hay bando malo. Hay una sociedad futura que se extinguirá. Es egoísta pero seguro, quiero pensarlo, que vamos a tener recursos por otros ¿100?, ¿200 años?, Pensamos que la ciencia avanza y que alguna solución tendrán para no extinguirse en ese futuro incierto. ¿Debemos actuar? ¿Deben actuar otros? ¿Debemos permitir que actúen?...




La conspiración de esta serie es aplicable a muchos casos ya que parece estar basada en otros más antiguos y recientes. No hace falta rebuscar mucho en la historia para encontrar lo sucedido durante la gripe A. El miedo de aquellos días promovido por  la gravedad que los gobiernos le habían dado, éstos alentados por la OMS. Compra de millones de vacunas que al final no resultaron útiles porque el contagio no tuvo la dimensión temida.

Las cifras de todo el montante de vacunas unidas las lagunas que aún quedan de aquellos días hace pensar que, como mínimo, existió un interés económico en dicha crisis. Los gobiernos de los diferentes países no pueden no comprar una vacuna ante una amenaza mundial. Es fácil prever el éxito de dicha jugada.

También es fácil sospechar por lo que todo esto lo pongo muy en cuarentena. No soy dado a pensar que todo está escrito por élites, que somos marionetas de otras marionetas. Me irrita mucho escuchar a aquellos ignorantes que van lanzando mensajes del tipo "El VIH no existe".

Estamos en una época donde la información es inabarcable y en la que hay que saber muy selectivo a la hora de obetnerla. Hay millones de teorías en la red y seguro que existe al menos una que justifica cualquier gilipollez que se te pase por la cabeza.

Dicho esto ¿En quién podemos confiar?






*Actualización: Pocas horas después de haber escrito este post, Channel 4 informa que la grabación de la tercera temporada ha sido cancelada. 

¿Casualidad? Lo dudo...

miércoles, octubre 08, 2014

De Bernie Gunther a Johnny Worricker

Son muchos los personajes que me he encontrado visitando las obras del género negro. Es probablemente el género con el que más disfruto y uno de los pocos vicios de los que no me siento culpable. Coincidió en el tiempo la lectura de Pálido Criminal con el visionado de The Worricker Trilogy donde he encontrado a dos prototipos de protagonistas muy diferentes entre sí.

Pálido Criminal es la segunda parte de la "Trilogía berlinesa" ("Berlin Noir") escrita por Philip Kerr. Antes había leído Violetas de Marzo de la que pensaba que había escrito reseña pero parecer ser que no. El protagonista es Bernie Gunther y la obra está ambientada en el Berlín prebélico de 1938.



Bernie había dejado la Kripo bastante harto de la influencia nazi en este cuerpo policial. Decide ser un detective privado de la vieja escuela, que por entonces sería bastante nueva. En esta novela  Gunther tiene un socio, Bruno Stahlecker, que muere al principio de la novela. Eso junto con otras circunstancias le obligan a reintegrarse en la Kripo para resolver los asesinatos a niñas, todas con un perfil bastante ario, trabajando bajo las órdenes de Reinhard Heydrich, sádico general de las SS.

No voy a hacer un resumen de la trama, recomiendo leerla porque es una obra muy entretenida que deja bastante claro el ambiente que se respiraba por aquellos días en Berlín. De la manipulación de la sociedad en base a la propaganda al todo vale con tal de generar el odio contra los residentes judíos.

Es el carácter de Gunther lo reseñable sin salirse un paso del abc del detective protagonista de una novela negra. Al leerlo uno se lo imagina todo en blanco y negro. Voces profundas, mujeres de rubio platino y mucho cinismo. Frases ingeniosas dichas por tipos duros. Pragmatismo a la hora de tomar decisiones y más cuando uno está a sueldo del diablo.

Contrasta con el otro personaje del que quiero hablar, Johnny Worricker. Un estilizado espía a sueldo del MI6. Educado, silencioso, que sólo tiene el vicio de enamorarse y casarse una y otra vez. Aquí sí que tenemos una imagen, la de Bill Nighy.



Cuando sea viejo quiero parecerme a él. Es más, quiero ser él para que pese a la edad me quede bien el traje y las gafas de sol, para filtrar a la prensa el asesinato del idealista hermano de mi atractiva vecina, Rachel Weisz. Para después huir a Turks & Caicos, descubrir que el primer ministro se quiere enriquecer aprovechando la construcción de campos de tortura secretos.

Gran personaje el de Worricker y muy interesante trama. Podemos ver como el servicio de inteligencia de un país puede hacer caer a un presidente según sople el viento. Una información puede servir para hacerle un favor a alguien o para chantajearle. Para decir "me debes una" y con eso asegurarte el cargo y una buena remuneración.

Excepcional, como siempre, Nighy. También sus compañeras de reparto, Rachel Weisz en la primera y una muy simpática y natural Helena Bonhan Carter en la segunda y tercera. Brillantes Ralph Fiennes en su papel de primer ministro y Christopher Walken como miembro de la CIA. Muy creíble también el dañado personaje al que interpreta Winona Ryder. Gran producción ésta, made in BBC, dirigida por David Hare.

Sólo apuntar que a Nighy lo descubrí en la misma película que a Stephen Rea. Debía ser el año 98 o 99 y la película se llamaba Still Crazy. Aquí se puede ver el dominio de registro de Nighy, que hacía de carcamal rockero en esa película. También el de Rea aunque últimamente parezca encasillado en su papel de bueno, que al final es malo que no lo resulta serlo tanto, Utopia, The Honourable Woman. Ambas geniales.


No es casual que estas obras que tanto me han gustado se desarrollen en dos de mis ciudades favoritas, Londres y Berlín. Ambas quedan perfectamente retratadas y uno casi las recorre de mano de los protagonistas y se reconoce en esos lugares/recuerdos.

lunes, octubre 06, 2014

'El Secuestro de Michel Houellebecq'

Debería haber hablado de esta película hace dos o tres semanas pero se me pasó hasta el día de hoy en el que no sé por qué me acordé de Michel Houellebecq. Debe ser que la prosa de Richard Hamilton, estoy leyendo 'Canadá', me recuerde a la del francés, no lo sé.



Cuando supe de la existencia esta película con ese título, 'El Secuestro de Michel Houellebecq', no me sorprendió. Michel Houellebecq ya anda en ese punto de ser una personalidad reconocida, con sus cosas buenas y malas. Fama de excéntrico, uraño, provocador... En fin; todo un personaje.

Él mismo se había puesto como personaje en la genial 'El mapa y el territorio', de forma muy similar a la de otro autores; Martin Amis en 'Dinero', o a la de Auster en muchas de sus obras, aunque lo haga cambiando el orden de las letras que forman su nombre.

En esta película se hace una especie de homenaje a esta mala fama de Houellebecq. Vemos al principio a un tipo extraño y excéntrico. Hombre solitario de conversación interesante, puede que también pedante, que en muchos momentos se encuentra solo, o con su agente o con más gente pero al fin y al cabo solo, así en cursiva.

Tras una introducción en el que se nos muestra la vida de Houellecq es secuestrado por una banda formada por tres hombres. En principio parecen hostiles porque, al fin y al cabo, están secuestrando a un hombre. Pronto simpatizarán con el escritor francés que de alguna forma extraña pasará a formar parte de la banda.

Película de situaciones muy absurdas. Houellebecq entrenando lucha con uno de los secuestradores, haciendo una llave que casi asfixia a uno de sus secuestradores. Pidiendo a la madre de uno de éstos la contratación de una prostituta. Bromeando sobre quién es el autor intelectual del secuestro (¿Hollande?) y sobre todo bebiendo.

Bebiendo todo tipo de alcohol. Eso en un principio porque más tarde reclama un Rioja a sus secuestradores. Rogando por un mechero que nunca llega, siendo ésta la situación que más conflictos le provoca con sus captores. Tras estas borracheras síndromes de abstinencia que fortalece ese síndrome de Estocolmo a la inversa.


Una muy interesante película que podría describirse con una de esas frases que suelen utilizarse para su promoción. Houellebecq hace la comedia que ya no hace Woody Allen,  frase que no deja bien al cineasta neoyorkino aunque uno sí que aprecia el parecido con las historias que Allen hacía y protagonizaba hace años.

Dirigida por Guillaume Nicloux de forma poco artificiosa y austera. Destacar que no sólo Houellebecq utiliza su nombre real, el resto de protagonistas también son ellos mismos. Esto deja al escritor en un nivel muy terrenal. Unido a su amable comportamiento desmitifica su fama o se ríe de ella. Es tan raro como pensábamos pero es simpático, ingenioso y absurdo.

A nivel personal me hizo gracia que Houellebecq fuera protagonista de una historia porque también en una ocasión se me hizo personaje en un relato que no he terminado, no sé si lo haré. Cuando empecé a escribir la típica reseña que suelo hacer con los libros que leo y que estimo "reseñables" me puse una entrevista que al francés le habían hecho en Pagina 2, un gran programa sobre literatura de La 2,

El caso es que la escuché en el trabajo sin poder verla, uno es como es pero hay que respetar ciertos límites. Sólo disponía del audio, el entrevistador preguntaba en español y el escritor respondía en francés sin usar traducción porque la imagen iba acompañada de subtítulos.

Fue al cabo de unos cinco minutos cuando me di cuenta de que no estaba entendiendo lo que el autor de Plataforma respondía pero durante ese tiempo lo había escuchado como si lo comprendiera todo, creo que incluso asentía. En el momento en el que caí en la cuenta pensé que qué cojones estaba haciendo.

Rápidamente lo corté, podía verlo luego en mi casa, y seguí escribiendo la reseña obviando aquella entrevista. Al comentario final le añadí lo que me acababa de ocurrir. Lo hice de forma maquillada añadiendo ficción al asunto. Había entendido, de forma incomprensible, a Houellebecq y de esa forma había descubierto que entendía el francés, de una manera más musical que relativa al lenguaje en sí, sin haberlo estudiado.

Entonces la historia se alargaba porque me convertía en una especie de superhéroe que tenía como súperpoder la facultad de comprender francés. A partir de aquí ya mi historia empezaba a hacer aguas porque no sabía si hacerme un plagiador en potencia, adaptando obras francesas al castellano, o tasador de obras francesas.



La segunda opción era la mejor. Entendía el significado de estas obras mejor que nadie porque lo hacía a un nivel más primitivo que el resto de críticos. Además podía unir mi relato con El Mapa y el territorio, que de alguna forma habla sobre la tasación del arte en sus distintas disciplinas.

Lo que sí era un factor común en estas dos opciones es que yo conocía a una mujer francófona a la que podía entender a todos lo niveles, otra especie de superpoder el de tener la capacidad de entender a una pareja, y que lo que me convertía en superhéroe se desvanecía al conocer en persona a Houellebecq con el que, en algún punto de la historia, tenía un encuentro.

Al final ni publiqué la reseña ni el relato. De alguna forma esta no publicación representa lo inabarcable que es la literatura, más allá de la dificultad de poder vivir algún día ella; batalla perdida de antemano. Uno dispone de todos los recursos del mundo. Puedes volar, puedes entender francés puedes introducir en tu relato a la personalidad que quieras. Pero hay que dar cierto sentido, tienes que hacerlo accrochable. Dar forma a una historia y saber ponerle fin, es el tipo de superpoder por el que yo mataría.




jueves, octubre 02, 2014

'El Pabellón de Oro' de Yukio Mishima.

Decidí leer esta novela japonesa porque el traductor de esta obra era Juan Marsé (Últimas tardes con Teresa). Es la primera vez que selecciono un libro por este motivo aunque alguna vez sí que he leído alguna obra de un determinado autor, en lugar de otra, porque el traductor era el habitual. Pasa con las primeras obras de muchos, Chuck Palahniuk, por ejemplo.

Es algo bastante desconcertante porque hace que me pregunte hasta qué punto una obra se deforma en su traducción. Ni qué decir tiene cuando una obra pasa de su lenguaje original a otro X y posteriormente se pasa de la lengua X a la Y. Puede suceder eso del teléfono escacharrado, la obra puede verse afectada, incluso puede ser mejorada pero de alguna forma deja de ser lo que el autor pensó al escribirla.

Imagino que eso pasó con esta obra. Pongamos que un francés que sabía japonés la tradujo a su idioma y luego Marsé tradujo a español la versión francesa.  Todo esto es conjetural, puede que Marsé sepa japonés, de alguna forma el catalán mostró su fascinación hacia lo oriental en 'El embrujo de Shangai', ciudad china aunque la obra no deja de ser un poco apátrida, soñadora.

Durante esta lectura llegué a dudar la autoría de Marsé como traductor porque encontraba términos muy sudamericanos, "platicaba" por ejemplo. La última páginas del libro confirmaban que el autor de 'Últimas tardes con Teresa' era el traductor.

'El Pabellón de Oro' cuenta la historia de un niño llamado Mizoguchi que es tartamudo. Esto le hace alejarse del mundo, ser un bicho raro dentro de la normalidad de la época. Esa inclusión se mezcla, de mala manera, con el futuro que ha heredado de su padre. Su padre soñaba con que fuera prior de 'El Pabellón de Oro' y desde niño éste le inculcó que este templo era un especie de concentración de toda la belleza del mundo.

Estas expectativas no se ven cumplidas en el momento en el que por fin logra tener a ese pabellón delante. Esta descripción de la insatisfacción me recuerda a la que sentía Marcel al ver a la Berma  en En busca del tiempo perdido. La comparación entre uno cree que es la belleza y la realidad, que a la vista de muchos puede ser belleza pero no para ti, te puede aniquilar, alejarte más aún del mundo.

Esta búsqueda de belleza es comparable a lo que Mizoguchi intenta hacer para convertirse en una persona normal. Buscar la satisfacción en lo que se se supone que a todo humano satisface. Al intentar, por ejemplo, entrar en contacto íntimo con alguna chica la imagen del Pabellón de oro le paraliza y le impide hacer nada.

La historia es perfecta a su manera. El círculo se cierra en cuanto a su relación con o todos los personajes. La desidealización, una nueva decepción, al ver al prior como un humano, con las debilidades que todos tenemos, la muerte de su mejor amigo que termina siendo sustituido por otro "tullido" que consigue triunfar gracias al cinismo, sacando partido de su particular tara, y que de alguna forma logra liberar a Mizoguchi de la suya.

Historia muy bien contada, estilo Marsé mostrando su gran dominio del registro. Aquí no hay Pijoaparte ni Holden Cautfield, es la visión de un chico con problemas, atado por su destino y por su tartamudeo.

"Siempre he tenido el presentimiento de que todas las experiencias que me he visto llamado a hacer en mi vida no han sido más que pálidas repeticiones de una experiencia realizada anteriormente bajo la forma más brillante; nunca he podido deshacerme de esta creencia. Incluso tratándose, como aquí, del acto carnal: estaba persuadido de que en un momento y en un lugar, de los cuales había perdido el recuerdo (tal vez con Uiko) había gustado, en forma más aguda y aniquiladora, la voluptuosidad. Ahí estaba la fuente de todo el placer por venir, y mi goce presente no consistía en otra cosa que en beber de esta fuente con el hueco de mis manos.

Sí, me parecía haber asistido en alguna parte, en un lejano pasado, a una grandiosa e incomparable puesta de sol. ¿Era culpa mía si todas las que vi después me pareciesen más o menos marchitas?"

Reflexión sobre la imposición de obligaciones y costumbres a los que estamos sometidos y de los que nos es casi imposible liberarnos. Habría que quemar lo que es bello para liberarse. Matar al gato.

"Y bien, ¿tú ves?, con la Belleza ocurre lo mismo. Matar al gato significaba arrancar la muela que causaba dolor, extirpar la Belleza de raíz. ¿Quedaba resuelto el problema? Yo no lo sé. Las raíces de lo Bello, a pesar de todo, no habían sido cortadas, se mató a la bestia, pero no, tal vez, su belleza. Y es para burlarse de esta solución demasiado cómoda que Choshu se pone las sandalias sobre la cabeza. Él sabía, por así decirlo, que no hay otra solución sino soportar el dolor de muelas."

Buena lectura que te hace ir un poco más allá y que plantea dudas obvias que nadie se hace, que nadie quiere hacerse. 

lunes, septiembre 29, 2014

'Boyhood' de Richard Linklater

Este proyecto, más que rodaje, de Richard Linklater (Antes del Amanecer/Atardecer/Anochecer, Waking Life,..) comenzó allá por 2002. Por aquel entonces Coldplay era un grupo que empezaba a despuntar con su genial Parachutes. De ese año son las primeros minutos de la película, Mason, Ellar Coltrane, está mirando al cielo mientras suena Yellow.




Todas las estrellas, y cámaras, brillan para ese niño despistado que pierde mucho tiempo mirando por la ventana y que olvida entregar sus deberes al profesor porque éste no se los pide expresamente.

Año tras año, hasta llegar a 2013, se graba, durante un par de semanas, su evolución. Evolución física, es un niño que crece, engorda, se cambia de peinado y estilo porque es también su personalidad la que evoluciona y define en base a lo que le rodea, a lo que sus padres, interpretados por Patricia Arquette y Ethan Hawke, le enseñan y a las situaciones provocadas por éstos a las que debe amoldarse.

A Mason se le mezclan las cosas típicas (las putadas que su hermana mayor le hace, dudas sobre cualquier aspecto, amistad, chicas, búsqueda de un destino que pase por hacer aquello por lo que crees que tienes talento) con otras más atípicas que son consecuencia de las decisiones de sus padres.

Su madre decide estudiar psicología, ser profesora, encontrar un nuevo marido que sea más maduro de lo que era el padre de sus hijos. Consigue todo esto dando ciertos tumbos sentimentales que provocan mudanzas, huidas que alteran la vida de Sam y Mason.

Su padre tiene una mentalidad artística que le hace parecer inmaduro. Un padre utópico que habla a sus hijos como si fueran adultos, que les pide sinceridad hasta que son ellos los que empiezan a hacer preguntas. Con los años el padre utópico, se vuelve algo tópico porque "vivir es caro" y a veces se hace necesario ser adulto y, hasta cierto punto, responsable.

Es difícil hacer una especie de recap, estoy empezando a odiar este término, de una película de dos horas y cuarenta y cinco minutos que en realidad son once años. Puede que lo mejor ser hacer como en esa escena de La gran belleza; colocar las fotos del niño, hechas día a día, todas juntas y ver como éste cambia.



Lo más efectivo, sin duda, es hacer una foto del antes y del después, de los 400 golpes a los Besos Robados. Una madre llorando, mientras suena Summer Soon de Jeff Tweedy, porque su hijo se marcha a la universidad. Ella ha cumplido sus sueños pero está igual de perdida que cuando sonaba el Yellow de Coldplay mientras el niño miraba las nubes.



"Lo siguiente es mi entierro", dice, saltándose cuarenta años, viene a decir su hijo. Parecen estar en diferentes películas, ella está en una posterior a Antes de la medianoche y no entiende, una actitud muy de madre, que está siendo egoísta porque está estropeando el particular Antes del amanecer de su hijo.

Éste se marcha a la universidad con una caja en la que están todas sus cosas, ésta pesa más tras haber visto llorar a su madre. Allí conoce a su compañero de cuarto que debe ser bastante parecido a él, por su actitud y porque un ordenador lo decide en base a sesenta preguntas. Éste le invita a un paseo para ver ponerse el sol junto a otras dos chicas.

En pleno atardecer vemos la última escena. Ésta parece una copia de aquella que ocurría en una tienda de discos en Viena. Mason y la chica repiten ese juego de miradas de Jessie y Celine. Un nuevo amanecer, el de la vida adulta que puede que choque con el anochecer de su niñez.


Estos juegos de palabras con amaneceres, atardeceres, etcétera, resultan muy repetitivos y son una referencia demasiado obvia que me ha resultado imposible evitar. Además son términos poco precisos porque la vida está llena de etapas con sus inicios, con sus luces, finales y oscuridades. Todo depende de contar qué ocurre en un determinado momento y acompañarlo siempre de un contexto.

En el caso de esta película el contexto de Mason son sus padres, su hermana, la fotografía y todas las mudanzas que hace a lo largo de su breve vida. Con su anterior trilogía, Linklater utilizaba como contexto una ciudad europea que se acompaña de otras muchas cosas latentes que poco a poco son sacadas a la luz, como si fueran psicólogos, en los diálogos de los protagonistas.

Al fin y al cabo son hitos que, unidos con una línea, construyen una historia coherente. Es complicado y arriesgado hacerlo, dar linealidad usando esos hechos junto con otros más normales que nos pueden parecer comunes y que si los reflejáramos en nosotros mismos no los consideraríamos importantes.

Analizamos cada momento importante, recuerdo, y le damos cierto sentido. No siempre hay que buscarlo porque a esa edad son consecuencias de acciones de otros, y lo ponemos en el montón en el que almacenamos el resto de las cosas que nos han pasado. Creo que esto lo hace muy bien Linklater, la vida de un niño no deja de ser paja, en el sentido de relleno, y cosas que les pasan a nuestros padres.

Nos hemos tragado minuto a minuto la película de nuestra vida y estoy seguro de que si tuviéramos que elegir veinte minutos de cada año nos saldría un churro de película. Sería aburrida y poco sincera. Linklater lo hace interesante aunque bien es cierto que nuestro guión no está escrito de la manera adecuada, no juntaríamos ni media hora de conversaciones interesantes con frases geniales de por medio. Imagino que esto podría retocarse, total...

La música es importante en esta película, de nuevo es utilizada como parte del contexto temporal, junto con la tecnología. Cada canción que aparece es más actual que la anterior conforme la historia avanza. En cierta forma acompaña a mi propia trayectoria.

En la época que en la que suena ese Yellow yo estaba enganchado a ese recién descubierto disco de Coldplay, Parachutes. Acababa de empezar la carrera, estaba en mi propio post-Boyhood que prosigue hasta estos días. Desde ese 2002 hasta ahora han pasado por mi día a día muchos de los grupos que aparecen en el filme; Coldplay, Cat Power, Kings of Leon, The Black Keys, Arcarde Fire, Wilco.

Parece que Linklater durante todo el metraje trata de demostrar una evolución musical para volver, casi al final, a una revindicación de Los Beatles como el padre y la madre de la música.

Emocionante, en particular, es el speech que Ethan Hawke le hace a Mason sobre las cuatro personalidades que conviven en Los Beatles. Cómo después de haberse separado consiguen parecer de nuevo una banda, si se ponen sus canciones en un orden concreto, en ese disco negro que le regala a su hijo.

También me encantan los dos momentos Wilco de la película. El primero cuando el personaje al que interpreta Hawke le hace escuchar a su hijo I hate it here y le dice que escuche y aprecie la canción:

"Listen to this song. Traditional song lyrics and "country" traditional old school. Listen to the quality of production. It's like ... "Abbey Road" , You know, the woman left. Traditional, uncool. "

En este sentido también me sentí calado porque fue el disco que contenía a esta canción, Sky Blue Sky, el que me hizo amar a la banda de Chicago.



El segundo momento ocurre cuando Mason se marcha a la universidad y ve a su madre llorar. Empieza a sonar de fondo el Summer soon del nuevo disco de Jeff Tweedy en solitario, con su hijo Spencer como batería.

La canción tiene su significado en esa escena porque en su estribillo dice algo así como que nunca abandones el vientre de tu madre a menos que quieras ver lo fuerte que un corazón roto puede desmayarse. O algo así, si alguien ve una traducción mejor por favor que la comparta. El niño, ya casi hombre, abandona por segunda vez el vientre de su madre.

De nuevo me veo calado; es el cierre perfecto a lo que sería mi personal trayectoria musical. Empezando con Coldplay, lo anterior a esto me lo callo por vergüenza, y terminando con una canción del solista de Wilco. Son referencias que siento muy mías ya que, por ejemplo, he visto a ambos en directo. Son lugares comunes que no dejan de resultar privados. Cosas que nos pasan a muchos, pero no a todos.

Mis expectativas, eran altas, pero quedan totalmente cubiertas. De nuevo agradecer a Linklater su esfuerzo por ir un poco más allá sin que esto pase por cambiar el formato o por pasarlo a 3D. Destacar la grandísima interpretación de Patricia Arquette, la mejor sin duda de la película, que merece que se la saque de su particular olvido, o que por fin se le permita entrar al ese cada vez más reducido grupo de grandes actrices de mediana edad. Por suerte se puede disfrutar de ella semanalmente en Boardwalk Empire.

Sigamos creciendo...




miércoles, septiembre 24, 2014

Resituación

La vida te lleva por caminos raros, dice Quique González. La vida te lleva por caminos raros, canta Diego Vasallo, versionando la canción de Quique con cierto sabor a vals y con una voz mucho más ronca y, quizás, dura.

A veces eres tú el que llevas a la vida por caminos raros. La complicas con decisiones poco comprensibles a ojos de gente muy lúcida y práctica. Quiero pensar que tienen razón aquellos que dicen que en el momento en el que entras  en la zona de confort estás muerto, o algo parecido. Será por eso que me he matriculado en una carrera, una de letras, en la universidad a distancia, por aquello de compaginarlo con el trabajo.

Igual no me hacía mucha falta porque al fin y al cabo soy ingeniero, técnico pero al fin y al cabo ingeniero, y no voy a aprender muchos conocimientos que aporten un plus al tipo de trabajo que desempeño. Tampoco sé si me será útil a la hora de escribir o, incluso, pensar.

De hecho, dudo mucho que vaya a terminarla porque sé de otra gente, más inteligente y aplicada que yo, que no lo ha conseguido. Ha dejado esa segunda carrera y ha vuelto a su puesto de trabajo sin hacer de aquello un drama, dando dos palmadas y diciendo "aquí no pasa nada".

Y realmente no pasa porque como mucho has perdido dinero y tiempo. Ambas cosas las ibas haber perdido igual en otras cosas menos útiles o simplemente las habrías destruido no haciendo nada; sólo viviendo. Como dice Yukio Mishima: "vivir y destruir son sinónimos" (estoy en plena lectura de El Pabellón de Oro).

Al menos espero que esta carrera sea una buena excusa para borrarme de citas a las que no quiero ir. Algo parecido a lo que hacía Larry David cuando, en su serie, se le muere la madre y utiliza ese luto para escaquearse de los bodrios a los que le invitan. Será mi excusa perfecta, mucho más amable que la de David y casi tan creíble; "Lo siento pero tengo que estudiar para mis exámenes". Tras colgar, dos palmadas y "aquí no pasa nada". 

La otra novedad de esta temporada es que voy a colaborar con una web dedicada a la televisión haciendo recaps (desgranando capítulos) de dos series; The Good Wife y Constantine.

De la primera soy un fanático y la llevo siguiendo desde el primer día. He hablado aquí de ella y ya hice, y publiqué, el primer recap. El caso es que me costó mucho escribir ese artículo porque creo que ha sido el más complejo de la serie, en mi opinión. Además no sabía bien que punto de vista tomar, uno objetivo o dejarme llevar por el forofismo.

La opción correcta era la primera y así hice, conté de forma, más o menos, ordenada qué había sucedido en ese episodio. Lo difícil era dar un contexto a aquello con lo ya sucedido en las cinco temporadas anteriores.

Al final del extenso desglose añadí mis opiniones, positivas y negativas, al respecto del capítulo y de la serie sin resultar polémico o forofo. Es una página muy visitada y no estaba de humor para recibir críticas de gente anónima. Tampoco conozco el target de la audiencia que la visita porque en la portada lo mismo te ponen a uno de Gran Hermano que a Punset.

Además sabía que iba a cometer fallos, si visitas el blog de forma asidua sabrás de qué tipo: errores en los nombres, en hechos, rigurosidad de los datos, repetición de palabras y alguna que otra falta de coherencia. Y bueno; no surprises...

Encontré muchas incoherencias en el primer borrador que había enviado y tuve la suerte de mandar una segunda versión corregida antes del publicado definitivo. Pese a esta revisión equivoqué uno de los nombres. No era el de un secundario sino el más repetido en la crónica; en lugar de Florrick escribí cien veces Florick. El primer comentario en la entrada así lo señaló y rápidamente se corrigió por un administrador.

Lo gracioso es que si visito el primer post que escribí sobre The Good Wife, el catorce de mayo de 2012, veo que Florrick está bien escrito aunque el artículo no esté del todo bien, siendo generoso.

Luego lo de siempre; vuelves a leer y de nuevo ves cosas que podrías mejorar, menos repetición de algunas palabras o describir alguna cosa de una manera más ingeniosa. En fin, the deed is done.

De Constantine, no tengo ni idea pero me muero de ganas de que sea horrenda pero divertida para poder cambiar el registro que creo que TGW merece.

Ésta es la primera vez que me pagan por escribir, de forma bastante simbólica, y mi recap salía en la portada junto a otra noticia, sobre otra buena esposa, que tenía como título: 'María Lapiedra: "Ya no enseñaré más los pechos en televisión, estoy en otro rollo"'.

En fin, un paso de tortuga más que sumado a otros me hace decir con menos vergüenza el mantra que le robé a Bolaño: "Yo nunca abandono. A veces soy lento y a veces soy rápido, mitad tortuga y mitad Aquiles, pero nunca abandono".

Creo que tendré un año poco aburrido. Sólo espero que estas cosas nuevas no machaquen las buenas que mi versión anterior tenía, básicamente lo de leer y poco más. Si acaso que machaque alguna mala aunque en ese sentido ya poco espero. Al final la canción no cambia, puede que cantada de manera distinta, más lenta, más rápida pero la letra es la misma porque nos aseguramos de que los caminos sigan siendo raros.






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